No va a ocurrir, nunca ocurre –y por eso las quinielas tienen sentido–, pero ¿qué pasaría si en el Mundial 2026 no hubiera ni una sorpresa y todos los partidos y grupos se decidieran conforme al ránking de la FIFA?
La cuestión no es un mero divertimento, sino que sirve para ver cómo han quedado configurados este año los grupos y cuáles son los caminos lógicos de los grandes favoritos hacia el título.
Para este artículo hemos tomado en cuenta el ránking de la FIFA a 11 de junio, es decir, justo antes de que comenzara el Mundial.
La triple distorsión
En un sistema perfecto, como el que aplica el tenis a rajatabla en los cuadros de sus torneos con los cabezas de serie, los grandes equipos estarían bien distribuidos, pero en el Mundial 2026 no hay una sino tres excepciones, al ser cabezas de serie los tres países organizadores sin merecerlo por sus puestos en el ránking: México (14º), Estados Unidos (17º) y Canadá (30º).
El efecto más visible ha sido empujar a un mismo grupo al 6º y 7º del ránking, Brasil y Marruecos, para alegría de ambos.
Marruecos, que en teoría sería campeón de grupo, se ve así empujado –caso de acabar segundo– a la otra parte del cuadro, con un teórico duelo en cuartos de final con la potente Francia (3ª en el ránking).
La otra gran distorsión es la fase de grupos: rara es la vez que un teórico favorito acaba segundo y eso le lleva a la otra parte del cuadro, aumentando el desorden en la fase de eliminatorias.
El buen camino de España
Pero el desorden causado por esos tres cabezas de serie atípicos tiene su máxima consecuencia en el lado del cuadro en el que está España.
Si La Roja consigue hacer los deberes y acabar primera de grupo, su teórico camino hacia semifinales sería Austria (24º), Croacia (11º) y Bélgica (9º). Es decir, plantarse en la penúltima ronda sin haber jugado contra ningún Top 8.
Es la vía más sencilla de todo el cuadro si hace los deberes ante Arabia Saudí y Uruguay... y si a Argentina no le da por sufrir un traspié ante Austria, en cuyo caso habría un explosivo España-Argentina en dieciseisavos. También se produciría, por cierto, pero en el otro lado del grupo, si es España la que solo consigue acabar segunda.
Ningún partido es sencillo en un Mundial, pero Austria, Croacia y Bélgica parecen un mal menor.
El ‘atasco’ del lado derecho
No hay rival fácil en el Mundial, obviamente, pero Francia y La Roja pueden mirar con más optimismo la fase de eliminatorias que todos esos grandes equipos que se acumulan en el lado derecho del cuadro, donde –insistimos, si no hay sorpresas– se pueden juntar selecciones de la talla de Argentina(1º), Inglaterra (4º), Portugal (5º) y Brasil (6º).
Un gran motivo para que España no falle ante Arabia Saudí y Uruguay, sino quiere meterse de lleno en semejante avispero.
Habrá quien diga que quien quiere ganar el Mundial se debe atrever con todos, pero a nadie le amarga un camino más dulce hacia la gloria del éxito.
¿Pero cuántas sorpresas?
Es, por definición, imposible de prever cuántas grandes sorpresas va a haber en este Mundial, pero los antecedentes dicen que, según avanza la competición, tampoco suelen ser tantas. Una cosa es dar la campanada en un partido de la fase de grupos ante un grande y otra mucho más complicada es avanzar después hasta octavos o cuartos.
De una u otra manera, la historia reciente dice que a cuartos de final suelen llegar cinco o seis países europeos –a veces alguno de ellos no estaba en el ramillete de aspirantes–, dos sudamericanos –y no siempre son Argentina y Brasil– y un país africano o asiático, que en este caso tendría que ser Marruecos si va superando los distintos escollos.
En el caso de Europa hay que recordar además que es mucho más fuerte en los Mundiales de los que es anfitrión, pero flojea más cuando juega fuera.
Y, en todo caso, al ránking hay que darle una importancia muy relativa, porque es evidente que en el Top 10 cualquier puede ganar a cualquiera, y más a un partido.