La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha avalado la procedencia del despido de un camionero que trabajaba desde 2016 para una empresa navarra y que encadenó varias negligencias al no poner a punto el equipo de frío de su remolque que ocasionó la pérdida de un cargamento de más de 30.000 euros de verduras congeladas con destino a Suiza.
El Juzgado de lo Social número 2 de Pamplona ya había ratificado su despido, puesto que entienden los jueces que no solo hubo un error o negligencia puntual a la hora de programar el termostato del tráiler, sino que además el trabajador había intentado ocultar dicha imprudencia y en lugar de comunicarlo a la empresa, inició el viaje por Europa, fingió que podía sufrir una avería y su actuación no solo conllevó, según el tribunal, la pérdida de la carga "sino una afectación negativa sobre la imagen, la credibilidad y el prestigio de su empresa que pudo ser rebajada si no se hubiera iniciado y hubiera puesto en conocimiento de la empresa, al tiempo de constatarlo, el error cometido".
No observó que el termógrafo no estaba bajo cero
En la sentencia se recuerda que el camionero, cuya categoría profesional es conductor mecánico recibió la instrucción de cargar el 19 de octubre de 2023 un viaje de verdura congelada que debía conservarse a -22ºC, con destino a Suiza, donde debía entregarse el 24 de octubre. El trabajador enganchó el remolque vacío en su empresa y observó el termógrafo marcaba 22ºC, sin percatarse que no se encontraba en negativo. Al poner en marcha el camión, no programó correctamente el equipo de frío, por cuanto en lugar de configurar la temperatura en negativo (bajo cero) lo hizo en positivo y, pensando que el remolque se encontraba en posición de congelado, se dirigió hasta el lugar de carga y regresando a su base. Allí lo dejó aparcado el tráiler realizando su descanso semanal de jueves a domingo y el lunes 22 de octubre inició su viaje. Fue entonces cuando se percató de que la temperatura del equipo no era la correcta, modificó entonces la programación del remolque, que pasó de 19ºC a -13,7ºC.
Al día siguiente, comunicó al taller de guardia que el equipo de frío no llegaba a la temperatura deseada, realizándose las comprobaciones oportunas desde el taller y constatándose que el equipo funcionaba correctamente. Un día más tarde pasó la aduana y llegó hasta la sede del cliente en Suiza, donde informó que la mercancía era rechazada por encontrarse en mal estado y las cajas mojadas. El siniestro alcanzó un importe de 30.479 euros que no fue abonado por la compañía de seguros de la empresa. La sentencia constata que la empresa de transporte cuenta con personal en el departamento de tráfico que puede llevar a cabo el seguimiento del posicionamiento de los vehículos. Con carácter general, si no se detecta fallo o avería, no se abre el posicionamiento para verificar qué esta fallando. Poco más tarde el camionero fue despedido de manera disciplinaria.
Recurrió para que el despido fuera improcedente
El trabajador recurrió el despido en sede judicial para que el mismo fuera declarado como improcedente, alegando que los hechos imputados no son ciertos. Sin embargo, el TSJN ratifica el pronunciamiento del juzgado de lo Social. Recuerda que en la carta de despido expresa que la transgresión de la buena fe contractual se concreta en la "manipulación fraudulenta del termógrafo del equipo para ocultar una negligencia suya en el desempeño de sus funciones...".
La Sala recuerda que debe responder a si "ocultar una negligencia puede considerarse fraude o deslealtad en las gestiones encomendadas" debe tipificarse como falta muy grave que pueda ser causa de despido o simplemente como falta grave. "Es evidente -recuerda el TSJN- que en el caso que nos ocupa existió una negligencia o un descuido, en concreto cuando el trabajador enganchó el remolque vacío y observó que el termógrafo marcaba 22ºC y sin percatarse que no se encontraban en negativo y luego cuando puso en marcha el camión, pero no programó correctamente el equipo de frío".
Pero además la Sala de lo Social recuerda que no solo hubo eso, sino que ha quedado acreditado que al percatarse que la temperatura del equipo no era la correcta, modificó la programación del remolque que pasó de 19ºC a -13,7ºC y que al día siguiente le dijo al taller que el equipo de frío no llegaba a la temperatura deseada. "Es decir, cuando fue consciente de su descuido o negligencia en lugar de avisar a la empresa de su error, trató de ocultarlo, primero modificando la programación del remolque y después llamando al taller fingiendo un mal funcionamiento del equipo de frío y ocultando el motivo por el que no se alcanzaba la temperatura necesaria". Por ello, no solo por la importante pérdida económica, sino también por el daño reputacional y de imagen con el cliente, el TSJN avala el despido disciplinario.