pamplona - Nunca es tarde. Algo así debió pensar el traumatólogo navarro Iñaki Goñi, antes de emprender la labor de cooperante que le ha llevado cuatro veces al Sáhara y una a Grecia en poco más de un año. “Siempre había querido ser útil en sitios donde se necesita ayuda y en cuanto me prejubilé el año pasado me di cuenta de que era el momento”, recuerda.
En el Sáhara, Iñaki participa en un grupo de atención sanitaria (Anarasd) y en otro que se encarga de traer en verano a niños con discapacidad (Ekialdea). Asegura que las condiciones sanitarias de este país son muy precarias. “Hay ciertas enfermedades que no se tratan y otras que ni siquiera se diagnostican”, explica.
Tras el estallido de la guerra en Siria y el consiguiente desplazamiento de refugiados hacia Europa, Iñaki también vio en Grecia un lugar idóneo en el que colaborar. ”Estuve en la isla de Chios y allí hay más medios para ayudar, pero es muy duro tratar con personas que tenían vidas normales y que ahora están viviendo un infierno”, expresa el traumatólogo. A esta pequeña isla del país heleno ya han llegado más de 5.000 refugiados, por lo que insiste en la necesidad de ayuda a una zona que “está saturada”.
“En ambos sitios tratas con personas que han sido desplazadas forzosamente y, aunque las realidades son diferentes, vuelves con la satisfacción de haber ayudado y convencido de que hay que denunciarlo”, destaca, y critica que la sociedad esté “dormida” ante las injusticias del mundo. - D.N.