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VW ID.3: volver a empezar

08.05.2021 | 11:17
De aspecto futurista, la aerodinámica silueta del ID.3, con un Cx de 0,27, nos anticipa su revolucionario planteamiento: cambiarlo todo para seguir siendo un Volkswagen. Fotos: T.P.

Comenzar de nuevo, pero sin olvidar de dónde venimos ni quiénes somos. El ID.3 es toda una puerta de entrada a la movilidad eléctrica, un modelo que Volkswagen considera tan significativo como el Escarabajo o el Golf I.

Hay momentos en la trayectoria de una marca de automóviles en los que toca parar y reformular los planteamientos. En ocasiones se trata de circunstancias específicas y propias –por ejemplo, el escándalo de las emisiones de los diésel que salpicó a Volkswagen, pero en el que la gran mayoría hacía trampas– o más generalizadas –la reducción del impacto medioambiental propiciado por normativas cada vez más severas–; pero lo cierto es que la fábrica que nos ilusionó y emocionó a todos con los coches terminados en i (GTi y TDi) ha cogido el toro por los cuernos y le ha dado un pase al natural seguido de una estocada hasta la bola para seguir cautivándonos con un nuevo i, el ID.3, ahora en formato totalmente eléctrico y fiel a la esencia de la casa.

Tan fiel a la esencia de la casa que en la firma alemana no ocultan que junto con el Escarabajo original y el Golf de primera generación el ID.3 es el tercer modelo más icónico de su historia, un ejemplar que representa a la perfección lo que siempre ha sido, es y será un Volkswagen. Como no podía ser de otra forma, en Diario de Noticias, a través de un servidor, nos hemos puesto a los mandos de este automóvil que establece un antes y un después en la historia de la firma germana, tradicionalmente unida al destino de nuestra comunidad desde que la fábrica de coches establecida en Navarra hace más de cincuenta años pasara a formar parte del tejido productivo del consorcio alemán.

El ID.3 es un turismo compacto de buen porte (4,261 metros de largura, 1,809 de anchura y 1,552 de altura, con 2,765 metros de distancia entre ejes y un maletero de 385 litros, ampliables a 1.267 litros con los asientos traseros abatidos), provisto de motores eléctricos con potencias de 145, 150 y 204 CV y autonomías homologadas, en función del tamaño de las baterías, de 348, 425 y 549 kilómetros. Dotado de propulsión trasera, una aceleración de 0 a 100 km/h que va de 7,5 a 9,5 segundos y 160 km/h de velocidad máxima, registra consumos medios homologados entre 15,5 y 16,5 kWh. Disponible en numerosos acabados (Pure, City, Style, Pro, Life, Business, Max, Pro S y Tour), incorpora una interminable oferta de equipamiento con una dotación de serie excelente y un listado de opciones para satisfacer al comprador más exigente y sibarita de la tecnología, con tarifas que se mueven entre 32.245 y 48.225 euros.

El ID.3 sigue siendo todo un Volkswagen en sus planteamientos de diseño, algo que se aprecia claramente, como precisa la marca, en un "exterior que fluye con suavidad a la vez que presenta un aspecto firme, confiando en las proporciones marcadas y libres de decoraciones superfluas". Su aspecto es, como el de aquellos primeros Escarabajos y Golf, esencial, sólido, limpio, claro e inmutable al paso del tiempo, como el de esos coches con carácter que no parecen envejecer nunca. "Por dentro el diseño intensifica la sensación de espacio –es un habitáculo verdaderamente amplio y confortable–, con un aspecto sobrio y limpio que se concentra en lo básico". Provisto de una gama de asistencias a la conducción sobresaliente, de esas que te hacen la vida más fácil y segura sin incomodarte ni condicionarte lo más mínimo, sientes desde el primero momento que lo tienes todo para disfrutar de verdad conduciendo.

Dinámicamente se siente ágil, estable y realmente manejable, con un radio de giro de tan sólo 10,2 metros. Ya sea por ciudad como en autopista o circulando por revirados tramos de montaña –me di un largo paseo por las plácidas carreteras del Valle de Goñi (Navarra) en compañía de mi madre y en un soleado día, sin perturbar la paz de los animales que pastaban junto al asfalto ni de las personas que residen en sus pueblos–, el ID.3 es tremendamente fácil, agradable, placentero, preciso y diría que hasta divertido. Nunca tienes la sensación de querer bajarte de él, el cuerpo y el alma te piden más kilómetros.

Como nos recordaban en el concesionario VW de la comarca de Pamplona, el ID.3, junto al ID.4, representa la puerta de entrada a una nueva forma de movilidad, con grandes ventajas medioambientales y de ahorro económico –algo en lo que también intervienen las ayudas gubernamentales y las ventajas fiscales de Navarra–, actualizable en sus posibilidades como un smartphone de última generación, con una oferta extensa y adecuada a cada tipo de comprador –aquí el asesoramiento del vendedor es fundamental– tanto en potencia como autonomías y hasta sistemas de carga en casa o en el trabajo, y que al mismo tiempo sigue siendo todo un Volkswagen, tan icónico y esencial como el Escarabajo que conducía el padre de este redactor mientras hacía el servicio militar en África a finales de los cincuenta o el Golf de primera generación con el que un servidor se sacó el carné a principios de los ochenta. Es como volver a empezar.

Fiel a la esencia de la marca, el ID.3 es tan icónico como el Escarabajo o el Golf I, pero tan tecnológico como el 'smartphone' más moderno

El primer compacto 100% eléctrico de Volkswagen supone para la fábrica alemana la entrada en una nueva era de la movilidad


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