Tudelano, nacido en 1982, habla de la Generación Z, la de la juventud actual y despliega sus virtudes, defectos y dificultades. Recién celebrada la jornada mundial contra el odio, Burgaleta traza una diagnosis sobre el espacio juvenil.

La juventud, un nicho de población por el que hemos pasado los que fuimos jóvenes. Ese ya es un sesgo.

—Sí, sí, todo el mundo se ha bañado en un río, pero esto no le hace experto en hidrología. Todo el mundo ha sido joven, pero eso no te hace experto, hay una mirada subjetiva de nuestra juventud, muy crítica sobre la juventud con la que convives. Hay una frase mítica de Aristóteles....

Que parece de hoy mismo.

—La visión histórica de que los jóvenes son engreídos y maleducados.

Nosotros con memoria selectiva y ellos con falta o exceso informativo.

—Les falta años de vida. Pero tienen otro tipo de información.

Las redes sociales y los influencers.

—Desde la crisis de los intermediadores clásicos: las instituciones, la academia o los medios de comunicación. Eso nos ayudaba a interpretar el mundo.

Y nos iba socializando en el mundo de los adultos.

—Ahora, con las redes cualquier persona puede ser emisora de información. Esto ha dado muchas posibilidades a que cosas que no se nombraban empezasen a existir. De ahí la gran diversidad de juventudes. Eso está bien, el problema es que tiene el mismo poder de emisión una persona experta que otra que no, y ahí asumimos muchos riesgos.

“Las redes sociales han facilitado que cosas que no se nombraban empezasen a existir. De ahí la gran diversidad de juventudes”

¿En qué le afecta esto al INJ, que es parte institucional?

—Es la parte del Gobierno de Navarra que tiene que velar por la imagen de la juventud, por las políticas para la juventud y por generar espacios seguros de socialización y convivencia. Tenemos una línea de trabajo sobre redes sociales, discursos de odio y fake news. En parte para la formación a los profesionales de juventud en Navarra, con un programa con la Coordinadora de ONGD.

Quizás no vinimos venir esta brecha generacional.

—Se ha mejorado muchísimo la pedagogía de la educación formal y la de los propios padres. Pero a través de las redes construimos prácticamente dos identidades, una virtual, y otra tangible.

El signo de los tiempos.

—Las personas jóvenes están construyendo su identidad de los 14 a los 30 años. Todas las identidades pueden ser representadas, por ejemplo en orientación sexual, pero hay riesgos de expansión de bulos, fake news y discursos de odio. El acceso a información es como nunca, pero vivimos una especie de colapso informativo.

Vemos que el sentido común puede involucionar y ser oscilante.

—Sí, ahora hay discursos que lo ponen todo en cuestión a través de elementos absolutamente viscerales y emocionales. El de la ultraderecha tiene un gran recorrido, porque vincula problemas complejos a soluciones muy simples, y a emociones básicas y negativas. El acceso al mercado laboral, aunque ha mejorado sustancialmente con Yolanda Díaz, aun así para la juventud es precario. Otro caldo de cultivo es la soledad no deseada, como nunca antes, en una sociedad absolutamente hiperconectada.

Eso es muy fuerte.

—Lo es, las identidades y la convivencia se construyen desde los vínculos humanos, mirándose a los ojos y compartiendo espacios.

“Hay una soledad no deseada como nunca, en una sociedad hiperconectada, cuando la convivencia se construye mirándose a los ojos”

El teléfono ahora es casi todo menos teléfono para conversar.

—Las redes sociales dan una sensación de conectividad, pero no una realidad de conexión humana. Y son adictivas, están diseñadas para ser adictivas, no son neutrales.

En 15 años esto ha dado la vuelta de lo que decía la izquierda.

—Las redes no son plazas públicas, son empresas privadas con intereses privados, la mayoría de ellas han cambiado de dueños, y ahora los algoritmos tienen un claro sesgo ideológico. Pero la juventud actual ha perdido el miedo a hablar de ansiedad, a priorizar su bienestar emocional frente a los universos más explotadores en lo laboral. Se ha perdido el miedo a hablar de lo que les pasa, de sus emociones. Es una virtud porque estas personas que tienen tan presente la salud emocional van a ser los futuros presidentes, directores de empresas, periodistas... Hay un cambio de paradigma fundamental.

Proviene de Contigo-Zurekin, encargado de la Vivienda en Navarra, asunto que es una emergencia.

—El problema es definitorio para la juventud. Hay que frenar su proceso especulativo y construir vivienda accesible, y la gran herramienta para hacerlo es hacerla pública. Creo que esta legislatura al departamento de Begoña Alfaro no se le podrá echar en cara que no esté haciendo todo lo que está en nuestras manos, aplicando el marco foral y estatal.

Eso tiene unos tiempos mientras que la juventud...

—Tiene otros, sí. Hemos heredado políticas muy lentas y timoratas del pasado, de sesgos ideológicos de no querer asustar nunca a nadie. El suelo no crece solo, no se siembra ni se reproduce. Debemos ver cómo lo intervenimos y convencer para que vivienda privada pueda entrar a ser pública a través de diferentes mecanismos. La juventud demanda vivienda accesible y frenar el proceso especulativo. Eso en Navarra se está trabajando, de hecho es la vanguardia ahora mismo a nivel estatal.

¿Se da un mayor nivel de sexualización en cuanto el culto al cuerpo, al aspecto, la emulación estética?

—Con las redes sociales siempre eres alguien en audiovisual, y todo el universo de influencers es referente estético. La mayoría responde a unos cánones estéticos determinados, pero ha sido una gran oportunidad que otros y otras hablen de las diferentes corporalidades frente al cuerpo normativo. Diversidad de cuerpos, formas de vestir, de querer, de expresarse y estar. Esto ha sido relevante.

“Si la actual juventud, la Generación Z, es la de las redes sociales, la siguiente, la Generación Alfa, será la de la Inteligencia Artificial”

Esa generación ya no tiene el drama de ETA, que duró décadas, pero el momento es bronco y preocupante.

—Hoy el odio en su absoluta mayoría es el miedo de ultraderecha. Siempre condenable, el terrorismo ya pasó, aunque creo que queda mucho todavía por restaurar, también de la época anterior, la dictadura. Ahora hay otras contradicciones. En la Navarra diversa que ya somos, enfrentar a unos contra otros. Esto lo ha posicionado Vox a nivel estatal. Como a través de los móviles vamos construyendo parte de nuestra identidad poco a poco esto también nos irá llegando. No nos pensemos que somos inmunes a esa ola de derechización social a nivel estatal, porque veo mucho relato de ese estilo.

¿Cómo se imagina la juventud de los niños y niñas hoy en guarderías?

—La Generación Alfa se llama. La Z ha sido la de las redes sociales, la Alfa va a ser la de la inteligencia Artificial.

Nativa en IA...

—Eso es. Criada por una generación muy consciente del bienestar emocional, absolutamente diversa en términos de religión, estética, altamente creativa muy probablemente, porque ya la juventud lo está demostrando en las redes sociales.

¿Y será mestiza?

—Muy probablemente. De la mezcla de la actual Z.