En un ecosistema mediático marcado por la inteligencia artificial, la irrupción de los news influencers y la fragmentación digital, la pregunta sobre qué define al periodismo es más compleja que nunca. Una investigación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, publicada en la revista Brazilian Journalism Research, arroja luz sobre este debate al analizar cómo los periodistas construyen, negocian y protegen su identidad colectiva.
El artículo, firmado por Álvaro Villagrán Sánchez y Fernando López Pan, propone que el periodismo no solo se define por sus prácticas, sino por su ideología profesional: un sistema de creencias con el que la institución legitima su autoridad como fuente de conocimiento.
Los tres pilares
La investigación identifica tres pilares fundamentales que sostienen la identidad periodística actual. En primer lugar, la memoria colectiva y los mitos fundacionales, donde episodios como el caso Watergate o los Papeles del Pentágono dejan de ser solo historia para funcionar como iconos que encarnan valores como la independencia y la búsqueda de la verdad, sirviendo de guía para juzgar la práctica del presente.
A esto se suma la definición de fronteras profesionales, un proceso por el cual el periodismo se define por contraste; al diferenciarse de creadores de contenido o profesionales de las relaciones públicas, los periodistas demarcan su jurisdicción y protegen su autoridad y credibilidad frente a otros actores digitales. Finalmente, el estudio destaca la reparación tras los escándalos, señalando que, ante errores o manipulaciones, la profesión suele recurrir al relato de las "manzanas podridas". Al tratar las transgresiones como casos individuales y no sistémicos, la institución logra preservar sus normas tradicionales y su legitimidad pública.
El riesgo de la rigidez
A pesar de que estos mecanismos son necesarios para crear un relato compartido del "nosotros", los autores advierten de sus peligros. Según explica Villagrán Sánchez, una ideología profesional demasiado rígida puede convertirse en un obstáculo para la renovación. Los mitos pueden idealizar un pasado que ya no existe y las fronteras pueden excluir nuevas formas legítimas de contar historias que no encajan en el molde tradicional.
Por su parte, Fernando López Pan destaca que lo que antes era una respuesta evidente hoy es un gran debate académico: ante las más de 160 definiciones de "periodismo" existentes, este estudio propone dejar de buscar una fórmula cerrada y centrarse en entender cómo la propia profesión lucha por mantenerse viva y creíble en el siglo XXI.