La reconciliación, el diálogo y la búsqueda de puntos de encuentro marcaron el arranque de la primera visita de León XIV. En su primer discurso en suelo español, pronunciado ante las principales autoridades del Estado en el Palacio Real de Madrid, el pontífice hizo una llamada a superar las dinámicas de confrontación política y social, pidió abandonar las “narrativas divisivas y polarizantes” y reivindicó una cultura del encuentro frente a los discursos que alimentan la división.

Llegada a Madrid

El viaje comenzó a las 10.12 horas, cuando el avión papal aterrizó en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Se trata de la primera visita de León XIV a un país de la Unión Europea desde el inicio de su pontificado y de la cuarta salida internacional de su mandato. Bajo el lema 'Alzad la mirada', el viaje arrancó en Madrid antes de continuar en los próximos días por Cataluña, en una gira que se prolongará hasta el 12 de junio y que ha movilizado a miles de personas y a un amplio dispositivo organizativo.

Tras ser recibido en el aeropuerto por los reyes Felipe VI y Letizia y otras autoridades civiles y militares, el pontífice se desplazó al Palacio Real, donde tuvo lugar la ceremonia oficial de bienvenida. En ella participaron también la princesa Leonor y la infanta Sofía. Después de los saludos protocolarios en el Salón del Trono, León XIV pronunció en el Salón de Columnas un discurso que fue seguido con atención por representantes de prácticamente todos los ámbitos de la vida institucional española.

Entre los asistentes se encontraban el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez; trece ministros; presidentes autonómicos como Salvador Illa e Isabel Díaz Ayuso; el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo; el presidente de Vox, Santiago Abascal; la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el presidente del Senado, Pedro Rollán, y el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, además de representantes del ámbito económico, judicial y eclesiástico.

"Lla tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada"

León XIV - Papa

Mensaje de unidad

Ante ellos, León XIV situó la reconciliación como uno de los ejes centrales de su mensaje. “Vengo ante ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación”, afirmó el pontífice, que conoce bien España tras haber visitado el país en numerosas ocasiones antes de ser elegido Papa.

El Pontífice invitó además a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Sus palabras fueron interpretadas como una apelación al conjunto de la sociedad y de la clase política en un momento de elevada tensión en el debate público.

Durante su intervención también alertó sobre los riesgos de la polarización: “Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”, sostuvo.

León XIV defendió asimismo que la historia del Estado español había estado marcada por la convivencia y no por el enfrentamiento. “La historia de España no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”, señaló antes de instar a huir de “esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”.

El Papa concluyó su discurso con un reconocimiento al papel desempeñado por el Estado en la escena internacional. Agradeció su “fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo”, que, según dijo, se había traducido en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos.

El papa saluda a las miles de personas que abarrotaban las calles de Madrid Efe

Madrid, volcada con el Papa

Concluidos los actos institucionales, la visita adquirió un marcado carácter popular. Poco después de las 13:30 horas, León XIV inició su primer recorrido por las calles de Madrid. El trayecto arrancó en la Plaza de la Armería y estuvo acompañado por el repique de las campanas de la catedral de La Almudena, situada frente al Palacio Real.

Según la Delegación del Gobierno, unas 130.000 personas salieron a las calles para saludar al pontífice durante su desplazamiento hasta la Nunciatura Apostólica. Durante buena parte del recorrido viajó en papamóvil descubierto, saludando continuamente a los asistentes y bendiciendo a los fieles congregados a ambos lados del recorrido.

La caravana atravesó la plaza de España y varias arterias del centro de la ciudad hasta llegar a la plaza de Colón. Allí el pontífice subió a un vehículo cerrado para completar el trayecto hasta la sede diplomática de la Santa Sede, situada en el norte de la capital.

Miles de personas siguieron el recorrido portando banderas españolas, vaticanas y de distintos países latinoamericanos. León XIV respondió a las muestras de afecto con continuos saludos y gestos de cercanía. Durante el trayecto apenas dejó de dirigirse a los ciudadanos congregados, muchos de los cuales llevaban horas esperando para verlo pasar.

La llegada a la Nunciatura volvió a estar acompañada por una gran expectación. Cerca de 600 personas aguardaban en las inmediaciones del edificio y recibieron al pontífice entre aplausos y vítores. “¡Papa León, asómate al balcón!”, “¡Que salga el Papa!” o “¡Esta es la juventud del Papa!” fueron algunas de las consignas que se escucharon a su llegada.

"Huyamos de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos"

León XIV - Papa

Encuentro con enfermos

Uno de los momentos más discretos de la jornada tuvo lugar ya por la tarde en el interior de la Nunciatura. Allí León XIV mantuvo un encuentro con treinta enfermos coordinado por la Pastoral de la Salud. Los participantes procedían de distintas realidades y patologías. Entre ellos había enfermos de cáncer, personas vinculadas a hospitales psiquiátricos y pacientes con enfermedades crónicas. Todos acudieron acompañados por familiares o cuidadores.

Entre los asistentes se encontraba Ignacio, de 47 años, que padece espina bífida y acudió acompañado por su hermana. Tras el encuentro explicó que habían trasladado al pontífice su apoyo y sus deseos para el futuro de la Iglesia. “Estamos muy orgullosos de él y que rezamos mucho por él y que le deseamos un gran pontificado”, señaló.

La reunión se desarrolló lejos de los focos y reflejó una de las prioridades que León XIV ha subrayado desde el inicio de su pontificado: la atención a las personas vulnerables y a quienes sufren enfermedad o exclusión.

Acto del Papa en CEDIA, gestionado por Cáritas. Efe

Visita a CEDIA

Posteriormente el Papa se desplazó hasta el Centro de Emergencia y Atención Integral (CEDIA) 24 Horas, gestionado por Cáritas en el barrio madrileño de Lucero, al que llegó pasadas las 18:00 horas. La elección del lugar no fue casual. El centro atiende a personas sin hogar y constituye uno de los principales recursos de emergencia social de la capital.

Desde primeras horas de la tarde, decenas de vecinos, voluntarios y usuarios del centro aguardaban la llegada del pontífice. Muchos escribieron mensajes en tarjetas de colores que fueron colgadas en un denominado Árbol de la Esperanza instalado para la ocasión.

Tras visitar las instalaciones y saludar a los trabajadores, León XIV dio las gracias en un discurso a los habitantes de Madrid por la calurosa bienvenida: "que me hace sentir parte de una gran y maravillosa familia en la que, como en todas las familias, ocurren milagros de amor. En particular en esta casa, donde nadie se queda solo. Yo también estoy entre vosotros como un madrileño más".

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El pontífice dijo que, en este centro, "la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y la justicia".

En su discurso, León XIV indicó que “la caridad no admite demoras”, al tiempo que lamentó que existan cristianos que en muchas ocasiones se dejan contagiar “por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posicionamientos políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas”.