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"El riesgo de muerte aumenta un 30% por cada 15 kilos adicionales de peso"

Ana Zugasti, jefa de Nutrición del HUN, señala que la obesidad es un factor de riesgo de cáncer, diabetes y problemas cardiacos

"El riesgo de muerte aumenta un 30% por cada 15 kilos adicionales de peso"Unai Beroiz

La obesidades un problema de salud pública a nivel mundial que se ha ido agravando en las últimas décadas. Sus efectos perjudiciales sobre la salud preocupan a los expertos ya que padecer obesidad “reduce drásticamente la esperanza de vida, entre 5 y 20 años según la severidad”, apunta Ana Zugasti, jefa de Nutrición del Hospital Universitario de Navarra (HUN), que subraya que incrementa el riesgo de muerte prematura por enfermedades crónicas. De hecho, provoca entre 2,8 y 3,7 millones de muertes al año en el mundo, siendo las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, el cáncer y problemas respiratorios las principales causas. “El riesgo de muerte aumenta un 30% por cada 15 kilos adicionales de peso. Es decir, la esperanza de vida con un IMC (índice de masa corporal) de 40-45 es 8 a 10 años menor que en personas con peso normal”, explica Zugasti.

Más allá de la esperanza de vida, la obesidad también está vinculada a múltiples enfermedades crónicas no transmisibles, pero que también aumentan el riesgo de mortalidad, como “hipertensión, infartos, insuficiencia cardíaca y muerte súbita debido al remodelado cardíaco”. Asimismo, incrementa significativamente el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y cáncer, principalmente de mama, endometrio, ovario, riñón, páncreas, esófago y colon. “También provoca otros trastornos de salud como síndrome de apnea del sueño, problemas pulmonares, enfermedades digestivas (hígado graso), renales y complicaciones neurológicas como accidentes cerebrovasculares”, detalla.

Más allá del IMC

Tanto la obesidad como el sobrepeso se establecen en base al IMC. No obstante, la jefa de Nutrición del HUN subraya que este índice “debe ser el inicio de la valoración de un paciente con exceso de peso, pero se debe acompañar de otras valoraciones que son las que determinarán los riesgos de salud o las enfermedades concomitantes”. Entonces, ¿cuándo el exceso de peso empieza a ser un problema para la salud? “La Guía GIRO para el manejo de la obesidad la define como una enfermedad crónica metabólica adiposa, en la que además del IMC se debe valorar la cantidad y distribución de grasa, la cantidad y función muscular y las comorbilidades que pueden estar presentes (hay más de 200 patologías asociadas con la obesidad). Reducir la obesidad al IMC sería como reducir la hipertensión a una cifra elevada de tensión arterial o la diabetes a una cifra elevada de glucosa en sangre (sin precisar el tipo de diabetes: tipo 1 o tipo 2) o la dislipemia a una cifra de colesterol alto (sin precisar si es el colesterol LDL-“malo” o los triglicéridos o ambos)”, explica.

Como determinar el riego para la salud es complejo, Zugasti aboga por “informar y educar a los pacientes y a los profesionales en la valoración adecuada de la obesidad, para establecer el tipo, estadiaje y objetivos que nos propondremos con el tratamiento, que en esta línea es fácil de comprender que irán más allá de la mera pérdida de peso o mejora del IMC”.