allo - El vecino de Pamplona Limberg Urrutia Yllescas, de 39 años y natural de Bolivia, falleció ayer por la mañana al colisionar la furgoneta que conducía con un camión articulado en la carretera que une Allo con Sesma (NA-666), en las inmediaciones de la primera localidad. El copiloto de la furgoneta, otro vecino de Pamplona, de 41 años, M.A.M.M., resultó herido grave y fue trasladado en ambulancia medicalizada al Complejo Hospitalario de Navarra.

El accidente ocurrió a las 8.52 horas, en un momento que había abundante niebla en la zona, y consistió en una colisión frontal angular entre la furgoneta de la empresa Tekpar Instalaciones de Parquet, que circulaba en sentido hacia Sesma, con el camión de la empresa de transportes Grupo Arnedo, que viajaba hacia Allo. SOS Navarra movilizó al equipo médico de la zona; una ambulancia medicalizada; los bomberos del parque comarcal de Estella, que desatraparon el cadáver del fallecido y limpiaron la calzada; y la Policía Foral, que reguló la circulación y realizó el atestado.

padre de un hijo Limberg Urrutia Yllescas había llegado desde la región boliviana de Santa Cruz a España, en concreto a Navarra, hace más de una década. Era el segundo hermano de una familia numerosa, padre soltero y tenía un hijo estudiante de 21 años, con el que vino desde su país natal. Además en Pamplona y comarca viven dos hermanas más y un hermano. Sus amigos le recuerdan como “muy trabajador y muy buena persona, que nunca había tenido ningún problema con nadie”. Había realizado todo tipo de trabajos en su etapa en la Comunidad Foral, donde estuvo incluso un par de años dedicado al trabajo en una granja en Cintruénigo. Una vez que llegó la crisis económica, se dedicó a atender trabajos eventuales.

Limberg, que había vivido en los barrios de la Milagrosa, Chantrea y Casco Viejo, era muy aficionado al fútbol. Era el mediocentro de la selección boliviana de Navarra que disputaba en verano el torneo de la Amistad en la Rochapea. No hace mucho tiempo sufrió una lesión y ya jugaba menos, pero sus amigos recuerdan que era su gran pasión. En el tanatorio se han establecido huchas para recaudar ayudas para una posible repatriación.