La desactivación de la proteína APEX1 explica por qué hay fracturas óseas que nunca se curan
Un estudio publicado por investigadores de la Clínica Universidad de Navarra en Bone Research demuestra el papel fundamental de esta molécula en la formación y reparación de los huesos y cartílagos
Un estudio del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología y del Área de Terapia Celular de la Clínica Universidad de Navarra publicado en Bone Research ha identificado el papel clave de la proteína APEX1 tras la fractura de un hueso. Los investigadores han descubierto que esta molécula traduce las señales iniciales tras la rotura –principalmente, falta de oxígeno en la zona– en órdenes claras para comenzar la reparación, por lo que, si no se activa, la fractura no se consolidará.
Según el Dr. Froilán Granero, investigador y autor principal del estudio, “APEX1 activa un gen llamado BMP2, fundamental en la formación de hueso y de cartílago. Si ese impulso no se produce a tiempo, no se despiertan las células reparadoras y, por lo tanto, no se forma bien el callo óseo inicial, por lo que la reparación de la fractura queda bloqueada desde el principio. Eso da lugar a lo que llamamos fractura no consolidada o pseudoartrosis”.
Los científicos utilizaron modelos preclínicos para observar qué ocurre desde la fractura hasta la reparación final del hueso. Para ello, desactivaron de forma controlada la APEX1. A continuación, provocaron una factura de hueso estandarizada y muy controlada de intensidad y localización. Por último, analizaron la rotura en los primeros días para evaluar el inicio de la curación, en la primera semana para observar la formación de callo óseo, y durante las semanas posteriores para ver la transformación del cartílago en hueso.
“Aunque este fenómeno no sucede con frecuencia, las fracturas son muy comunes. Tradicionalmente, se relacionaban con la edad avanzada u otros factores, como el tabaquismo o la diabetes. Nuestro objetivo ha sido analizar esta proteína para demostrar que está relacionada con un fallo funcional”, ha recalcado el Dr. Granero.
La terapia ya existe Los investigadores han demostrado también que es posible reparar la función de APEX1 mediante la inducción de BMP2 de forma externa. Esta terapia consiste en el uso farmacológico de la proteína para estimular la regeneración del hueso o de los defectos óseos. El Dr. Granero ha explicado que esta opción “se ha utilizado habitualmente como complemento en cirugías ortopédicas y traumatológicas, especialmente en retrasos de consolidación, pseudoartrosis y fracturas abiertas. La clave es intervenir muy pronto, porque hemos comprobado que esta molécula reactiva el proceso de reparación, permite que el hueso vuelva a formar callo y compensa el fallo del mecanismo natural”.
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