Un equipo de investigadores de la Universidad de Navarra ha identificado por primera vez la presencia de un microsporidio del género Glugea infectando a la sardina común (Sardina pilchardus), una de las especies pesqueras de mayor relevancia comercial y alimentaria del Atlántico.
El hallazgo, publicado en la revista Life, describe una nueva asociación huésped-parásito detectada en sardinas procedentes de una pesquería atlántica. Aunque no existen evidencias de que las especies de Glugea provoquen enfermedad en humanos, “los resultados ponen de manifiesto la necesidad de vigilar este tipo de infecciones, desde una perspectiva integrada que tenga en cuenta tanto la salud de los ecosistemas marinos como la calidad de los alimentos”, explica Enrique Baquero, investigador del Instituto Biodiversidad y Medioambiente BIOMA de la Universidad de Navarra.
Los científicos observaron en la cavidad visceral de los peces unos quistes blanquecinos de entre 5 y 20 mm que contenían millones de esporas de un microorganismo perteneciente al grupo de los microsporidios, parásitos intracelulares capaces de infectar una amplia variedad de animales. Para caracterizar el organismo, combinaron técnicas de microscopía óptica, histología, microscopía electrónica y análisis moleculares.
Los resultados muestran que el parásito comparte algunas características con otras especies del género Glugea, pero presenta rasgos morfológicos y ultraestructurales propios que permiten diferenciarlo. De este modo, el trabajo “amplía el conocimiento sobre los parásitos que afectan a una especie de gran importancia ecológica y comercial” señala Enrique Baquero.
Una investigación con impacto en la economía y la salud
El estudio también aborda posibles implicaciones desde una perspectiva One Health, enfoque integral que reconoce que la salud de las personas, los animales y el medio ambiente están estrechamente interconectadas y son dependientes entre sí.
Diversas especies del género Glugea han sido asociadas históricamente a problemas sanitarios en poblaciones de otras especies de peces, e incluso al deterioro de pesquerías comerciales. Los investigadores subrayan que la aparición de infecciones en especies capturadas en mar abierto merece una vigilancia especial, ya que su control resulta mucho más complejo que en sistemas de acuicultura.
“Las conclusiones evidencian la necesidad de seguir investigando estos microorganismos teniendo en cuenta la salud de las personas y la protección de las poblaciones más vulnerables”, destaca Gabriel Reina, de la Clínica Universidad de Navarra.
El descubrimiento abre nuevas líneas de trabajo para comprender la distribución geográfica del parásito, su prevalencia en poblaciones de sardina y su posible impacto. Además, los autores consideran que fenómenos como el calentamiento de los océanos y la creciente aparición de enfermedades en organismos acuáticos hacen cada vez más importante reforzar la vigilancia de este tipo de parásitos.