EHU está revisando 1.778 reclamaciones del examen de Euskera de la PAU por una avalancha de suspensos y, más concretamente, por decenas de ceros concentrados en un solo Tribunal, afectando a seis centros privados de modelo A. ¿Qué ha pasado?
—No están en un único tribunal, es posible que haya algún tribunal que tenga anómalamente un porcentaje superior, pero están distribuidos en varios tribunales. Ese alto número de revisiones está en proceso de revisión y veremos qué resultado dan. La revisión se encarga a otros tribunales que no hayan tenido relación con el examen en cuestión porque garantizan una nueva mirada fresca, no contaminada. Si se produce un desfase de más de dos puntos en la revisión, automáticamente pasa a una tercera con otros examinadores.
La Comisión Organizadora de la PAU se reunió la semana pasada por el revuelo que suscitó la dificultad del examen de Matemáticas II debido al nuevo enfoque competencial y concluyó que todo estaba en regla. Sin embargo, en el caso de Euskera, ¿no ha pasado esto o sí?
—El examen de Euskera no ha presentado ningún tipo de dudas respecto a su corrección o su encaje con la exigencia de competencias. Por lo tanto, el examen como tal no es objeto de discusión. La discusión pueden ser las calificaciones que se han obtenido. Creo recordar algunas de las manifestaciones de los estudiantes que salían de la prueba, comentando que les había parecido un examen bastante asequible. Por lo tanto, en el examen como tal, en lo que es la materia que se somete a la calificación, no ha planteado problemas.
¿La EHU puede garantizar entonces que no ha habido ningún sesgo o irregularidad en ni en la formulación ni en la evaluación por parte de ningún tribunal?
—La EHU, conjuntamente con Educación, que somos quienes componemos los tribunales examinadores, hacemos un análisis y una calificación de lo que es la prueba. En ese sentido, nosotros tenemos una confianza plena en la rigurosidad del contenido y de la calificación del examen.
El cabreo y el disgusto de la chavalería es normal. ¿Cómo se explica que los profesores de los suspendidos, incluso con ceros, digan que eran chavales de notable e incluso con B2? Es que un cero es un cero.
—Pues habrá que estudiarlo.
Al no haberse detectado anomalía alguna, fían exclusivamente la resolución del problema al proceso de reclamación de ordinario. ¿Cómo pueden fiarse estos chavales de la limpieza de este proceso?
—Porque tienen derecho a ver el examen. Por lo tanto, pueden ver exactamente cómo ha sido calificado, dónde se ha puntuado y en qué conceptos se ha puntuado. Podrán examinar el número de faltas ortográficas que han realizado que penalizan.
Hasta dos puntos, ¿no?
—Hasta un máximo de dos puntos de reducción, tanto en castellano como en euskera, y uno y medio en el caso del inglés u otras lenguas. En ese sentido, tienen todo el derecho de controlar el examen. La revisión puede ser una revisión hacia una calificación superior, pero también puede ser hacia una calificación inferior.
“Los estudiantes se pueden fiar de la limpieza del proceso de reclamación porque es riguroso y pueden ver el examen”
¿Teme que las familias recurran a los tribunales para impugnar los resultados?
—En principio, estamos hablando de personas que tienen más de 18 años y tienen reconocido el derecho a recurrir. Si estamos hablando de menores, en ese caso padres o tutores tienen el derecho a presentar un recurso de revisión ante el mismo órgano, pero también directamente pueden ir a lo contencioso-administrativo.
¿Cómo se sintió al verse interpelado por el Gobierno Vasco reclamándole “transparencia”?
—Realmente, prefiero no contestar a esta pregunta porque no tiene demasiado sentido cómo se sienta el rector. Estamos ante la necesidad de aclarar bien cómo es el proceso para la tranquilidad de todas las personas afectadas y sepan que estamos ante un proceso que cumple todas las garantías. Y precisamente por eso se producen las revisiones, y si se produce ese desfase en las revisiones, hay una tercera revisión automática.
Se lo preguntaba más por el tema de la corresponsabilidad.
—Creo que ha quedado claro, tanto por parte de Educación como de la Universidad, que esto es una responsabilidad compartida. Así lo prevé el Real Decreto 534/2024 que establece que la composición de la Comisión Organizadora de la PAU es realmente paritaria.
¿Se plantean publicar una auditoría detallada de la corrección?
—Tenemos confianza en el proceso porque podemos incluso pasar por tres pares de ojos distintos. Tres. Además, el tribunal de la revisión es un tribunal distinto al de la calificación provisional y un tercer tribunal examina de oficio. Las garantías están ahí.
El jueves su equipo se reunió con 88 direcciones y vicerrectorados para realizar un balance del curso y analizar los retos que debe acometer la institución.
—Sí, a cada una de las personas participantes se les pidió que identificara un logro en la gestión hasta el momento y un reto a futuro. No me voy a alargar, pero sí me gustaría destacar algunas cuestiones importantes.
¿Cuáles?
—Se han dado pasos importantes en grado, digitalización, ámbito estatutario y en investigación. También en posgrados, en el éxito de las microcredenciales. Estamos ante logros relevantes, también en el sentimiento de pertenencia. Todo ello en consonancia con el programa con el que nos presentamos, aunque el contexto ha cambiado mucho desde 2024, tanto en geopolítica como en tecnología, especialmente con el desarrollo de la inteligencia artificial, que plantea retos importantes para la enseñanza, el aprendizaje, la investigación y la divulgación.
En el capítulo de retos, me gustaría preguntarle si la convivencia se ha convertido en un problema en la EHU.
—Existen algunos problemas puntuales de convivencia que consideramos excepciones. La situación en la EHU es, en general, de normalidad. Cuando se producen esas excepciones, nos preocupan e intentamos abordarlas de forma preventiva y consensuada. Cuando hay que actuar, actuamos, no dejamos de hacerlo. Cuando tenemos capacidad de prevenir con antelación, también adoptamos medidas. A veces ocurren sucesos que nos pillan desprevenidos y hay que actuar una vez producidos. Para ello estamos elaborando el Protocolo Begirune, utilizando el Agora digital, un instrumento de participación de toda la comunidad universitaria. Con ello aglutinaremos los distintos protocolos dispersos y ordenaremos cómo actuar ante casos conflictivos.
Le hacía la pregunta porque el curso arrancó con fuertes disturbios y dos estudiantes detenidos por el boicot al acto de apertura, donde se entregaba la Medalla de Oro al lehendakari Garaikoetxea, a la rectora Balluerka y al mítico Iribar. Vaya papelón el suyo. Si no recuerdo mal, se llegó a encarar con la chavalada allí congregada.
—Sí. Debo reconocer el buen trabajo de la Ertzaintza porque, sin impedir el derecho a manifestarse, consiguió alejar el recinto y permitir que el acto continuara. Hubo una falta de respeto hacia la universidad y hacia las personas homenajeadas. En ese sentido, creo que se gestionó de forma positiva.
Este no ha sido el único, ni el incidente más grave, sobre todo en la Facultad de Letras de Gasteiz. ¿Qué está pasando para que la libertad de expresión acabe en disturbios y con profesorado que dice sentirse coaccionado?
—Quiero expresar mi solidaridad hacia las personas que se puedan sentir coaccionadas. Evidentemente no es justo. También hacia estudiantes que se sienten señalados cuando ejercen su libertad de expresión. Es importante señalar los límites en los que debemos movernos. Con ese objetivo estamos elaborando el Protocolo Begirune y promoviendo la participación de todos los colectivos. Pero hay límites que la libertad de expresión no cubre.
¿Como cuáles?
—Echar un bote de humo o desalojar un aula no tiene nada que ver con la libertad de expresión. Con diálogo y consenso se facilitará la vida en los campus, igual que un entorno sin pancartas que dificulten el paso o la visibilidad, y que además tienen impacto en la seguridad.
Todo el mundo puede saber de qué estamos hablando. ¿Tienen identificados a estos grupos? ¿Y qué van a hacer para que estos capítulos no se repitan?
—Si tenemos conocimiento de posibles situaciones de riesgo, actuaremos preventivamente. Y si no, habrá que actuar ex post. Lo importante es un código y un protocolo compartido sobre cómo proceder. Una vez consensuado, será más fácil actuar de forma consensuada y adoptar las medidas necesarias, sin descartar ninguna según la gravedad.
“Existen algunos problemas puntuales de convivencia que son excepciones, pero la situación en la EHU es de normalidad”
Este curso ha pasado algo excepcional, o yo no recuerdo algo así ni de mi época en Leioa con los beltzak día sí y día también en la uni. Se decidió cerrar el campus de Araba por temor a disturbios por un acto de Vox. Normal no parece.
—Lo primero fue asegurar que la enseñanza pudiera continuar en modalidad online y así fue. No hubo prácticamente incidentes. Teníamos conocimiento previo de la convocatoria del 23-F, fecha simbólicamente importante porque fue el intento de golpe de estado de Tejero. Consideramos que podían producirse situaciones de enfrentamiento y riesgo. Contactamos con estudiantes, PAGAS y profesorado para pedir que no entraran en provocaciones. También lo contrastamos con Seguridad, por los precedentes en Gasteiz y en la Universidad de Navarra.
Ustedes dieron un paso más.
—Con las medidas adoptadas conseguimos evitar detenciones y altercados. Hubo una contramanifestación a distancia suficiente, pero discurrió con normalidad. Fue posible porque pudimos prevenir con antelación. También lo hicimos ante un grupo político cuyo ideario consideramos incompatible con los valores de la universidad.
La contundencia de su decisión frente a la provocación de la ultraderecha también ha sido puesta en tela de juicio. Un sector de la universidad le acusa de no ser firme con el alumnado que la lía.
—No estamos impasibles. Cuando hay situaciones de amenaza para la vida, la seguridad y la libertad de las personas, actuamos y se siguen los cauces correspondientes. Si se identifica a los responsables, actuamos inmediatamente.
Entonces, no se siente interpelado por la carta firmada por 44 docentes –entre ellos varios catedráticos– que acusaron al equipo rectoral de hacer la “política del avestruz” y actuar con “hipocresía” al permitir que grupos radicales “campen a sus anchas” en las instalaciones.
—Me sentí decepcionado porque algunas de las personas firmantes habían estado en puestos de responsabilidad en el campus de Araba que, habían sufrido situaciones parecidas. Y no creo que nuestro equipo tenga mayor o menor, ni mayor ni menor afinidad con los estudiantes. Nosotros respetamos todas las posturas ideológicas dentro de nuestra universidad, consideramos que algunas de ellas pueden tener más o menor compatibilidad con nuestros valores, pero cuando se traducen en actos que pueden poner en riesgo la seguridad de las personas es cuando actuamos. Respeto su opinión, pero no la comparto.
Otro de los aspectos que se han mirado con lupa ha sido la decisión del Claustro de cambiar la denominación bilingüe de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) por el nombre y la sigla en euskera: Euskal Herriko Unibertsitatea. ¿Qué le diría a quienes no comprenden o no les gusta este cambio?
Pues que ha sido una decisión del Claustro, mayoritaria. Que es simplemente a título oficial cuál es el nombre y la denominación oficial de nuestra universidad, que pasará a llamarse Euskal Herriko Unibertsitatea, que pueden seguir utilizando el nombre que quieran para referirse a nuestra universidad. Si lo hacen de una manera oficial, tendrán que referirse a ella como Euskal Herriko Unibertsitatea y con el acrónimo EHU. Pero en otros actos como firmar artículos científicos podrán utilizar cualquier denominación en el idioma en que estén escribiendo o en el que publique la revista, siempre que mantengan esa identificación de nuestra universidad con las siglas EHU.
¿Por què?
Porque esto va a ser necesario para hacer el tracking de los créditos de la actividad científica que realiza nuestra universidad. Porque, como sabe, el acrónimo de la Universidad Politécnica de Valencia es UPV.
“El cambio de nombre al euskera ha sido una decisión adoptada por la mayoría del Claustro y solo atañe a la denominación oficial”
Hablemos de lo puramente universitario. Su disputa con el consejero Pérez Iglesias ha sido sonada a cuenta de la financiación. ¿Han reconducido el tema?
En su momento, con el consejero hicimos una comparecencia donde pusimos en común e hicimos público un acuerdo y un entendimiento mutuo sobre cuáles son las principales necesidades y los principales retos de la universidad pública, y también cuáles son las formas para encauzar estos retos. En primer lugar, debo decir que gran parte de esta tensión ha sido exagerada por los medios de comunicación. En ningún momento hemos perdido el hilo de la comunicación, tenemos una relación cordial e institucional, basada en la confianza. Siempre van a producirse tensiones, lógicamente, creo que es inevitable. Nuestra universidad tiene unas necesidades, para ello elaboramos el informe y el diagnóstico. Siempre van a ser mayores de la disponibilidad presupuestaria que en cada momento seguramente ofrecerá el departamento, no por su voluntad de ofrecer menos, sino seguramente porque el Gobierno Vasco tendrá que buscar un equilibrio con el resto de los departamentos para el reparto de los recursos, que son escasos.
¿Entonces todo bien?
Entonces, comprendemos también la situación. Consideramos que hay una serie de urgentes medidas y urgentes necesidades que es importante afrontar. Pensamos que el departamento también lo comparte. Algunas veces, la forma en que se aborden o se determinen las prioridades puede modificarse, pero de eso se trata precisamente la relación institucional: ir buscando consensos y acuerdos para conseguir mejoras que al final van a ser mejoras para toda la sociedad.
“La movilidad internacional que establece la futura ley es deseable, pero no debe ser la única vía de acceso para ser PDI en la EHU”
La futura Ley Vasca de Universidades garantiza la suficiencia financiera de la institución y la aportación ordinaria podrá incrementarse en proporción directa a la captación de recursos externos, como proyectos competitivos o de otra naturaleza. ¿Les vale esta fórmula?
Nosotros siempre buscaremos una fórmula que atienda a nuestras necesidades, tanto respecto a infraestructuras como respecto a personal o a hacer atractiva la carrera universitaria para poder atraer talento. Tenemos dificultades en este sentido porque los salarios iniciales del personal docente e investigador (PDI) son muy bajos comparados con los salarios de enseñanza obligatoria o secundaria. Tenemos que atender mejor el servicio de atención integral a las personas, el cuidado, donde tenemos importantes carencias. Y luego tenemos el gran reto de la digitalización. En todos estos aspectos, la fórmula exacta para definir cuál es la financiación puede variar, pero lo que es claro es la necesidad de atender a estas necesidades.
El anteproyecto de ley establece una “trayectoria académica estándar”. Según el consejero de Universidades no es obligatoria, pero sí preferente para garantizar una formación sólida. Incluye una estancia de dos años en un centro de investigación o universidad extranjera de prestigio para acceder a ser ayudante doctor. ¿Cómo lo ven?
Es difícil no estar de acuerdo con que es ideal y deseable que todas las personas tengan esta experiencia internacional en la etapa postdoctoral. Nosotros estamos adoptando las medidas para asegurar, dentro de la elaboración del doctorado, que , se puedan hacer estas estancias en otras universidades de fuera. Lo que nos preocupa es que se convierta en el único modelo, porque hay distintos modelos de acceder a la universidad. Hay veces que los centros de prestigio internacional pueden estar muy cerca de casa sin tener que salir fuera. Hay que tener una concepción mucho más europea de cuál es la idea de movilidad. Por eso participamos en alianzas como Enlight, donde se facilita esta especie de intercambio, esta movilidad interna dentro de las universidades. No no voy a decir para crear una universidad europea, pero sí para crear un conglomerado de universidades europeas que están muy estrechamente ensambladas. Todo esto facilitará este tipo de trayectorias y nosotros no podemos más que apoyarlas, pero sin que se convierta en la única vía de acceso.
“El sistema universitario está saturado y no necesita nuevas universidades”
¿Qué cambios van planteado al anteproyecto?
Hemos hablado ya de lo que es la trayectoria estándar de la carrera universitaria. También está la cuestión del profesorado sustituto, hasta qué punto puede o no puede preverse su contratación para atender a estas necesidades docentes, crear una especie de pool suficiente en cada departamento para poder hacer frente a las necesidades docentes que vayan surgiendo y atender a las bajas que se produzcan sin la contratación de profesorado sustituto. Hay que ver cómo se traduce en la práctica. Tenemos también cuestiones importantes relativas a la creación de nuevas universidades que nos que nos preocupa.
¿A qué se refiere?
A que el anteproyecto, en su artículo segundo, prevé la posibilidad de creación de nuevas universidades que pueden ser públicas o no públicas. Consideramos que en nuestra comunidad autónoma existe una universidad pública y así debe mantenerse. De hecho, es parte casi definitoria, identitaria de nuestra universidad. En ese sentido, nos preocupa nos preocupa que pueda crearse otra universidad pública. Creo que no es la intención del Gobierno Vasco, para nada, pero el prever esta posibilidad es algo que nos preocupa. Igual que nos preocupa que se creen nuevas universidades privadas.
¿Por qué, no hay espacio para más?
Consideramos que el sistema está saturado. Tenemos dos universidades privadas de reconocido recorrido y prestigio: Deusto, con su vinculación con la Iglesia a través del Concordato, y Mondragon Unibertsitatea, muy cercana al tejido de las cooperativas. En este panorama ha aparecido un nuevo agente, que es una universidad con ánimo de lucro que posiblemente pueda entrar en ámbitos educativos donde la universidad pública tiene ya su oferta. En ese sentido, puede considerarse como un competidor directo. La competición en sí no es algo negativo, siempre te obliga a mejorar, pero el principal fin de las universidades con ánimo de lucro es producir beneficios para el cuerpo del accionariado. Y en ese sentido, consideramos que la universidad no debe ser un nicho de negocio.
“La universidad pública siempre tendrá necesidades mayores que el presupuesto disponible, hay que buscar consensos y acuerdos”
No hay entrevista del tema que sea en la que nos salga la IA a pasear. ¿La universidad está preparada?
La IA va a ser un elemento disruptor, no solamente de la fase formativa y docente, sino de todo lo que es la función universitaria, de repensar la universidad, del modelo de universidad. Junto a todas las oportunidades que ofrece, plantea también retos muy importantes, pero estos retos nos van a venir ya desde el sistema educativo.
¿Lo notan ya?
Existe una corriente de pensamiento muy importante donde participan algunos de los creadores de los LLM (Large Language Models), es decir, de los sistemas de Inteligencia Artificial generativa que están propugnando la "escuela sin IA". Promueven volver al sistema de aprendizaje independientemente de estas tecnologías para que todas las personas tengan un bagaje independiente de la IA. Y a partir de ahí, cuanto mejor tenga formación tenga una persona, más va a poder servirse de la IA. Lo que la IA no va a hacer es formar a la persona desde el punto de vista educativo. Tenemos que formar a las personas, evidentemente, darles todos los instrumentos y conocimientos para que puedan servirse de la IA y controlar lo que les proporciona. Pero si no hemos formado a las personas, vamos mal y eso nos tiene que venir desde el sistema educativo.
¿Cómo?
De igual forma igual que se está hablando de restringir el acceso en los colegios a las redes sociales o al uso de los teléfonos móviles, tendríamos que pensar en restringir el acceso a la IA dentro del esquema de aprendizaje a la IA para tener esa formación tan sólida, individualmente adquirida, colectivamente adquirida para luego poder servirse de la IA.