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Un estudio experimental del Cima confirma el papel de la terapia celular adoptiva para tratar la carcinomatosis peritoneal

El resultado de esta investigación abre nuevas puertas al desarrollo de terapias más eficaces y seguras frente a este tipo de metástasis

Un estudio experimental del Cima confirma el papel de la terapia celular adoptiva para tratar la carcinomatosis peritonealCEDIDA

Un estudio colaborativo del Cima Universidad de Navarra, coordinado por los Dres. Fernando Aranda y Pedro Berraondo, ha evaluado la eficacia de la inmunoterapia locorregional como alternativa terapéutica para la carcinomatosis peritoneal. “En esta investigación experimental hemos demostrado que la interleuquina 33 (IL-33), una proteína implicada en la regulación de las células inmunes, aplicada en el contexto de la terapia celular adoptiva, es capaz de modular la respuesta inmune antitumoral y potenciar la actividad efectora de los linfocitos T frente al tumor”, explica la investigadora Leire Arrizabalaga, que ha recibido el Premio Extraordinario de Tesis Doctoral por este estudio.

La carcinomatosis peritoneal es una forma de metástasis que consiste en la diseminación de células cancerosas desde un tumor primario hacia otros órganos o tejidos adyacentes, especialmente en enfermedades ginecológicas y gastrointestinales.

A pesar de haber alcanzado resultados muy positivos en algunos tipos de tumores, la terapia celular adoptiva es un tratamiento que presenta limitaciones en tumores sólidos o en aquellos en los que el microambiente tumoral dificulta su eficacia. En estos casos, es necesario investigar nuevas estrategias que potencien la respuesta antitumoral.

Patente con aplicación clínica

El estudio, publicado en la revista científica Theranostics, confirma que es posible mejorar la inmunoterapia mediante el uso de mARN, lo que reduce los riesgos y facilita su futura aplicación clínica.

Como resultado de esta investigación, se ha desarrollado una patente basada en la modificación de células T mediante el empleo de citoquinas. Dicha patente cubre el uso de una IL-33 modificada para mejorar las terapias celulares contra el cáncer.

Estos resultados abren la puerta al desarrollo de terapias más eficaces y seguras frente a tumores de difícil tratamiento, como las metástasis peritoneales.