4 condenados en Navarra por un 'man in the middle': 81.440 euros en maíz para hacer compras en la calle Serrano de Madrid
La Audiencia condena a cuatro acusados de Madrid que se repartieron el dinero de la estafa
Cuatro vecinos de Madrid han sido condenados en la Sección Segunda de la Audiencia navarra como cooperadores necesarios por un delito de estafa informática agravada a un año y medio de prisión, a una multa de 2.700 euros cada uno de ellos y a indemnizar con 81.440 euros a una empresa tudelana a la que estafaron con el llamado man in the middle, fingiendo ser otra mercantil navarra que le reclamaba como proveedora de maíz un par de facturas pendientes de pago.
En realidad, ni la proveedora remitía ese correo electrónico y la cuenta que se adjuntaba en el email no correspondía a dicha firma, sino que los organizadores de la trama (ni identificados, ni por supuesto juzgados) se habían apoderado del email de una tercera empresa, con sede en Madrid, y ajena a los hechos, que había sufrido un hackeo que ocasionó la filtración de datos de las cuentas de correo. Al rastrear de esta forma el email que usaron los delincuentes, no remitía a un sospechoso sino a esa compañía madrileña que primeramente había sido hackeada.
A los cuatro hombres, dos de ellos primos entre sí y uno con varios antecedentes similares, se les condena por ser los receptores de varias transferencias bancarias una vez que se había consumado la estafa, de hecho el mismo día que esta se había ejecutado, y por haber abierto incluso alguna de las cuentas donde se recibió directamente el dinero. En el juicio, los acusados dieron versiones que resultan inverosímiles para la Audiencia y negaron haber participado en ninguna de las acciones de la que les acusaban y por la que les condenan.
Una de las cuentas se abrió a nombre de una persona a la que le habían sustraído la cartera y la documentación en Getafe en diciembre de 2021 y a este nombre se aperturó dicha cuenta en el Santander un mes después. En el caso de uno de los acusados admitió que había abierto a su nombre una cuenta bancaria en la que se ingresaron 29.644 euros y defendió que lo había hecho para venderla por 100 euros a otra persona porque tenía problemas con las drogas. Este aseguró además que se dedicaba a las mudanzas y que no tenía ni idea de informática, igual que su primo, que dijo que trabajaba en la construcción y que creía que el dinero que le abonaban era por su trabajo. Hay gastos, sin embargo, que se realizaron con ese dinero que salió de Navarra y que se destinó a efectuar compras en Versace, Dolce&Gabanna y la flor y nata de la calle Serrano de Madrid.
En el email se adjuntaba la factura que se reclamaba
La resolución da por probado que el 11 de febrero de 2022 los cuatro acusados, por sí mismos o a través de otras personas, actuando concertados para ello y con evidente ánimo de lucro, enviaron una serie de correos electrónicos a la cuenta de correo corporativa perteneciente a una empresa agrícola navarra, simulando proceder desde la dirección de la gerente de otra proveedora de la Ribera. En el email se adjuntaba una factura de 81.440 euros.
En dicha factura se había modificado el número de cuenta donde se debían realizar las correspondientes transferencias para el pago. Y así se procedió al abono de las cantidades. Los correos electrónicos remitidos a la bandeja de entrada supuestamente procedentes desde la cuenta del proveedor habían sido intencionadamente manipulados incluyendo esta dirección como texto plano pero, habiendo sido realmente remitidos desde otra dirección de correo electrónico que nada tenía que ver, como la citada empresa de Madrid cuyo servidor había sido utilizado para enviar correos a terceros anonimizando la comunicación y aprovechando alguna vulnerabilidad del sistema.
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