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Conmoción en Cintruénigo por la muerte de una joven de 17 años que su familia vincula al acoso escolar

Los allegados de Sara reclaman más recursos en salud mental y medidas eficaces contra el bullying, mientras el Ayuntamiento reafirma su rechazo a cualquier forma de hostigamiento y anuncia nuevas acciones de apoyo y concienciación

Conmoción en Cintruénigo por la muerte de una joven de 17 años que su familia vincula al acoso escolar

La localidad navarra de Cintruénigo vive días de profunda consternación tras la muerte de Sara Jiménez, una joven de 17 años cuyo fallecimiento el pasado 27 de febrero ha sacudido a todo el municipio. La familia sostiene que detrás de la tragedia podría encontrarse una situación prolongada de acoso escolar y ciberacoso, una denuncia que se hizo pública a través de una carta leída por su tía durante el funeral.

En el texto, los allegados defendieron que la muerte de la menor no fue fruto del azar ni de una enfermedad, sino consecuencia del hostigamiento sufrido. Subrayaron que, al igual que ocurre con el dolor físico, cada persona afronta de manera distinta el sufrimiento emocional, y reclamaron una respuesta contundente frente a este tipo de conductas.

La familia pidió la implicación de padres, docentes e instituciones para frenar el acoso, advirtiendo de que no se trata de “cosas de niños”, sino de hechos con consecuencias devastadoras. También reclamaron un refuerzo urgente de los recursos en salud mental, al considerar que se trata de una problemática creciente que requiere mayor atención y preparación por parte de los servicios sanitarios.

Desde el Ayuntamiento, se ha trasladado públicamente el rechazo absoluto a cualquier forma de acoso. El alcalde, Óscar Bea, aseguró en el programa Está pasando, de Navarra Televisión, que la noticia fue un golpe inesperado para la localidad, especialmente tras escuchar en el funeral el testimonio de la familia sobre el sufrimiento acumulado durante años.

Según explicó el regidor, la joven habría padecido acoso escolar durante un largo periodo, situación que fue compartida con su entorno cercano. A pesar de la existencia de protocolos, estos no habrían dado resultado. Incluso, indicó, la familia buscó alternativas en centros educativos fuera de la comunidad, recurriendo a opciones privadas. “Necesitamos hacer algo”, insistió Bea, quien también señaló que los padres piden que el caso no se utilice con fines políticos y que su lucha se centre en evitar que situaciones similares se repitan.

El alcalde afirmó que el consistorio mantiene contacto permanente con la familia y que se trabajará tanto en la concienciación como en la exigencia de más apoyo institucional. Además, destacó la necesidad de implicar a las familias de los presuntos acosadores y de ofrecer herramientas de prevención en todos los hogares. En redes sociales multitud de mensajes han expresado la incredulidad ante una partida tan prematura y en muchos se pone en valor la pasión de Sara por la jota, una faceta que marcaba su personalidad y con la que conseguía emocionar al público en cada actuación. Sara había estado matriculada en el IES La Paz de Cintruénigo, donde ya no estudiaba desde hacía un par de años, ya que el centro no imparte bachillerato y solo ofrece los cursos hasta los 15 años.

Como muestra de duelo y protesta, se ha convocado una concentración en la localidad para la tarde del lunes 9 de marzo a las 19:30 horas.

MENSAJE LEÍDO POR LA TÍA DE SARA EN EL FUNERAL

Buenas tardes a todos y gracias por acompañarnos en este día tan triste.

Qué bonito es tener hijos.

Algunos lo tenemos más difícil, pero cuando por fin lo conseguimos, entendemos que todo ha merecido la pena. Porque un hijo es amor, es esperanza, es vida.

Pero qué duro es que te lo arrebaten. Porque a Sara nos la han arrebatado. No ha sido una enfermedad inevitable. No ha sido el destino.

Ha sido el bullying.

El acoso es una violencia real que ocurre dentro y fuera del entorno educativo. Provoca heridas que no se ven, pero que duelen. Genera daño físico, emocional, social y es provocado por otras personas.

Ciberacoso, ¿os suena también?... Qué fácil es hacer daño detrás de una pantalla! Qué fácil es escribir desde un móvil sin medir las consecuencias!, ¡Que cobardes!!

No basta con insultar “por costumbre”, feo, gordo, alto, pequeño, corto... También se insulta por ser diferente. Por ser gay. Por ser lesbiana. Por ser adoptado. Por ser rubio. Por ser discapacitado. Se señala, se humilla, se aísla...

No todos soportamos el dolor físico de la misma manera. Cada persona tiene un umbral distinto para el sufrimiento físico. Y lo mismo ocurre con el dolor psicológico. Un dolor que, además, transforma por dentro, que afecta a la mente, a la autoestima, a la forma de verse y de sentirse en el mundo.

Padres. Educadores. Instituciones: tenemos que parar esto. No son “cosas de críos”. Son actos que destruyen vidas.

A los servicios sanitarios de salud mental les pedimos más recursos, más preparación, más presencia. Es una realidad que crece cada día y que necesita respuestas urgentes, no podemos esperar.

Hoy despedimos a Sara con el corazón destrozado, pero también con el compromiso de que su nombre no se apague en el silencio. Que su historia sirva para despertar conciencias. Que su ausencia nos obligue a actuar.

Porque ningún niño, ninguna niña, debería sentirse solo. Y ningunos padres deberían enterrar a su hija por culpa del acoso.

Sara, por si nadie te lo ha dicho aparte de tu familia... eres guapa, lista, inteligente... Eres maravillosa...

Siempre vivirás en nosotros.