No hace falta irse a Dinamarca para oler a podrido, con permiso de Shakespeare. Algunas pestes están tan metidas en la memoria de nuestra pituitaria, que vuelven al menor cambio de viento a favor del carroñeo. A Vox le ha faltado tiempo para correr a un juzgado a denunciar a Korrika por presunta exaltación del terrorismo. Se han cometido errores o se han cedido a tentaciones en la carrera popular, pero esa mentira no es verdad. La organización no ha exaltado nada, por mucho que a AEK se le deba reclamar más celo en evitar que se instrumentalice. Por fresco que esté aún el debate sobre el evento, la manipulación de los de Abascal es rancia y huele de lejos.

Como apestan las amenazas de muerte a Arnaldo Otegi. Como lo cortés no quita lo valiente, su indolencia ante la responsabilidad política por la violencia pasada, no justifica mirar para otro lado cuando alguien -sea quien sea- ejerce de hiena e intenta colar la carroña de la intimidación en el menú.

Otra cosa es que este día de la marmota lo pretenda usar también EH Bildu como día de la sardina, arrimando el ascua a la suya. Ese dejar caer que la amenaza de muerte llegó tras augurar Javier de Andrés (PP) el “exterminio” de la formación independentista es de primero de populismo. No es que les falte razón al pedir desinflamar el relato a los demás, pero la caridad debe empezar por uno mismo.

Y afloró la corriente que discurría debajo de tanto seguimiento a las excarcelaciones de etarras: el PP quiere una excepción legal para que no se beneficien de los progresos de grado y reinserción. La doctrina penal y penitenciaria, o es universal, o es arbitraria. Si alguien quiere tirar la llave de las prisiones, dígalo, no lo disfrace. Hagamos el debate ético y social correspondiente y seamos consecuentes. Yo voto que no, pero igual hay otras mayorías. Lo que no vale es hacernos creer que vamos a restringir derechos solo con la puntita. Así se embarazan las democracias y paren otra cosa. 

La gota que colma

Llevan camino de repetir patinazo en la coalición por Andalucía. En 2022, dilataron tanto la negociación de IU y Podemos, que a los de Belarra hubo que apuntarlos luego a listas como independientes, que deberían ser otra cosa y no una solución a la desidia. Ahora, a tres días, están igual. Podemos dice que se adhiere pero aún no han repartido espacios con Sumar, después de las lindezas cruzadas. En todo caso, en Andalucía habrá al menos dos listas a la izquierda del PSOE porque Adelante, de Teresa Rodríguez, repite. A ver quién ordena el sudoku de siglas de izquierda a más izquierda.