‘Bullying’ y consumo de sustancias, factores clave en la violencia de pareja
Una investigación de la UN revela que la violencia de pareja adolescente se va intensificando con la edad
El bullying y el consumo de sustancias están entre los factores clave en los casos de violencia en la pareja joven, según un estudio realizado por el grupo Infinty: familia, amor y sexualidad del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra.
Los resultados de la investigación se han presentado este viernes en las jornadas Prevenir la violencia en adolescentes y jóvenes y acompañar a víctimas y victimarios celebradas en Madrid. Desde allí han subrayado la necesidad de desarrollar prácticas de prevención para poder construir relaciones sanas y libres de violencia.
La investigación ha destacado la importancia de la etapa adolescente, que es “clave en la construcción de las relaciones afectivas” por ser el momento en el que “desarrollan sus primeras experiencias amorosas, lo que influye en su forma de entender el amor y las relaciones interpersonales en la vida adulta”.
Los resultados de la investigación realizada por el grupo Infinty: familia, amor y sexualidad del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra han revelado que el 53% de los adolescentes víctimas de violencia de pareja también la acaban ejerciendo y que el 35% de los adolescentes ha vivido o ejercido violencia psicológica en sus relaciones de pareja, especialmente en forma de control, gritos o revisión del móvil, aunque también se señalan otros comportamientos abusivos como el aislamiento social y la imposición de normas.
Violencia física, 1 de cada diez
En cuanto a la violencia física, aproximadamente uno de cada diez jóvenes ha sufrido alguna forma de agresión por parte de su pareja. La violencia sexual, con un 13%, toma múltiples formas, desde enviar contenido íntimo hasta actos sexuales sin consentimiento.
La investigación también revela que la violencia de pareja adolescente se va intensificando de manera progresiva con la edad, especialmente en sus formas psicológica y sexual. Los jóvenes de entre 15 y 18 años reportan más situaciones de control, chantaje emocional y coerción sexual.
Además, haber sufrido bullying se relaciona con una mayor probabilidad de sufrir o ejercer violencia, así como el consumo de sustancias como tabaco, cannabis, alcohol o drogas. Estos resultados se han obtenido de una muestra de 3.524 adolescentes en España (1.486 chicos y 2.038 chicas), de los cuales 612 chicos y 793 chicas declararon haber tenido o tener actualmente pareja.
Prevención desde las aulas
La investigación del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra incluye una guía de prevención, dirigida a colegios e institutos, que propone herramientas prácticas para detectar y actuar ante situaciones de violencia, así como estrategias que fomenten relaciones basadas en el respeto y la equidad.
“Para prevenir cualquier forma de violencia de pareja en adolescentes es fundamental trabajar estrategias de regulación emocional, desarrollar la inteligencia emocional, la autoestima, la empatía y la asertividad, así como impulsar las habilidades de convivencia y herramientas que les permitan abordar la resolución de conflictos y cómo pedir ayuda”, explica la psicóloga María Calatrava, investigadora del Instituto Cultura y Sociedad.
Algunas de las técnicas propuestas son el diario emocional, un ejercicio guiado que, a través de preguntas concretas, busca fomentar la conciencia sobre emociones como la rabia, el miedo o la tristeza, y la expresión creativa de las emociones.
El estudio resalta que, para lograr mejores resultados, el trabajo realizado desde las aulas debe reforzarse con el que las familias desempeñan desde los hogares y proponen dos líneas de trabajo: “Buscamos formar a los padres para que ejerzan su autoridad y sepan identificar señales de alarma en sus hijos”, señala Calatrava.
El trabajo realizado por el grupo Infinty: familia, amor y sexualidad del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra concluye con una serie de estrategias preventivas desde aulas y familias para fomentar relaciones sanas, detectando señales de abuso y promoviendo habilidades emocionales y sociales.