El Apocalipsis que nunca llegó, por Ibai Fernandez

Guerra a los impuestos

El Gobierno aprobó la reforma fiscal y ni se fueron las empresas, ni se hundió el empleo, ni cayó la recaudación

09.02.2020 | 09:50
El Apocalipsis que nunca llegó.

El Gobierno aprobó la reforma fiscal y ni se fueron las empresas, ni se hundió el empleo, ni cayó la recaudación.

pocas cosas iban a acabar con Navarra como la reforma fiscal. Bueno, vale, la ikurriña. Y el euskera, claro. Pero después la "brutal" y "sanguinaria" subida de impuestos del cuatripartito, que iba a suponer el hundimiento de la principal economía mundial. Ríete tu de Venezuela y de Corea del Norte. "El cambio llega a Navarra: fuga de empresas, infierno fiscal y aumento del paro", anunciaban los siempre informados de Libremercado.

Todo era parte de un plan oculto del cuatripartito para arruinar Navarra y que los vascos la pudieran comprar "a precio de saldo". "Quieren una Comunidad Foral más pobre que acabe siendo una colonia más en esa Euskal Herria inventada hacia donde nos llevan", avisaba Javier Esparza. Hasta los del PSN se sumaron a la fiesta liberal al grito de el cuatripartito nos roba, porque subir el Impuesto de Sociedades "deja a Navarra sin un atractivo para la inversión". Que a ver cómo queréis que las empresas vengan aquí si les pedimos que nos paguen las escuelas.

Los pronósticos eran tétricos. El presidente de la Cámara de Comercio, Javier Taberna, auguraba "una desertización industrial absolutamente demoledora para nuestra economía". La reforma fiscal, decía, iba a tener "un resultado dramático para el futuro de Navarra" porque "el 60% de las empresas se van a ir". Y claro, eso "nos conducirá a una Navarra más pobre, más desigual y con peores estándares de bienestar". Era diciembre de 2015.

La cosa tampoco le gustó mucho al jefe de la Patronal, José Antonio Sarría, que como Taberna siempre ha estado muy preocupado de que los pobres no pasen hambre. Y para eso lo mejor siempre ha sido bajar los impuestos, porque cuando los de arriba ganan mucho siempre cae algo para los de abajo. Lo que no se puede hacer, avisaba Sarría, es ponernos en plan rojeras, que "en cien años de la revolución bolchevique la izquierda radical nunca ha sacado un país adelante". Ya se sabe, se empieza subiendo del 25% al 28% el impuesto a las grandes empresas y se acaba expropiando la sede de la CEN. Y a ver dónde damos luego el premio al empresario del año.

Casi cuatro años después la recaudación ha subido, hay más empresas y trabajadores tributando en Navarra y el aumento del gasto social ha dado como para mejorar algunas cosas y revertir algunos recortes. No es que el Gobierno haya ido sobrado, pero al menos ha cuadrado las cuentas, que por algo hay que empezar. Y eso igual no da muchos votos, pero sirve para callar algunas bocas. Que algunas son muy grandes.