Listos para dar inicio a la semana más esperada del año, se han reunido desde muy temprano cada cuadrilla con su gente para hacer una comida en la calle antes de acercarse hasta la Plaza del Castillo, en donde poco a poco va quedando menos espacio para esperar a las 12. Los jóvenes van de camino sin perder de vista a ninguno, con una mano en el compañero y otra en la bebida. Mientras los más mayores y las familias prefieren observar desde más lejos.
Esta rutina, como la de muchos pamplonicas, ha sido el plan de Iker Ferriz, que junto a su cuadrilla de toda la vida, ha quedado para almorzar a las 9.30 e ir calentando motores. Entre beber, charlar, reír y comer se les ha pasado el tiempo y han llegado a la plaza a las 11.50, "vengo siempre con los del colegio y esta vez hemos notado bastante menos gente, tal vez por ser un lunes", ha asegurado.
En estos minutos previos al Chupinazo ya la multitud no aguanta la emoción y se observan ya algunas camisas manchadas de rojo. Ante la espera al gran momento, los jóvenes se ponen a entonar algunas canciones acorde a la ocasión. Sin embargo, algunos no pueden seguir los cánticos, pues vienen de afuera y nadie les ha enseñado todo lo que había que aprenderse, como Benjamín Sandino, quien viene de Costa Rica y que a pesar de no saberse ni una canción ha alzado su mano y saltado como uno más.
Se acerca el momento y los pañuelos se van soltando de la muñeca, ahora la multitud tiene sus dos manos bien alzadas mientras sostienen el pañuelico rojo lo mas alto posible, algunos más valientes sacan el celular para empezar a grabar el inicio de estos días de celebración. Todos bajo el sol miran alrededor mientras esperan el sonido. Algunos miran hacía abajo, los de los balcones, quienes aprovechar de refrescar a los de abajo con baldes de agua que tiran desde su vista más privilegiada.
Ha sonado el cohete y lo poco que quedaba en los vasos ha caído en la ropa de los demás, la lluvia de bebidas no para por unos segundos mientras todos saltan de emoción; en el instante no importa como ha quedado el vídeo, la ropa o el pelo sino el momento entre los que están alrededor.
Entre risas y mucha bulla, ha llegado el momento de liberar la plaza luego de uno de los momentos más intensos de sanfermines. Cada cierto tiempo se vuelve a escuchar un cohete, pero que ahora se le une en el sonido los instrumentos de las charangas que se van uniendo a la multitud cerca de la plaza. Las personas ya han colocado su pañuelo alrededor del cuello, "me ayudas a amarrarlo, por favor", se escucha a lo lejos mientras intentan llegar al punto de encuentro.
La situación se calma, la plaza respira, algunos se quedan debajo de balcones mientras cantan y esperan el baldazo de agua, otros aprovechan para la foto, muchos buscan reencontrarse con los familiares o amigos y algunos siguen comentando lo vivido "Es que te juro que para mí, el año pasado había menos gente", dice alguno mientras busca la sombra junto a su amigo. Ahora, los que se van acercando a la plaza son los de limpieza mientras los demás se va alejando a otras calles cerca para seguir celebrando el inicio de estas fiestas.