pamplona. ¿Cuándo y por qué abrió el albergue?
Abrí en verano de 1987, año en el que se fundó la asociación. Primero lo inauguramos y luego me hice socia (soy la número 71). Le comenté a mi tía Tere y ella me dijo si sabía cómo funcionaba un albergue de peregrinos. Le contesté que no, pero que ya aprenderíamos. El primer año pasaron 40 peregrinos.
¿Y ahora cuántos pasan al año?
En los últimos años sobre 8.000. El aumento en afluencia comenzó en 1993 y es curioso pero siempre después de un Año Santo hay más gente que en el propio Año Santo. La mayoría se queda una noche salvo si están mal, que duermen dos.
¿Ha cambiado el perfil del peregrino en estos casi 25 años?
Sí, ha cambiado mucho. Antes venía más francés, alemán, belga, holandés, y lo siguen haciendo, pero ahora es más global. Recibimos a gente del Este de Europa, sudafricanos, israelíes, coreanos... Estoy sorprendida con la globalización y creo que los que estamos en el Camino somos muy privilegiados ya que vemos pasar personas de todas las culturas y de todas las religiones.
¿Sabe idiomas?
Sé hablar francés e inglés correctamente. Estuve dos años y medio en Inglaterra, me marché con 18 años. Y luego chapurreo un poco de italiano, entiendo un poco de alemán, brasileño y portugués.
¿Ha hecho alguna vez el camino?
No ni lo haré. A lo mejor lo tengo demasiado mitificado. Me encuentro muy bien al otro lado del espejo. Desde pequeña he visto pasar peregrinos por mi casa. Incluso en las bodas de plata de mis padres había un peregrino francés en la mesa.
¿Atiende usted sola el albergue durante todo el año?
Sí, vivo en la casa así que no me importa abrirlo todos los días. Tan sólo cierro en noviembre porque necesito un tiempo para airearlo, para hacer una limpieza a fondo, para repintar si es necesario... A los peregrinos les cobro una cantidad para cubrir el mantenimiento del albergue.
¿Cuántas plazas tiene su albergue?
Tengo 51 plazas, las que me concedió el Gobierno foral. Ahora según la normativa somos Albergue Turístico del Camino de Santiago, distinción que nos obliga a pagar impuestos y cumplir una serie de requisitos. Pero me siento mejor porque está todo más reglamentado. Deberían reglamentar todo los albergues porque hay algunos magníficos y otros están mal. Y la imagen del albergue es la que se guardan el peregrino.
¿Qué sintió al conocer que les daban la Medalla de Oro?
Me sentí muy contenta al ver que nos reconocen la labor. Nos hemos encargado de marcar y atender el camino en estos años. Hemos finalizado las cuatro rutas que cruzan Navarra y señalizado la Vía de la Plata. Comenzó Andrés Muñoz marcando caminos y luego la asociación hemos continuado su labor. Somos los que más hemos trabajado en favor del peregrino actual. Pero el camino no es de nadie, nosotros pertenecemos al camino. Estamos en el camino porque queremos pero no es nuestro. El camino es libre, nosotros lo que podemos hacer es echar una mano a lo que nos gusta. Pero el camino no es de nadie, ni del ayuntamiento, ni de la iglesia, ni de las asociaciones, es de los que lo patean. Su magia es que te da lo que tu necesitas cada día y si no te lo da es porque no lo necesitas.