El Colegio de Médicos de Navarra ha celebrado el acto de entrega de premios del VIII Certamen de Casos Clínicos Ético-Deontológicos Gonzalo Herranz, una iniciativa dirigida a estudiantes de sexto de Medicina que pone en valor la reflexión ética como parte inseparable del ejercicio clínico.

En esta octava convocatoria se han presentado 57 casos clínicos, con la participación de 140 estudiantes de Medicina, algunos de forma individual y otros en equipos de trabajo.

El certamen está organizado por la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Navarra, en colaboración con las Facultades de Medicina de las universidades navarras, y tiene como objetivo subrayar que la práctica médica no se limita a la competencia técnica, sino que exige un análisis riguroso de los hechos, los valores y las consecuencias humanas de cada decisión clínica.

Desde esta octava edición, el certamen lleva el nombre de Gonzalo Herranz, como homenaje a uno de los grandes referentes de la deontología médica en España y a un firme defensor de una medicina profundamente humana, con amplio reconocimiento nacional e internacional.

Premios otorgados

El premio del Certamen, dotado con 600 euros, fue para el caso El derecho a ser tratado: dignidad y decisiones médicas en la discapacidad intelectual, presentado por Carolina Quintanilla Álvarez e Ibon Villanueva Martínez, estudiantes de sexto de Medicina de la Universidad de Navarra. El jurado destacó la profundidad de su análisis ético, la claridad en la argumentación y su relevancia formativa para la práctica médica futura.

El Accésit recayó en el trabajo Entre dos vidas. Justicia distributiva y dignidad humana en tiempos de pandemia, elaborado por alumnas de la Universidad de Navarra, Josune Abella Alderete, Fátima Criado López, Laura Salvatierra Berrueza y Micaela Díaz Sánchez, por su reflexión rigurosa sobre los dilemas éticos surgidos en contextos de crisis sanitaria y escasez de recursos.

Asimismo, y debido al elevado número y la alta calidad de los casos presentados, la Comisión de Deontología propuso la concesión de un tercer premio, dotado con 300 euros, que fue otorgado por sorteo al caso No perdamos el tiempo. La importancia de una buena calidad y velocidad asistencial, presentado por Arona Llanos, Alicia Rubert y Ana Roa de la Universidad de Navarra.

Tal y como recogen las bases del certamen, la dotación económica de los premios será destinada a proyectos u organizaciones solidarias del ámbito de la salud, seleccionados por los propios estudiantes galardonados.

Asistentes al acto CEDIDA

Alta participación y casos finalistas

La Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Navarra fue la encargada de la selección de los siete casos para la exposición oral que optaron a los premios, atendiendo a criterios como su interés didáctico y formativo, la calidad científica, la originalidad de la aportación, la solidez de la argumentación ético-deontológica y la adecuada respuesta a los dilemas planteados.

Además de los premiados, llegaron a la final los siguientes casos: Cuando el juicio público supera el juicio clínico: el caso de una ginecóloga viral de Ángela Gorricho, Irene Cutillas y Edurne Arana; Implicaciones ético-deontológicas del fraude en la autoría científica: a propósito de un caso de Adrián Gil; Discriminación genética: el talón de Aquiles de la medicina de precisión de Pablo Zambonino; Autonomía y capacidad en paciente con esquizofrenia: un desafío ético ante la negativa al soporte nutricional de Sara Pérez Aldaz, Victoria María Ruiz Gubia y Pablo Guembe; y El silencio que daña: ocultación de errores médicos en la era de la inteligencia artificial de Alexander Nicholas Finnemore, Willy Gehrke, Leyre Andreu y Héctor Michilot.

Un certamen para una medicina ética y humana

El acto de entrega de premios, que tuvo lugar en la sede del Colegio de Médicos de Navarra el 11 de febrero, contó con la participación de Tomás Rubio y Julio Duart, presidente y secretario del Colegio de Médicos; Ana Patiño, vicedecana de Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra; Almudena Sánchez Villegas, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra; y Félix Ceberio y Pilar León, presidente y secretaria de la Comisión de Deontología.

Durante su intervención, el presidente del Colegio de Médicos destacó que el certamen nació para recordar que la medicina “no es solo técnica”, sino que cada decisión clínica implica personas concretas y exige reflexión, diálogo y responsabilidad. Subrayó además que dar el nombre de Gonzalo Herranz al certamen es un acto de justicia y de memoria, y una referencia clara del tipo de medicina que se quiere promover.

Las representantes de las universidades coincidieron en señalar que, en un entorno sanitario cada vez más complejo y con nuevos dilemas, la formación ética cobra una importancia creciente. Destacaron asimismo el valor de la colaboración entre universidades y colegio profesional para crear sinergias que contribuyan a formar médicos y médicas responsables, críticos y sensibles.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Deontología, Félix Ceberio, recordó a los estudiantes que la ética médica “es para toda la vida” y les animó a tener siempre presente el Código de Deontología. Señaló que, “aunque la excelencia técnica se da por supuesta, los pacientes recuerdan especialmente el trato recibido, la cercanía y la empatía, que constituyen la base de una buena relación médico-paciente”.