El presidente francés, Emmanuel Macron, ha entonado 'La Bohème', tema emblemático del cantante Charles Aznavour, durante su visita oficial a Armenia, en una actuación en la que le ha acompañado su homólogo y el primer ministro del país.

Micrófono en mano, Macron actuó anoche durante una cena oficial acompañado por el presidente armenio, Vahagn Khatchatourian, al piano y con sombrero, mientras el primer ministro Nikol Pashinián tocaba la batería en mangas de camisa y corbata.

La escena, difundida en redes sociales y publicada por la prensa francesa, refleja un ambiente distendido y un gesto simbólico al interpretar los tres mandatarios una de las canciones más conocidas de Aznavour, figura que simboliza los lazos entre ambos países.

No es la primera vez que el jefe de Estado francés protagoniza este tipo de interpretaciones de canciones emblemáticas francesas. En octubre de 2023 ya había interpretado el mismo tema en el Palacio del Elíseo durante una cena con dirigentes internacionales.

Afinidad con la música popular

Macron ha mostrado en varias ocasiones su afinidad por la música popular francesa, con Johnny Hallyday, Joe Dassin y Michel Sardou como algunos de sus artistas favoritos. Más allá de la anécdota musical, la visita de Macron a Armenia tiene un marcado trasfondo diplomático.

Horas antes, el presidente francés había elogiado la decisión de Armenia de "orientarse hacia Europa" y de optar por la vía de la paz con Azerbaiyán. Asimismo, recordó la "relación singular" entre París y Ereván, cimentada en hechos históricos como la acogida de refugiados armenios en Francia a comienzos del siglo XX y el apoyo tras el terremoto de 1988.

La visita concluirá este martes con la firma de un acuerdo de asociación estratégica entre ambos países, destinado a reforzar la cooperación en materia de defensa y abrir nuevas oportunidades económicas.

Icónica canción ‘La Bohème’

'La Bohème' es una de las canciones más icónicas del cantante franco-armenio Charles Aznavour, lanzada en 1965. Compuesta por Aznavour con letra de Jacques Plante, evoca con nostalgia y melancolía los recuerdos de la juventud bohemia del artista en el París de los años 40 y 50. Narra la vida de un pintor pobre en Montmartre, entre amores fugaces, sueños artísticos y la cruda realidad de la miseria. Un mundo lleno de esperanza que se acaba tornando en uno de simples recuerdos. El tema es uno de los mayores éxitos de Aznavour y está considerado un himno universal a la juventud, el arte y la fugacidad de la vida.