Pamplona - Desde que ponen el pie en el aula el primer día de clase, los estudiantes de Bachiller comienzan un maratón de apuntes, trabajos y exámenes. Los libros engordan a base de anexos, las agendas vomitan la palabra “examen” y la escasa hora dedicada a cada asignatura se queda corta ante la cada vez más cercana Selectividad. Todo esto aliñado con la poca tranquilidad que produce saber que el 2º de Bachiller es con diferencia el curso que más personas deja fuera, ya que uno de cada cinco alumnos navarros no lo superan. O que estudiar o no la carrera que ese quiere dependerá luego de una décima.

Según datos del Informe del Sistema Educativo en Navarra (INSE), el año pasado el 19% de los alumnos suspendió 2º de Bachillerato. Este porcentaje supone un cuello de botella en las trayectorias de los niveles inferiores de su vida escolar. Y es que según este mismo estudio. En el escalón inferior, 1º de Bachillerato, los no promocionados fueron del 12%, siete puntos porcentuales por debajo. Cifras muy similares se obtuvieron en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), donde en sus cuatro cursos el índice de suspensos rondó el 11% (11,61% en 4º, 10,79% en 3º, 12,03%, en 2º y 9,85%, en 1º) y por debajo de las de Primaria, en cuyos tres ciclos la promoción supera el 91%. Con estos índices de suspenso en la mano no es de extrañar que los alumnos se sientan inseguros ya antes incluso de experimentar en sus carnes el cambio.

Una de las principales novedades que experimentan los alumnos es que los libros dejan de ocupar un lugar tan relevante a la hora de estudiar y los apuntes se convierten en una herramienta fundamental para poder comprender y completar los textos. Esta práctica de escritura, que con el tiempo terminará convirtiéndose en algo automático, empieza a introducirse en cursos anteriores en forma de dictados. El problema llega cuando, acostumbrados a poder anotar cada una de las comas que salían de la boca del profesor, tienen que aprender a discernir qué es lo que deben escribir y qué no, cuando las palabras van más rápido que su mano.

Otro aspecto que se ven obligados a asimilar es el del estudio constante, ya que sin eso se verán abocados al suspenso. Y es que, pese a que desde Primaria se intenta mantener una dinámica diaria de tareas y estudio, la gran mayoría de estudiantes reconocen que hasta el Bachiller, la mayoría de exámenes se podían aprobar con solo esforzarse uno o dos días antes.

Selectividad La Selectividad se presenta ante los estudiantes como una gran montaña perdida en el horizonte. Al terminar la ESO se intuye a lo lejos y no resulta en absoluto preocupante, pero a medida que se acerca el día de la escalada se hace más y más inmensa. O por lo menos así sucede en la mente de los jóvenes, que llevan dos años escuchando que los resultados que obtengan en esta prueba serán determinantes para su futuro laboral.

Pero en la práctica este examen no es tan terrible, sobre todo si se compara con el Bachiller que ya han superado. Mientras que en la pasada convocatoria uno de cada cinco estudiantes no consiguió superar el segundo curso, tras la temida Selectividad solo se quedó por el camino uno de cada veinticinco matriculados. Así, el año pasado lograron aprobar el 97,47% de los presentados en las dos convocatorias.

No por este alto índice de aprobados hay que restarle mérito a superar esta prueba, ya que son tres días en los que quienes realicen la fase específica tendrán hasta 12 horas de pruebas repartidas en ocho exámenes. En ellos se verán obligados a demostrar todos los conocimientos adquiridos a lo largo de un curso entero, para lo que tendrán que retener en sus cabezas montañas de libros y apuntes. Quien compare la cantidad de materia con la que pueda tener un universitario seguramente tienda a quitarle valor, pero hay que tener en cuenta que nuevamente juega en su contra la falta de costumbre.

doble camino Las enseñanzas universitarias y la Formación Profesional de Grado Superior son dos salidas igualmente válidas. De hecho, en muchos casos estas ultimas tienen mayor grado de empleabilidad. Un reciente estudio realizado por la OCDE llevado a cabo en 40 países , Las competencias más allá de la escuela, estimaba que hasta 2020 cerca de dos tercios del crecimiento en el empleo tendrá lugar en la categoría de técnicos de FP en Grado Medio y Superior. Pese a esto, el último curso se centra en el modelo de examen de la Selectividad. Terminar con todo el temario a tiempo es una obligación y el curso se convierte en una carrera a contrarreloj en la que, si paras a coger aire, las siguientes zancadas tienen que ser el doble de veloces para poder alcanzar a los demás. Además, no son pocos los profesores que ya desde el instituto comienzan a realizar exámenes de una hora y media para que se acostumbren a los que se encontrarán en la Selectividad. Un obstáculo más para unos jóvenes que hasta entonces solo se habían enfrentado a pruebas de menos de una hora.

27 exámenes claves En sólo 3 días

Junio. La convocatoria ordinaria de Selectividad tendrán lugar los días 8, 9 y 10 de junio. La extraordinaria, a fin de mes. El primer día se harán los exámenes de Lengua Castellana y Literatura, Hª de España/Filosofía y Lengua Extranjera, el segundo los de Lengua vasca y Literatura (modelos A y D), Biología/Griego/Análisis musical II, Física/Matemáticas Aplicadas a las CCSS, CC. de la Tierra y Medioambientales/Historia del Arte y Latín/Dibujo Técnico y el tercer día Matemáticas/Geografía/Técnicas de Expresión, Diseño/Química/Hª de la Música y de la danza, Electrotécnia/Economía/Cultura Audiovisual y Literatura Universal/Tecnología Industrial/Dibujo.