Carlos Gimeno vuelve a situarse en el ojo del huracán. El consejero de Educación del Gobierno de Navarra, que lleva semanas encajando críticas de todos los frentes, compareció esta mañana en la presentación del informe de infancia, adolescencia y bienestar digital para anunciar que el Departamento trabaja “contra el reloj” en una nueva resolución de admisión que reordene la asignación de plazas escolares.
El motivo es conocido: el Parlamento de Navarra aprobó el pasado 14 de mayo la ley foral impulsada por UPN, que prorroga las unidades concertadas existentes en el curso 2025-2026 para el siguiente, evitando así el cierre de 14 unidades de la red concertada por un año. La norma salió adelante con los votos favorables de UPN, PP, el Grupo Mixto y la parlamentaria no adscrita, y las abstenciones decisivas de EH Bildu y Geroa Bai —socios de Gobierno estos últimos—, con el PSN y Contigo-Zurekin votando en contra. Una votación que dejó al Ejecutivo foral en evidencia, con sus propios aliados yendo cada uno por su lado.
La norma incorpora además la derogación expresa de la resolución del propio Departamento de Educación que regulaba la renovación de conciertos para Infantil y Bachiller. En la práctica, la ley tira a la papelera parte del trabajo de Gimeno de los últimos meses.
Educación trabaja en otra dirección
El consejero reconoció en sus declaraciones que el Departamento “ha estado trabajando en otra dirección”, y que ahora toca rehacerlo todo con urgencia y bajo una ley que, en su opinión, “tiene muchas incongruencias, muchos embrollos y dificultades jurídicas”. Anunció también que, dado que la ley foral ha “blindado” la educación concertada, el Departamento trabajará “intensamente” en blindar a su vez la educación pública, para que no sufra “absolutamente ningún menoscabo” frente a la concertada. Para ello, dijo, se está trabajando en ampliaciones de crédito y financieras, aunque sin precisar cifras ni plazos.