"La cultura del patrullaje hay que enfocarla hacia la proactividad y la proximidad, en vez de a la reactividad"
Cinco meses después de ser nombrado jefe de la Policía Foral, Torcuato Muñoz habla por primera vez en una entrevista. Sabe las dificultades del reto, pero no le vuelve la cara.
pamplona. Torqui, como todo el mundo le llama, se expresa honesto y se percibe cercano. Cruza saludos con “compañeros” en el patio de la comisaría de Beloso, donde no esconde que la organización necesita un impulso económico “fuerte” en personal y recursos para poder cumplir el acuerdo programático del Gobierno que le ha nombrado.
Le ofrecieron ser jefe de la Policía Foral cuando aún era inspector. Fue inesperado supongo, y no solo para usted.
-Era inspector pero ya tenía la oposición de comisario aprobada. Efectivamente, me pilló totalmente por sorpresa, porque era algo que no entraba en mis expectativas. En un primer momento tampoco me planteé aceptar y respondí que consideraba que el jefe debía ser un comisario principal (empleo superior al de comisario). Al volver de vacaciones me lo volvieron a proponer y mantuve unas reuniones para conocer el proyecto. Me costó mucho tomar la decisión, no fue fácil.
¿Por qué?
-Me pilló muy de sorpresa y además entendía que debía ser un comisario principal por lógica. Luego influyó mucho en que aceptara que un comisario principal fuera el director general de Interior. Si no hubiera sido así posiblemente no habría aceptado.
¿La composición del Gobierno de Navarra le condicionó en un sentido u otro?
-Es evidente que el cambio en el Gobierno lo percibí como una oportunidad de renovación. No obstante, entiendo que la Policía Foral tiene que funcionar esté un partido u otro en el Gobierno. Los ciudadanos deciden en las elecciones y la Policía Foral tiene que estar al margen de eso.
¿Cómo se ha recibido por parte de los comisarios principales que su jefe sea un inferior jerárquico?
-La jefatura es un cargo político y se tiene que asumir como tal. Habrá gente que no lo vea muy lógico y gente que lo asume sin más. Lo bueno que tiene la Policía Foral es que es un Cuerpo jerarquizado y en ese sentido todos lo tenemos asumido.
¿Qué retos y objetivos se ha marcado esta legislatura?
-Retos hay muchos y el mayor problema es priorizar, pero lo principal es establecer un nuevo modelo policial y a tal efecto estamos trabajando ya en la elaboración de un nuevo plan estratégico. Ahora tenemos una patata caliente, que es la Ley de Policías. Tenemos una rigidez normativa que no nos permite adaptarnos a las circunstancias y a las necesidades del siglo XXI. Pero la ley nos marca las directrices y habrá que reglamentar conforme a ella en lo que respecta a jornadas, horarios y retribuciones, así como la provisión de puestos de trabajo. El Gobierno entiende que hay que hacer un estudio sobre la valoración de puestos de trabajo, el cual debe estar terminado para octubre. Al margen de ello, es el acuerdo programático el que nos tiene que guiar. Son cuatro puntos principales: la adopción de competencias, algo por lo que apostamos desde esta jefatura, pero que compete a la Administración central y a la foral; lo referente a los protocolos de las unidades de Intervención y la retirada de las pelotas de goma; e impulsar la coordinación con Policías Locales.
¿Cómo está actualmente el colectivo tras la fractura que produjo la tramitación de la Ley de Policías? ¿Se ha relajado la tensión?
-Creo que es un momento de consensuar, de trabajar en la misma dirección y buscar una solución integradora que contente a todo el mundo. Lo que no veo lógico es que unos policías cobren más a costa de que otros cobren menos sin unos parámetros que justifiquen esa decisión, ni tampoco que la Policía Foral tenga un horario funcionarial, porque eso no se da en ninguna policía del mundo. Algunas unidades sí pueden funcionar a turnos, pero otras como las de investigación, no. No lo veo operativo.
Las expectativas en el colectivo, con el cambio de Gobierno, tras el paso de UPN, son importantes. ¿Qué mensaje lanza a sus agentes?
-Lo malo es generar muchas expectativas y luego no poder cumplirlas. Mi mensaje es de paciencia, que este año todavía va a ser un año duro, que económicamente no va a permitirnos muchas alegrías y que en el tema de recursos humanos no nos va a permitir afrontar la renovación que necesitamos. Yo tengo esperanzas de que el próximo año podamos sacar una convocatoria numerosa, pero este año no va a ser posible.
La consejera Beaumont aludió al concepto de “policía proactiva” durante su primera comparecencia parlamentaria. ¿En qué se va a concretar?
-El concepto refiere a una policía más enfocada a la prevención, más que a la represión. Se trata de detectar las necesidades de los ciudadanos, de que los policías se integren más en la comunidad... Vamos hacia el concepto de policía de proximidad o de cercanía, algo que es muy fácil decir, pero muy difícil conseguir. Hay que trabajar mucho en ello, incidir en la formación y va a costar tiempo. La cultura del patrullaje hay que enfocarla hacia la proactividad y la proximidad, en vez de a la reactividad. Eso no quiere decir que haya que quitar la policía reactiva, sino que hay que buscar un modelo equilibrado.
A quien cuestiona la profesionalidad de la Policía Foral y piensa que con el actual Gobierno de Navarra va a ser más permisiva en determinados ámbitos de la seguridad pública, ¿qué les responde?
-No hay ninguna instrucción política en ese aspecto, ni en ningún otro. Lo que ha hecho la consejera ha sido apostar por un perfil profesional y técnico. Desde ese punto de vista tenemos absoluta libertad y respeto para hacer nuestro trabajo.
¿Qué piensa de las declaraciones del ministro Jorge Fernández Díaz sobre la consejera? ¿Está Bildu al mando de la Policía Foral?
-Son declaraciones que chocan, porque a mí me consta que la consejera ha dicho varias veces que no pertenece a ningún partido político. Lo que sí quiero que quede bien claro es que la consejera no ha marcado ningún tipo de directriz de carácter político en ningún sentido.
El ministro dijo que las relaciones de la Policía Foral con la Guardia Civil y la Policía Nacional se iban a resentir. ¿Ha sido así?
-Las relaciones siguen siendo las mismas o mejores. Mantenemos las mismas reuniones, trabajamos en las mismas comisiones, desde la más absoluta lealtad. No ha habido ninguna distorsión. Yo no concibo una policía en el siglo XXI que no trabaje coordinada con el resto de las policías. La información está compartida y para dar un buen servicio al ciudadano hace falta que esa información fluya.
Este año se van a crear en Policía Foral las unidades de delincuencia económica y de delincuencia del automóvil, como anunció la consejera y confirmó el director general. ¿Hay alguna novedad más en la nueva organización del Cuerpo?
-El borrador del reglamento de organización y funcionamiento está pendiente de que la consejera le dé el visto bueno y que empiece el periodo de alegaciones. Se van a crear una serie de grupos nuevos, como los citados, y también se va a potenciar el Grupo de Delitos Informáticos. Este es un ámbito en el que hay mucha actividad, ya que se denuncian muchos delitos, y es necesario impulsarlo. También la policía científica: la criminalística de campo y de laboratorio.
¿De dónde van a salir los agentes para crear y potenciar dichas unidades?
-La idea es que salgan de una convocatoria de empleo público. Es algo que debe decidir el Gobierno de Navarra, teniendo presentes las limitaciones normativas existentes sobre la tasa de reposición. Lo que se ha trasladado al Gobierno desde la jefatura de Policía Foral es que el acuerdo programático no se puede cumplir con la actual plantilla. Aunque sé que no es posible legalmente en el momento actual, lo ideal sería una convocatoria de 100 plazas. También tenemos que potenciar las comisarías, que están muy justas.
¿Y qué ocurre con las escoltas? ¿Es cierto que un amplio número está desde agosto sin ocupación concreta?
-No es así. La tarea de los escoltas no es dar protección directamente, también hay contravigilancias y otra serie de servicios. Sí parece que hay un pequeño sobredimensionamiento, pero están dando protección a mujeres víctimas violencia de género en nivel extremo de riesgo. La idea es convocar un concurso de traslados y que las plazas se amorticen.
¿Se han retirado ya las pelotas de goma?
-Tenemos adquiridos actualmente cuatro lanzadores que van a sustituir a las escopetas y a partir de enero vamos a adquirir nuevos dispositivos para suministrar a las comisarías. Durante este año se van a retirar todas las pelotas de goma.
¿Ve factible que en esta legislatura Navarra consiga las competencias de tráfico?
-Es algo que vengo oyendo desde que me incorporé a la Policía Foral. La ordenación y la vigilancia del tráfico es una competencia que se puede asumir fácilmente, pero lo que daría más problemas sería la Jefatura Provincial de Tráfico y la gestión administrativa, que también habría que asumir.
Durante la pasada legislatura las críticas de la plantilla a la situación del parque móvil fueron constantes. ¿Qué decisiones se van a adoptar en este aspecto?
-La crisis ha provocado un descenso considerable en las inversiones y el parque móvil se ha quedado anticuado. Ahora necesitamos un impulso económico fuerte para renovar sobre todo la flota del Área de Tráfico, que tenemos bastante envejecida. Estamos trabajando en ello, confiando en que con los próximos Presupuestos podamos acometer una pequeña renovación. La idea sería renovar un 10 o 15% de la flota cada año.
¿Qué problemas específicos de seguridad pública le preocupan?
-Navarra no es una comunidad donde destaque un problema específico de seguridad. Un tema que sí me preocupa especialmente es el de la violencia de género. Es un ámbito en el que se está trabajando mucho y en el que se está avanzando mucho en la coordinación entre policías. Pero es un problema que tenemos que atajar como sea y que creo que debe empezar a trabajarse desde la educación, en las familias, los colegios...
La Policía Foral también realiza una labor educativa importante en el ámbito de la seguridad vial, de las nuevas tecnologías... Un trabajo que no se ve tanto pero que se ha potenciado en los últimos años.
-La Policía Foral imparte charlas en colegios, en instituciones sociales, o a colectivos susceptibles de un determinado riesgo. Todo esto tenemos que potenciarlo.
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