Las ikastolas han consolidado a lo largo de las últimas décadas un modelo educativo propio que combina excelencia académica, formación en valores y compromiso con el euskera. Con una mirada integral, sitúan en el centro el desarrollo personal del alumnado, la convivencia y la participación activa de las familias.

¿Cómo se concreta el modelo de educación integral de las ikastolas que une aprendizaje académico, valores, emociones y convivencia desde las primeras etapas?

En el modelo educativo de las Ikastolas desarrollamos los cuatro pilares básicos de la educación: que los alumnos y alumnas aprendan a ser, aprendan a pensar, aprendan a convivir y aprendan a hacer. Para ello es indispensable combinar conocimientos, acciones, actitudes y valores que les permitan desarrollar sus potencialidades al máximo para que sean personas críticas, socialmente responsables, democráticas y participativas.

Intentamos transmitir a los niños y niñas y jóvenes la ilusión por saber, la capacidad de sorprenderse, de emocionarse delante de las manifestaciones artísticas o de los descubrimientos científicos; el gusto por aprender y la felicidad que nace cuando perciben el verdadero sentido de lo que hacen. La educación para las Ikastolas no sólo es una práctica que implica transmisión de conocimientos y habilidades sino también de formación de cada persona en todas sus dimensiones. Para ello, contamos con equipos profesionales estables y comprometidos que practican el valor de la responsabilidad en su tarea educativa.

Esta educación integral se traduce en capacidad de reflexión, comunicación en diferentes lenguas, actitud crítica, proactividad ante los retos, conciencia ecológica, visión científico-analítica, conciencia de su identidad y autoestima basada en el autoconocimiento.

 ¿Cómo se desarrolla la inmersión en euskera y el multilingüismo sin que suponga una barrera para el aprendizaje del alumnado?

La inmersión en euskera no es una barrera para el aprendizaje; al contrario, es una oportunidad para el desarrollo integral del cerebro infantil. La ciencia nos dice que durante los primeros años de vida el cerebro tiene una enorme plasticidad: está preparado para aprender varias lenguas de forma natural, del mismo modo que aprende a caminar o a relacionarse.

Cuando un niño o una niña aprende en un entorno multilingüe, su cerebro crea más conexiones neuronales, mejora la atención, la memoria y la capacidad de resolver problemas. No aprende “menos” contenidos por hacerlo en otra lengua; aprende a pensar de forma más flexible. El idioma se convierte en un puente, no en un obstáculo.

En la Ikastola, la inmersión en euskera se realiza de manera progresiva, respetando los ritmos de cada alumno y alumna, apoyándose en el acompañamiento emocional, el juego, la experiencia y la comprensión antes que en la memorización. El alumnado entiende, participa y se expresa porque vive la lengua, no porque se le imponga. Además, aprender en euskera no limita otras lenguas. Al contrario: las investigaciones muestran que quienes crecen en entornos multilingües desarrollan mayor facilidad para aprender nuevos idiomas y una sensibilidad especial hacia otras culturas.

Porque educar en euskera no es solo aprender una lengua; es abrir la mente, fortalecer la identidad y crecer con más herramientas para entender el mundo.

Para ello las Ikastolas cuentan con un proyecto educativo plurilingüe con tratamiento integrado de lenguas (euskera-castellano-inglés-francés y en algunos casos, alemán) y en estrecha colaboración con las áreas no lingüísticas.

Las Ikastolas son un movimiento de innovación social que pretende transformar la educación para mejorarla y hacerlo con el euskera como lengua vehicular y en esta tarea colaboran con otros agentes sociales, educativos y culturales comprometidos con el euskera.

 En aulas cada vez más diversas, ¿cómo se trabaja desde edades tempranas la cooperación, la inclusión y el respeto como base de la convivencia escolar?

Desconocemos cómo será el mundo en que les tocará vivir a los alumnos y alumnas que acceden al sistema educativo este próximo curso; pero tenemos la certeza que ese mundo será diferente al actual. Y por ello las Ikastolas, trabajamos para ser agentes educativos de transformación y cambio. Educar al alumnado para ese mundo cambiante y diferente es nuestro reto y esto supone que le ayudemos a desarrollarse como PERSONA, mucho más allá de transmitirles unos contenidos académicos: ayudarles a que tengan iniciativa, a que sepan trabajar de modo cooperativo, a que cultiven la creatividad, a que descubran cuáles son sus capacidades, a que sean personas éticas…

Los valores impregnan los ámbitos de la vida escolar y la dimensión social es fundamental. En la Ikastola se potencia el bien común, se aprende a tomar decisiones desde la cooperación y colaboración; tomando conciencia de la necesidad de transformar la sociedad para que sea más humana, justa y pacífica. Educar en valores significa vincular y armonizar el cuerpo, la mente y el corazón.

 El proyecto educativo habla de comunidad educativa. En la práctica diaria, ¿qué papel real tienen las familias en la vida del centro?

Las Ikastolas son centros educativos cooperativos formados por personas que se sienten comunidad y que tienen un reto compartido: ofrecer la mejor educación integral a sus alumnos y alumnas o hijos e hijas. Somos una comunidad que educa a la comunidad. Un modelo cooperativo basado en la colaboración entre familias, profesionales y alumnado. Por lo tanto, los padres y madres son parte fundamental de la COMUNIDAD y como socios de la cooperativa deciden cómo es y cómo será la Ikastola donde se eduque su hijo/a para la vida. Las familias, a través de diferentes órganos de representación y en colaboración con los profesionales de la educación adoptan las decisiones en los asuntos cruciales de la educación. Las familias participan también en ese sueño de cambio y colaboran activamente para su consecución. En las Ikastolas concebimos la educación como algo eminentemente social, y, por tanto, todos los miembros de la COMUNIDAD son fundamentales.

Aun cumpliendo los currículums oficiales, gracias a la autonomía de que gozan las Ikastolas se impulsan proyectos innovadores y se ofrecen servicios que las familias demandan. Las Ikastolas son inconformistas e innovadoras y han impulsado proyectos innovadores en distintos ámbitos de la vida de los centros y han dado muy buenos resultados. Las experiencias, programas e incluso materiales didácticos que se elaboran desde la Cooperativa de Ikastolas suelen generalizarse a otras instituciones educativas.

Es muy gratificante el alto nivel de satisfacción de las familias y alumnado de las Ikastolas con la educación recibida, destacando el trato familiar y la atención individualizada.