El conocido como celador de Olot (Girona), Joan Vila, que cumple 127 años de prisión en el centro penitenciario Puig de les Basses por asesinar a once ancianos en la residencia La Caritat, inició hace más de un año un proceso de transición a mujer y, desde hace unos meses, está en el módulo femenino.
Vila, de 61 años, que ya detalló durante el juicio en 2013 que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, se ha inscrito como Aura en el registro y ha comenzado a hormonarse, tras comunicar hace más de un año al equipo de tratamiento de su módulo del centro penitenciario su voluntad de cambiar de sexo.
Según fuentes próximas a Vila, no ha tenido ningún problema con el resto de reclusas tras ingresar en el nuevo módulo y, desde el Departamento de Justicia, señalan que los presos disponen de personal especializado en cuestiones de género para acompañar y asesorar.
Este proceso no implica modificación en la pena que cumple por los once delitos de asesinato que cometió entre agosto del 2009 y octubre del 2010.
Desde su ingreso en prisión ese último año, no ha contado con permisos penitenciarios, aunque los ha pedido para salir a la calle, al igual que ha solicitado el tercer grado, frente a la oposición de fiscalía y abogados de la acusación.
Voluntad de cambiar de sexo
Cuando hace más de un año comunicó su voluntad de cambiar de sexo, se inició la aplicación de la normativa que rige este tipo de situaciones, en la que los servicios de la prisión facilitan los trámites y la derivación al Departamento de Salud, que valora cualquier actuación sanitaria con plena autonomía.
Así, el equipo de tratamiento de su módulo (educadores, psicólogos y trabajadores sociales) inició una serie de charlas para confirmar la voluntad de tránsito a mujer y cuenta desde entonces con el acompañamiento de diversas entidades feministas.
Para llevar a cabo el proceso con mayor tranquilidad, se trasladó a un módulo más pequeño, el de enfermería, y recibió una evaluación de los técnicos de la Unidad de Intervención Compensatoria (UIC), espacio residencial para internos en situación de vulnerabilidad, con más dificultades y riesgo de exclusión, que depende de Barcelona.
Obtenido el beneplácito desde la capital catalana, ingresó en la UIC durante varios meses hasta que, conseguida su nueva identidad, accedió a principios de año en el módulo de mujeres donde hay una treintena de reclusas, la mayoría jóvenes.
Desde el departamento de Justicia detallan que "la normativa dice que el interno debe ser ubicado en un módulo del sexo con el que se identifica".
Vila ha comunicado en el centro penitenciario su intención es operarse para conseguir una transformación completa y se encuentra en lista de espera en la sanidad pública.
El Departamento de Justicia ha declinado facilitar cualquier tipo de información sobre el caso concreto por protección de datos, pero ha recordado que un caso así no es único en las prisiones catalanas.