Después de que el pasado viernes 25 de abril tuviera lugar el VI Concurso Nacional de Estructuras con Espaguetis en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra y de que el estudiante Iñigo Juárez, estudiante de tercero de Ingeniería Mecánica de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), construyera una torre capaz de soportar 20 kilos de peso durante más de un minuto —una marca que no se había alcanzado en ninguna de las seis ediciones—, comenzaron los problemas porque fue una victoria que, ya en ese momento, generó mucho debate. Algunos de los alumnos participantes han impugnado el resultado, ya que, según apuntan, "el jurado ha premiado torres que duplicaban el peso permitido, pese a haber control oficial y protestas durante el concurso".
De acuerdo con lo que ha comentado uno de los alumnos, en representación de varios de los grupos participantes, en las bases del concurso se explica que lo que hay que realizar es una estructura construida a través de espaguetis, cola blanca o pegamento termofusible y madera DM para base y coronación. Y se expone, además, que la torre deberá cumplir con una serie de condiciones, entre las que destaca que la torre deberá tener una altura mínima de 100 cm y una máxima de 120 cm, el tablero de la base deberá tener unas medidas de 60cm x 60cm x 1cm, la coronación de 30cm x 30cm x 1cm, que el peso máximo de la estructura (espaguetis + cola blanca/pegamento termofusible) será de 1 kg y que el peso total de toda la estructura debe estar comprendido entre los 4,2 y los 4,8 kilogramos. De manera que la base y la coronación suman un peso entre 3,2 y 3,8 kg.
"Los grupos que quedaron en primera y segunda posición utilizaron otro tipo de madera distinta al resto de equipos, de manera que sus bases pesaban 2,3 kilos, pero consiguieron que la torre pesara 4,2 kg. Esto quiere decir que dispusieron de 1,9 kg para poner o más pegamento o más espaguetis", señala el alumno.
Sin embargo, "es injusto que usen el doble de material para crear la estructura porque es más robusta y tiene más aguante", apunta. Pero el jurado, que se percató de lo ocurrido, valoró la circunstancia y, después de una votación, determinaron que esa situación no influía en el resultado final. Aunque se trata de algo con lo que no se mostraron de acuerdo con los que no ganaron el concurso, quienes han hecho hincapié en que "si la torre tiene el doble de peso, aguanta el doble".
No se admite la impugnación
Por su parte, los organizadores del evento han revisado la impugnación presentada por uno de los participantes y el jurado ha acordado no admitirla al considerar que "la valoración y las decisiones adoptadas durante el desarrollo de la prueba se realizaron dentro de las competencias que corresponden al propio jurado". De hecho, apuntan que en el mismo momento en el que tuvo lugar la deliberación final, se le transmitió al jurado "que las tres torres finalistas podrían no cumplir el 100% de los requisitos de las bases y se decidió, dado el escenario y ante la imposibilidad de realizar las mismas mediciones adicionales a las torres ya desclasificadas, seguir adelante con la final para que no quedara desierto el premio y aplicando también criterios de diseño técnico de comportamiento estructural de las tres torres finalistas", explican.
En cualquier caso, se ha decidido que, de cara a las próximas decisiones se revisarán las bases para garantizar que todas las estructuras cumplen los requisitos antes del inicio del concurso. Y agradecen la disposición planteada en la impugnación que ayudará a "mejorar en la séptima edición que esperamos volver a vivir y disfrutar con la misma ilusión", concluyen.