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Sánchez lo fía todo al comité federal del PSOE

Responde al 'golpe' ratificando su hoja de ruta; primarias en octubre y adelanto de congreso en noviembreLos dos bandos se dan por ganadores en el cónclave de este sábadoDíaz desdeña el papel de la militancia

Sánchez lo fía todo al comité federal del PSOEEFE

Pamplona - Confiado en su triunfo en el Comité Federal de mañana, al igual que sus rivales en el seno del PSOE, su secretario general, Pedro Sánchez, propuso adelantar a noviembre el congreso federal, manteniendo las primarias el 23 de octubre, como respuesta a la reacción de los críticos de intentar que el Comité Federal apruebe mañana una gestora que tome las riendas del partido.

La Ejecutiva que permanece leal a Sánchez se reunió ayer en la sede de Ferraz para constatar que sigue controlando el partido y proponer al máximo órgano que apruebe el calendario del congreso extraordinario, previsto el 12 y 13 de noviembre, tres semanas antes de lo que había planteado antes de estallar la rebelión.

El plan de Sánchez choca con las pretensiones de la presidenta andaluza, Susana Díaz, quien abogó por que la asamblea se haga cuando haya gobierno, porque “ahora toca España y luego el PSOE”. Ante el pulso que ha puesto al partido al borde del cisma, Sánchez tomó la iniciativa después del intento de los críticos de intentar controlar el partido de la mano de la dirigente sevillana Verónica Pérez, persona de confianza de Díaz.

“En este momento, la única autoridad que existe en el PSOE, les guste o no, soy yo, porque me eligieron en el Comité Federal”, proclamó Pérez a las puertas de la sede de Ferraz. Ésta, a la que nadie de la dirección recibió, intentó sin éxito convocar la Comisión Federal de Ética y Garantías, el órgano arbitral encargado de dirimir conflictos, donde los detractores tienen mayoría entre sus cinco vocales, aunque la presidenta, la vasca Isabel Celáa, es sanchista.

Ferraz frenó la maniobra considerando “nula a todos los efectos” la convocatoria de ese órgano, si bien los tres vocales críticos dieron un ultimátum de 24 horas para que tenga lugar la reunión o emitirán un dictamen por su propia cuenta. Los críticos insisten en que la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva Federal supone su disolución, al ser la mitad más uno, por lo que tiene que ser una gestora la que pase a dirigir el partido. Sánchez, que ayer guardó silencio, replicó congregando a los 17 miembros que le son leales, si bien la valenciana Carme Montón y la cántabra Eva Díaz Tezanos se ausentaron por su agenda institucional. La dirección de Sánchez alega que los estatutos avalan su decisión de seguir tutelando el partido, frente a lo que Verónica Pérez denunció que “atrincherarse en Ferraz no es estar a la altura de lo que merece este partido”.

demostración de fuerza Desde Sevilla, Díaz hizo una demostración de fuerza reuniendo al Comité Director del PSOE andaluz para reprochar a Sánchez por exigirle que aclare si también está en el “bando” de la abstención, como Felipe González. “En el PSOE no hay bandos, ni el PSOE es una banda, es un gran partido, en el que estoy convencida de que todos los socialistas sabemos para qué estamos aquí y qué queremos defender. No hay socialistas de izquierda ni de derechas”, reprendió Díaz.

La presidenta de la Junta ha asegurado que su federación ayudará a “coser, a unir, a restablecer la fraternidad” en el PSOE, si bien advirtió de que los militantes no perdonarán que se hayan puesto “los intereses personales por encima de los del partido”. Díaz defendió un congreso que plantee un debate “en profundidad”, pero no “a prisa y corriendo”. “Ahora toca España y luego el PSOE”, remarcó.

Susana Díaz, a la que los aplausos de los asistentes no dejaban hablar al inicio de su intervención, reivindicó las figuras de los expresidentes del Gobierno Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y dijo que le “duele” que se les sitúe “en el bando de la derecha”, al tiempo que defendió que el PSOE no solo es “patrimonio de militantes sino también de los miles de hombre y mujeres que nos dan su voto y no tienen el carné del partido”.

Ante el “choque de trenes” en el que está inmerso el partido, la presidenta de Baleares, Francina Armengol, la única con poder que apoya a Sánchez, defendió que sea la militancia la que dicte sentencia, al tiempo que pidió a todos los cargos actuar “desde la responsabilidad y el seny para unir” al PSOE.

El presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, uno de los dimisionarios de la Ejecutiva, convino en que hay que “tender puentes, buscar soluciones y no cavar más la fosa”, porque “esto no va de bandas ni de grupos” y hay que recuperar el diálogo roto. En la misma línea se situó otro de los barones críticos, el extremeño Guillermo Fernández Vara, que abogó por una comisión gestora “representativa y no contaminada”, integrada por gente que “sea capaz de coser y unir” para preparar el congreso.

No obstante, desde el equipo de Sánchez cierran la puerta a la gestora y admiten que no hay margen para la mediación por la gravedad del golpe asestado por los críticos, informaron desde Ferraz, donde mañana se citarán militantes de ambos bandos.