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Cerrar la maleta con candado podría ser la peor idea para tu viaje

Algunas medidas de seguridad que se toman con el equipaje pueden no ser suficientes para evitar ser víctimas de un robo o de que nos cuelen algo

Cerrar la maleta con candado podría ser la peor idea para tu viajeFreepik

Terminadas prácticamente las vacaciones de Semana Santa y Pascua, muchos regresarán contando lo bien que les ha ido las cosas, lo bien que se lo han pasado. Pero otros tendrán otro tipo de historias que contar, como la de que el equipaje no llegó a su destino a tiempo o de que les robaron de las maletas.

Estos dos últimos hechos amargan a cualquiera unos días que se esperaban, cuando menos, de relax y libres de preocupaciones. Si pasar unos días sin poder cambiarse de ropa ya es molesto, que te roben las maletas ya supone un grave problema.

Y eso que procuramos tomar todas las medidas de seguridad posibles, pero hay malos muy hábiles.

Un boli, un lápiz o un punzón permiten acceder con facilidad al interior de la maleta a pesar del candado.

El candado y el bolígrafo

Para asegurar que quedan bien cerradas las maletas, y para evitar que se abran por accidente, son muchas las personas que refuerzan la maleta con un par de cinchas colocadas a su alrededor (que también sirven para localizarlas rápidamente en la cinta del aeropuerto) o también los que enganchan y sujetan entre sí los dos tiradores de la cremallera con un candado. Esto, que por regla general nos deja tranquilos ante la idea de que el acceso al contenido es casi imposible, no deja de ser un espejismo si los cacos se ponen a ello.

Dejando de un lado que el candado puede ser interpretado como una señal de que dentro de la maleta hay algo de valor y que quizá merezca la pena ir a por ello, las propias cremalleras resultan particularmente vulnerables ante una rápida acción. Además, si el ladrón es hábil, puede volver a cerrar la cremallera sin dejar apenas señales de haberla manipulado. Y solo con la ayuda de un bolígrafo o de un lápiz.

Aun estando sujetas por el candado, las cabezas de la cremallera pueden seguir desplazándose por ella. Este detalle es importante al final. Con un bolígrafo o un lápiz con punta se presiona entre los dientes de la cremallera resultando muy fácil separarlos. Una vez hecha una ranura lo suficientemente grande como para meter la mano, solo queda ir sacando el contenido. A veces solo será ropa, pero también pequeños joyeros, una tablet, los cargadores, documentación que pueda ser usada… En ocasiones puede ser con la intención de dejar algo dentro y que nos convierta en mulas involuntarias. Después solo queda hacer correr la cabeza de la cremallera por la misma para volver a cerrar la abertura y que parezca que no ha pasado nada.

Señales de que sí ha pasado algo

Si los ladrones lo han hecho bien, la maleta volverá a estar cerrada, por lo que no será hasta llegar al destino cuando nos demos cuenta del desaguisado.

Por ello es conveniente repasar su estado cada vez que vuelva a nuestras manos. Hay algunas señales, algunas marcas que debemos buscar. Una de ellas es que la cremallera puede parecer más floja, menos firme de lo habitual. Al forzar los dientes de la cremallera, es fácil que queden desajustados, y aunque pueda pasar desapercibido en un primer momento, una mirada atenta los detecta.

Si se ha usado un lápiz, pueden quedar marcas de grafito de la mina entre los dientes y un bolígrafo, además de rastro de tinta, también algún arañazo en el metal, incluso algún diente roto si es de plástico, en la zona donde forzaron la apertura.

Protecciones eficaces

Si te preocupa la seguridad de tu equipaje, lo mejor es usar modelos rígidos de maletas que no tengan cremallera, que cuentan con cierre de tres puntos o con broches y hebras.

En el habitual caso de tener una cremallera como cierre, la mejor herramienta es acumular una serie de medidas que dificulten y, por tanto, disuadan a los amigos de lo ajeno. De entrada, el empaquetar la maleta con los rollos de plásticos que se suelen ver en los aeropuertos, aunque esta práctica se eliminará de los aeropuertos europeos en 2027. Una segunda versión de esto es poner una sábana en el interior de la maleta para envolver el contenido. Así, en el caso de que lleguen a meter la mano, no se llega a él.

Las cremalleras reforzadas también son un punto de seguridad más. Son cremalleras de doble capa o que cuentan con sistema de bloqueo que se activa al insertarlas en el candado y no pueden ser desplazadas. Una alternativa más casera puede ser sujetar las cremalleras con un candado y este con una brida al asa de la maleta.