“Los Presupuestos nos van a dar certezas de la voluntad de negociar del Gobierno”

Lejos del histerismo de Navarra Suma, que todavía no ha asumido que no gobernará, EH Bildu será pragmático: el partido soberanista arranca el curso “optimista”, sabiendo que un Gobierno en minoría los necesitará para sacar adelante las medidas progresistas

10.02.2020 | 04:13
Bakartxo Ruiz, portavoz de EH Bildu, el jueves en uno de los sillones del atrio del Parlamento de Navarra.

Lejos del histerismo de Navarra Suma, que todavía no ha asumido que no gobernará, EH Bildu será pragmático: el partido soberanista arranca el curso “optimista”, sabiendo que un Gobierno en minoría los va a necesitar...

pamplona - No ha sido un verano fácil en EH Bildu. El partido soberanista ha visto cómo la alianza que sustentó el cambio en 2015 se desmoronaba tras las elecciones, y no precisamente por su culpa; ha estado en el foco mediático de toda la derecha, que los ha utilizado para tratar de desbaratar las intenciones de gobernar de María Chivite; y ha vivido un proceso de debate interno que todavía analiza si la decisión de dejar pasar el Ejecutivo de PSN, Geroa Bai y Podemos era lo que había que hacer. Pero, con todo, Bakartxo Ruiz Jaso (Pamplona, 18 de agosto de 1977) es "optimista". Un Gobierno de Navarra en minoría les necesitará para sacar adelante su programa, y eso significa que EH Bildu puede tener margen de actuación en las políticas del Ejecutivo, a la vez que puede disfrutar de las ventajas de ser bisagra: apoyar cuando te parece bien y tumbar cuando te parece mal. EH Bildu, asegura Ruiz, ante todo es una "herramienta útil" para los intereses de los abertzales de izquierdas. Lo fue en 2015, defiende, y lo será ahora. "Nos encontraremos con los que estén en nuestra sintonía", asegura.

Acabamos de empezar el curso y ya tenemos elecciones en el Estado...

-Va a ser un curso convulso e intenso. Las elecciones generales van a marcar en Navarra los primeros meses de Gobierno. Y también el plano judicial, pendientes de la sentencia del procés y aquí con la de Altsasu, tendrá su influencia en el ámbito político. Veremos cómo gestiona esto también el Gobierno de Navarra.

¿Cómo ve la convocatoria electoral?

-Es un fracaso de quienes estaban llamados a configurar un Gobierno entre comillas progresista, que hubiese podido poner encima de la mesa alguna propuesta más democrática para Catalunya, por ejemplo. Creo que la ciudadanía no acaba de entender la posición de Podemos, que ha dejado pasar una oportunidad histórica, y abrir la puerta a que las derechas puedan sumar como en Andalucía o Madrid es una irresponsabilidad. El PSOE creo que ve en el horizonte la sentencia del proceso catalán y buscan una respuesta de Estado. Y eso implica acercarse a la derecha.

¿Teme el soberanismo, también EH Bildu, las consecuencias de la sentencia?

-Creo que en cualquiera de los casos va a condicionar, tanto la campaña como la posición de los soberanistas de izquierda. Sánchez no quiere depender de los votos soberanistas, por lo que creo que es más importante que nunca que el soberanismo sea más fuerte, es la garantía más segura para evitar gobiernos de derechas.

¿Ahora que se disuelven las Cortes, el frente republicano con ERC ha sido una experiencia satisfactoria?

-La colaboración es imprescindible, más cuando en el Estado se juega en términos democráticos con lo que pasa en Catalunya y la crisis territorial. Esa colaboración es la línea que EH Bildu va a seguir fomentando.

¿Y aquí en Navarra? ¿Cómo afronta EH Bildu el nuevo escenario político, bien diferente al de la legislatura pasada?

-Asumimos que la situación ha cambiado, y somos optimistas. Somos conscientes del papel fundamental que podemos desempeñar. Tenemos un Gobierno que tendrá que gestionar con humildad su minoría, tendrá que saber dialogar y acordar para sacar adelante leyes y presupuestos. Si siguen el espíritu del acuerdo programático y de lo que dijo Chivite en la investidura, solo pueden mirar a la izquierda. Y ahí estamos nosotros, que el único compromiso que tenemos es seguir avanzando en las políticas del cambio de 2015.

Se apela mucho al diálogo, pero de momento no llega. ¿Ha habido acercamientos?

-Estamos en las primeras tomas de contacto con los consejeros y las consejeras.

¿Hay sintonía?

-En algunas cosas más que en otras, pero no quiero hablar cuando estamos en tomas de contacto. Esperaremos a políticas concretas, y ahí hablaremos en cada momento.

Lo digo porque hasta el momento no ha habido acuerdos con el PSN, por citar uno reciente: las comisiones parlamentarias. ¿Cuándo va a empezar ese diálogo?

-Es evidente que en las comisiones no hubo acuerdo, porque teníamos intereses diferentes. No queríamos presidencias, pero queríamos tener presencia propia en la comisión de Economía y Hacienda, que es donde se gestionan las enmiendas. Entendimos que podía ser un gesto para comprobar si el Gobierno quiere que estos presupuestos salgan adelante mirando a la izquierda.

¿Y qué les dicen?

-Es pronto para ver si hay una voluntad real. Nosotros lo que hemos dicho es: tenemos voluntad de negociar y llegar a acuerdos. Evaluaremos los hechos, y no las declaraciones, conforme pasen las semanas.

¿Qué quiere EH Bildu ver en los Presupuestos?

-Haremos una propuesta integral. Para empezar, con el tema de los ingresos. Creemos que la reforma fiscal fue un avance, pero hay un margen de mejora importante. Y en gastos, los avances en política lingüística, derechos sociales y salud no sólo se tienen que mantener, sino que tienen que mejorar. Ahí está la gratuidad del 0-3, los complementos a las pensiones. Pero la propuesta será integral.

¿Ve margen para influir? ¿Cree que el PSN estará dispuesto a llegar a acuerdos con ustedes?

-Si es capaz de gestionar con humildad la minoría parlamentaria de este Gobierno, está abocado a negociar. Si tiene voluntad de hacerlo mirando a la izquierda, lo tiene que hacer con nosotros. Si piensan en el interés general y se olvidan de Madrid, hay condiciones.

Pero los precedentes, no ya los remotos, sino los actuales, no son buenos.

-Pero es que el PSN tiene un problema, y es que está en minoría. El PSN, y el Gobierno en su conjunto, sabrá cómo tiene que gestionar esa situación. Nosotros estamos bien tranquilos en ese sentido: vamos a hacer valer nuestra posición para intentar condicionar de acuerdo a nuestros intereses.

Este pragmatismo, no sólo aquí sino en el Estado, ¿es fruto de un cambio de estrategia en el partido?

-Siempre hemos sido coherentes, y hemos puesto por encima el interés ciudadanos. Lo hicimos en Gasteiz con Maroto, aquí dando pase a este Gobierno, o en Madrid con propuestas concretas del PSOE.

¿Se trata de aprovechar las oportunidades?

-Estamos encontrando el equilibrio entre el trabajo institucional y el social. Hace cuatro años, hubo unas condiciones concretas y lo aprovechamos siendo pieza importante. Ahora hay otros parámetros, pero seguimos con los mismos objetivos: avanzar en una Navarra diferente, más democrática, más social. Y aportaremos con los que estén en sintonía.

Es una posición que por ejemplo no tiene ahora mismo Navarra Suma.

-Es que están todavía de duelo, no han superado la pérdida del Gobierno en 2015. Están anclados en el pasado y nosotros miramos al futuro, sin más. ¿No se dan las condiciones de 2015? Pues sabiendo eso aprovechamos los resquicios para avanzar en la medida de lo posible. Esa es la diferencia.

¿Que estén anclados en el pasado explica, por ejemplo, que hayan estado en boca de la derecha durante toda la formación de Gobierno y ahora también al hilo del macrojuicio 11/13?

-Yo es que creo que la sociedad ya está en otra fase, que ya no se mueve en ese discurso que alimenta Navarra Suma. A mí, personalmente, me parecen una vergüenza las declaraciones de Enrique Maya sobre Amaia Izko, y creo que es una muestra de debilidad a falta de otros argumentos. A la derecha le preocupa que seamos una fuerza fundamental en Navarra, porque por mucho ruido que metan la ciudadanía apoya con más votos a EH Bildu. Y eso no lo pueden asumir.

¿Les cansa seguir estando en el foco o ya están acostumbrados?

-Yo creo que sobre todo le casa a la ciudadanía. Navarra Suma sigue anclada al pasado, antes les daba rédito político y ahora no tanto, porque ya no está la mayoría social en eso.

¿Ha generado debate interno esta postura de EH Bildu?

-Ha habido un debate interno importante, pero es un síntoma de madurez. Cuando hicimos la consulta existían argumentos para las dos posiciones, y toda decisión conlleva sus riesgos. La dirección todavía tiene muchas dudas de qué nos va a deparar este Gobierno y cuáles van a ser los escenarios que se van a dibujar a partir de ahora. No fue una decisión fácil. Pero nosotros tenemos una hoja de ruta abertzale, social y progresista y queremos ser un instrumento útil.

¿Un instrumento que no bloquee, se entiende?

-Una parte importante de nuestra mayoría social valora el papel de llave que podemos tener para abrir determinadas puertas y cerrar otras. Puede ser una oportunidad también para EH Bildu para condicionar políticas del Gobierno en la medida en la que el proyecto político y el programa lo establece.

¿EH Bildu se marca algún plazo para decidir si merece la pena seguir ofreciéndose? Algo, algún aspecto, en el que se piense: pues si esto no sale adelante, ya no hablaremos para nada.

-Eso se va a ver en este primer curso político. Este arranque no nos va a dar pistas, nos va a dar certezas de la voluntad real del Gobierno. Vendrá el proyecto de Presupuestos, habrá que ver si el Gobierno es capaz de dialogar durante el trámite y veremos dónde se sitúa cada cual.

¿O sea, que los Presupuestos van a ser una primera piedra de toque importante?

-Sí.

Antes hemos hablado de Navarra Suma y su actitud. ¿Cómo está la relación con Geroa Bai, Podemos e I-E, los que eran sus socios?

-Hubiéramos esperado más de determinadas fuerzas ante la negociación del nuevo Gobierno, teniendo en cuenta que lo que estaban negociando era una mayoría minoritaria y teniendo en cuenta la experiencia y la confianza creadas en los últimos cuatro años.

¿Le da la sensación de que alianzas como Cambio-Aldaketa no se van a poder reeditar?

-Las condiciones políticas son diferentes y es evidente que las dificultades pueden ser mayores. Hay que hablar, la voluntad es clara y en el Senado hay una dificultad evidente para conseguir una representación más allá del bipartidismo. Estamos dispuestos a hablar, pero los plazos son muy cortos y las dificultades añadidas.

¿El tema del senador autonómico ha ahondado en esas tiranteces?

-En base a un mismo acuerdo estamos haciendo interpretaciones diferentes. Hemos dicho lo que hemos visto en el proceso: el acuerdo, mientras no se repitiesen elecciones, estaba vigente. Por tanto la manera de cumplirlo era votar al candidato de I-E, a lo que nos comprometimos. Ahora, con repetición, entiendo que la situación ha cambiado y son los dos partidos que han presentado candidato a senador autonómico quienes tengan que hablar.