Uno de los efectos más habituales al tomar Ozempic es su capacidad para modular el hambre, la saciedad y el apetito, además de influir en los picos de glucosa. Tal y como explica el farmacéutico y nutricionista Javier Fernández Ligero (@nutriligero), este tipo de fármacos actúan directamente sobre los mecanismos que regulan la ingesta, lo que facilita comer menos y sentirse saciado durante más tiempo.

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La redacción de DIARIO DE NOTICIAS seleccionará las preguntas de los lectores que se publicarán en noticiasdenavarra.com, siempre acompañadas de la respuesta del nutricionista.

Sin embargo, este efecto puede generar una falsa sensación de control si no va acompañado de una base nutricional adecuada. Muchas personas se apoyan exclusivamente en el medicamento sin trabajar una estructura alimentaria sólida, lo que a medio plazo puede resultar contraproducente.

El riesgo de una mala base alimentaria

Cuando no existe una organización nutricional detrás, es fácil caer en desequilibrios. A pesar de comer menos cantidad, puede aumentar la presencia de alimentos ricos en hidratos de carbono simples, como pan, dulces o productos ultraprocesados. Esto favorece que las glucemias vuelvan a elevarse, generando un entorno más inflamatorio en el organismo.

Javier Fernández Ligero advierte de que este contexto puede provocar una peor gestión de la energía, con sensación de cansancio, mayor apetencia por alimentos poco saludables y dificultad para mantener hábitos sostenibles en el tiempo.

Cambios en la composición corporal

Otro de los aspectos a tener en cuenta es cómo afecta la ingesta de Ozempic a la composición corporal. Aunque el peso pueda reducirse, no siempre se produce una mejora en la calidad de ese peso. Es decir, se puede mantener la masa muscular, pero al mismo tiempo aumentar la acumulación de grasa, especialmente a nivel abdominal, que es la más perjudicial desde el punto de vista metabólico.

Esta situación puede traducirse en debilidad, falta de energía y una menor capacidad funcional en el día a día, algo que muchas veces pasa desapercibido frente a la bajada de peso en la báscula.

La importancia de una estrategia nutricional

Por todo ello, el nutricionista insiste en la necesidad de acompañar el uso de Ozempic con una estructura alimentaria adecuada. No se trata solo de comer menos, sino de comer mejor, priorizando alimentos que aporten saciedad y estabilidad metabólica, como proteínas de calidad, grasas saludables y verduras.

Construir hábitos sólidos es clave para evitar efectos negativos y, sobre todo, para que los resultados sean sostenibles en el tiempo. Sin esta base, el riesgo de dependencia del fármaco y de efecto rebote aumenta considerablemente.