Este invierno y, especialmente durante las últimas semanas, se ha registrado en varios puntos de la geografía del Estado español, temperaturas inusualmente altas y lluvias intensas. Esta climatología ha derivado en unos niveles de polinización elevados y adelantados a su época habitual, que suele tener lugar entrada la primavera.

 Este cambio en el proceso de floración de árboles y plantas está afectando especialmente a las personas alérgicas al polen que sufren sus efectos antes de tiempo y de forma inesperada. 

La principal consecuencia para las personas alérgicas es que, ante este adelanto de la polinización, “se encuentran desprevenidas y padecen los síntomas de las alergias mucho antes”, señala Julio Maset, experto médico de Cinfa. Además, advierte de que “hay personas alérgicas a dos o más pólenes, lo que complica su situación”. 

Síntomas

Aunque el polen de plantas como las gramíneas resulta inofensivo para la mayoría de las personas, sí afecta al organismo de pacientes alérgicos, que “lo identifica como un agente invasor y libera sustancias como la histamina para defenderse”. Ante este mecanismo, llegan los síntomas clásicos como los estornudos, secreción nasal acuosa, el picor de nariz y el lagrimeo o enfermedades que, de no tratarse, pueden revestir gravedad, como el asma alérgica

Paliar los síntomas

Es fundamental que se comience con la medicación en cuanto se detecten los primeros síntomas, ya que de hacerlo en un estadío posterior, el tratamiento tiene unos menores efectos positivos”, recalca el especialista.

Además de los antihistamínicos, “la primera medida y la más eficaz contra la alergia es evitar el contacto con el alérgeno, en este caso, el polen. Para lograrlo, podemos seguir precauciones como evitar salir al exterior los días en que aumente su concentración en el aire y, cuando salgamos, llevar la mascarilla puesta, preferiblemente de tipo FPP2”, añade.

 “También es recomendable llevar puestas las gafas de sol al salir de casa, mantener las ventanas de casa cerradas durante las horas de mayor concentración de polen y las del coche al desplazarnos o evitar tender la ropa en el exterior”.

Consejos

1. Rescatar la mascarilla, tu mejor aliada. Si sufres alergia al polen, llevar la mascarilla en la calle te ayudará minimizar la exposición al polen de tu organismo y, por tanto, a reducir los síntomas. Mejor si es de tipo FFP2.

2. Proteger los ojos. Cuando salgas a la calle, es conveniente que lleves gafas de sol para que el polen no entre en contacto con tus ojos y minimizar el lagrimeo y la conjuntivitis alérgica.

3. Conocer los niveles de polen antes de salir. Consulta en la web de la SEAIC (www.polenes.com) o de otros organismos oficiales, la previsión de los niveles ambientales de polen en tu ciudad, de cara a reducir tus actividades al aire libre. 

4. Los filtros para el aire ayudan. Puedes colocar filtros antipolen en los aparatos de aire acondicionado, tanto en casa como en el coche. No olvides cambiarlos con frecuencia para que no pierdan eficacia. 

5. La ropa y el pelo, un imán para el polen. Los granos de polen pueden quedarse atrapados en las prendas y el pelo, por lo que una buena medida es ducharte y cambiarte de ropa al llegar a casa. Así mismo, evita tender la ropa en el exterior.

6. No remover el polen. Es decir, evita aquellas actividades que puedan remover partículas de polen tales como cortar el césped o barrer la terraza. En caso de alergia al polen de gramíneas, tampoco deberías tumbarte sobre el .césped.

7. Consultar al farmacéutico. Si tomas medicamentos específicos para las alergias como antihistamínicos, debes hacerlo siempre bajo supervisión médica, de forma regular y en la dosis recomendada por el especialista. Recuerda, además, que nunca debes mezclar estos medicamentos con alcohol.