pamplona - Todos los hogares navarros con calefacción central deberán disponer de contadores individuales antes de 2017. La media, que tiene su origen en una directiva europea para eficiencia energética, afectará en la Comunidad Foral a más de 65.000 viviendas principales, una cuarta parte del total. El cambio, que excluye a las comunidades con instalación centralizada pero que ya dispongan de sistemas de medición, obligará a realizar un desembolso que puede oscilar entre 120 y 300 euros, si se opta por dispositivos sencillos, o entre 700 y 1.200 euros, en sistemas más completos y eficientes, para un vivienda de 90 m2 , en función del tipo de calefacción central de la que disponga la comunidad de propietarios. Aunque no se descarta una ampliación del plazo, los expertos aconsejan no posponer el cambio al último momento en previsión de un encarecimiento de los contadores y la instalación.

Los objetivos de la medida son reducir el consumo de energía -la calefacción constituye el 60% del gasto energético de un edificio, según los datos de la Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción-, y que cada propietario pague la calefacción que realmente disfruta. En las comunidades con instalación centralizada, los vecinos reparten sus costes en función de diversos coeficientes que pueden no satisfacer a todos los propietarios, de ahí que la normativa europea busque fórmulas para ajustar el pago al consumo. En estos edificios, con una antigüedad que suele superar los 25 años, de hecho, los bloques de viviendas modernos con calefacción central ya disponen de contadores, pagan lo mismo los propietarios que apenas están en casa y las personas mayores que no salen de ella y que pueden ser uno de los colectivos perjudicados por la normativa.

La directiva europea, de 2012, que obliga a instalar dispositivos para medir el consumo de calor precisa que cuando el uso de contadores individuales no sea técnicamente viable o no sea rentable para medir la calefacción se utilizarán calorímetros para medir el consumo de calor de cada radiador. Estas alternativas técnicas, fundamentalmente dos, la instalación de contadores o de calorímetros, vendrán determinadas por el tipo de calefacción central de la comunidad. Esta puede ser de anillo (la calefacción se reparte vivienda a vivienda: el 1ºA tendrá una entrada distinta al 2ºA) o por columnas (la calefacción se reparte a lo largo del edificio de abajo arriba: la tubería pasa de la cocina del 1ºA a la del 2ºA y así sucesivamente).

El primer tipo de conexión de radiadores, en columna, es el más antiguo y dificulta el cálculo del gasto por vivienda, pues, si se midiera el calor que reparte, el resultado sería el que se ha dejado el circuito en varias viviendas, sin conocerse realmente lo que ha consumido cada una de ellas. El segundo sistema -con un único punto de entrada y un único punto de salida para cada vivienda- permite que con sondas de calor se pueda calcular con bastante precisión el calor que el sistema aporta a cada vivienda. Las viviendas con este tipo de calefacción central suelen estar ya provistas de contadores, por lo que no necesitarán adaptación, salvo que carezcan de ellos. En definitiva, serán las comunidades con el primer sistema las que de forma mayoritaria deberán rascarse el bolsillo.

La instalación de estos dispositivos puede suponer un ahorro de entre un 20 y un 30%, según la AERCCA, pero también tienen inconvenientes, entre ellos la dificultad para controlar los fraudes en los dispositivos y su coste variable, en función del sistema elegido y del número de radiadores. Para las viviendas con calefacción central por anillo solo es necesario un contador de energía o calorímetro por vivienda. Estos miden el caudal de agua en el retorno, las temperaturas y mediante un cabezal electrónico integra caudal y temperaturas dando como resultado la energía consumida por la vivienda. El coste es de entre 250 y 300 euros (aparato más instalación) y el precio del servicio suele rondar los 35 euros anuales.

En el caso de calefacción central por columna se deben instalar en cada radiador unos dispositivos llamados repartidores de costes. El precio es de 20-25 euros más el servicio de 4 euros anuales por cada radiador. Si se tiene en cuenta que un piso normal suele haber unos seis radiadores, el coste total será de 120-150 euros más los 25 anuales del servicio. Si el sistema se complementa con la regulación de mediante válvulas termostáticas el ahorro puede ser mayor. Los repartidores requieren obra y se instalan sobre el radiador mediante tornillos de sujeción y no llevan cables. Después, la lectura del contador se realiza vía radio, sin necesidad de que se traslade a la casa ningún operario. Existe la posibilidad de alquilarlo a un precio de entre 6 y 7 euros la unidad por año.

¿Recibirán ayudas los propietarios?

Préstamo. En Navarra existen dos líneas de ayudas para obras de acondicionamiento en edificios y viviendas: por un lado, las del Gobierno foral a la rehabilitación, previa calificación de la rehabilitación como protegida, y que, en principio, no están destinadas a la eficiencia energética, y, por otro, del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) para la rehabilitación energética de edificios del sector residencial. Ahí se contemplan ayudas a la instalación de repartidores de costes o válvulas termostáticas mediante un préstamo reembolsable de hasta el 90% del coste. Las ayudas del IDAE solo se conceden cuando la actuación supone una mejora en la eficiencia energética de los edificios (que su calificación suba un escalón) y la instalación de estos dispositivos no supone esta mejora por sí misma, sino que debe ir acompañada de otras actuaciones.

Dos sistemas. El sistema más completo incluye un termostato que gestionaría la apertura y cierre de las electroválvulas de los radiadores para lograr la temperatura deseada. Para una casa media de 90 m2 se están ofreciendo por 1.200 €. El segundo sistema, constaría de una válvula termostática y un contador de energía por radiador. Los contadores determinarían las kilocalorías a facturar y cada vecino, manualmente deberá en cada momento regular cada termostato en función de la energía que desee consumir y la temperatura que desea para su vivienda. Este sistema se está ofreciendo por 750 €.

Término fijo. Coste repartido entre los vecinos de los gastos fijos asociados al sistema de calefacción centralizado. Normalmente se calcula como el 30% del total de gastos de calefacción. El reparto se realiza por coeficiente.

Término variable. Coste de la calefacción consumida por cada vecino, que será a su vez la suma del consumo de cada uno de los radiadores instalados en la vivienda. Así que el vecino podrá saber lo que ha gastado en cada una de las estancias de la vivienda.