Educación especial e inclusiva: ¿Qué modelo necesita hoy la escuela?
El 15,6% del alumnado requiere apoyo específico. La falta de recursos ha abierto un debate entre familias y docentes sobre qué opción garantiza un mayor desarrollo académico y bienestar emocional
El 15,6 % de alumnos necesita apoyo educativo específico, más de 1,2 millones de estudiantes que tienen TDAH, diferentes discapacidades y trastornos o dificultades de aprendizaje. El Estado español se inspira en un modelo inclusivo pero ¿quién decide esta escolarización? y ¿qué beneficios tiene la integración total y los centros específicos?
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Familias, docentes y expertos coinciden en que el interés del menor debe prevalecer, pero el debate surge cuando faltan medios y recursos en centros ordinarios y el apoyo de los centros específicos de educación especial se hace imprescindible.
La Ley Educativa, LOMLOE, apuesta por la inclusión en centros ordinarios y apunta a los centros especiales para el alumnado con necesidades de apoyo intensivo. La escolarización se decide entre el criterio del colegio y las familias pero en último término la determina la administración competente.
Ante las quejas de organizaciones para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia (CEDDD), que pide más recursos para no generar incertidumbre en las familias, el Ministerio de Educación prepara un nuevo Plan Estratégico de Educación Inclusiva que reforzará la colaboración entre los centros ordinarios y de educación especial.
"Los entornos inclusivos ofrecen mejores resultados académicos y sociales, pero en bienestar emocional hay mayor disparidad. La inclusión favorece la participación"
¿Inclusión o especialización?
"Los entornos inclusivos ofrecen mejores resultados académicos y sociales, pero en bienestar emocional hay mayor disparidad. La inclusión favorece la participación", señala Patricia Solís, investigadora y directora del Máster en Dificultades de Aprendizaje y Atención a la Diversidad de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).
Según un metaanálisis basado en 24 estudios, el rendimiento académico de alumnado con espectro autista mejora entre el 8 % y el 12 % cuando están en centros ordinarios y en estudiantes con síndrome de Down las mejoras en habilidades lingüísticas y académicas funcionales llegan hasta el 20 %.
Sin embargo, otros estudios señalan que sin una formación docente específica, sin recursos materiales y humanos y con los actuales ratios, la escolarización ordinaria de este alumnado puede generar aislamiento social y limitar el acceso al aprendizaje.
"Todos trabajamos por la inclusión pero llega un punto en que la brecha es tan grande que el beneficio es menor que el perjuicio"
Cuando el beneficio es menor que el perjuicio
"Todos trabajamos por la inclusión pero llega un punto en que la brecha es tan grande que el beneficio es menor que el perjuicio", explica Marcos Jiménez, director del colegio público de Educación Especial Duque de Ahumada, en Valdemoro (Madrid): "No solo es cuestión de recursos, también de un ambiente apropiado". Recalca que "hay alumnos que en ordinaria están apartados y cuando vienen a estos centros se sienten arropados y trabajan mejor".
En un recorrido por este centro inaugurado con 98 alumnos y que ahora acoge a 138 (desde Infantil hasta los 21 años), Jiménez muestra las aulas en las que aprenden las mismas materias curriculares que el resto de estudiantes de centros ordinarios, pero adaptadas a las discapacidades que presenta cada uno.
La última encuesta del Ministerio de Educación señala que las discapacidades y problemas graves más frecuentes son los trastornos del espectro autista (33,8 %), la discapacidad intelectual (23,8 %) y los trastornos graves de la comunicación y el lenguaje (14,5 %).
El día a día de un centro de Educación Especial
En el CEE Duque de Ahumada, con 66 profesionales, el objetivo principal es trabajar la autonomía de los alumnos, las destrezas y habilidades sociales. La composición de las clases se hace por edad y según las capacidades conductuales.
Lucas, de 18 años, prepara todos los días los desayunos en el taller de hostelería mientras otros estudiantes con mayor dificultad de movilidad desayunan en el aula. Su tutora Raquel les enseña lectoescritura, matemáticas o cómo asearse. "Álex a nivel manipulativo tiene muchas dificultades pero a nivel cognitivo trabaja muy bien a través de un comunicador con lectoescritura", relata.
Eva, fisioterapeuta, se encarga del alumnado con dificultad motora: "Es un apoyo al trabajo educativo. Favorecemos su acceso a los diferentes aprendizajes".
"Para mi son centros de alto rendimiento porque trabajan para hacer brillar a cada uno de los alumnos", puntualiza el director general de Educación Infantil, Primaria y Especial de la Comunidad de Madrid, Ignacio Martín, en conversación con EFE, en la que incide en que en la educación especial "en absoluto les aleja de adquirir conocimientos".
Casi un 86 % escolarizado en ordinaria
El 85,7% del alumnado con necesidades educativas especiales está en centros ordinarios y el 14,3% restante está en centros y unidades de Educación Especial específica.
En el curso 2024-2025 había 484 centros específicos de Educación Especial, mitad públicos y mitad privados, y este curso el número de alumnos es de 46.873, 1.500 más que el año anterior. En enseñanzas ordinarias se integra sobre todo el estudiantado con trastornos graves de la comunicación y lenguaje, de conducta y con discapacidad auditiva.
"Para las escuelas inclusivas la diversidad no es un problema, sino una oportunidad de aprendizaje para todos. La diferencia enriquece", señala el director del colegio privado de Madrid Areteia, Luis García Carretero.
Un colegio ordinario con 500 alumnos orientado a la inclusión -el 70% diagnosticado con algún trastorno- que adapta los libros a cada estudiante. "Hay diferentes formas de adquirir el conocimiento. Incluir no significa pedir a todos lo mínimo, sino pedir a todos lo máximo. Ahora bien, el tiempo es oro y, por ello, identificar y contar a tiempo con los recursos necesarios es clave", puntualiza.