El progresismo aprende a pactar

Acuerdo para gobernar y Gobierno para acordar. Oportunidad de consensuar reformas y de un cierto reseteo. El diálogo iniciado no está exento de contradicciones. Pero la deriva involutiva de la derecha y el largo bloqueo aprietan.

05.01.2020 | 06:17
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, conversa con la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, durante la primera jornada del debate de investidura.

"Una de las características de la derecha frente a la izquierda es su gran capacidad de adaptación. Yo creo que esa es precisamente una de las claves de su éxito", afirmó el filósofo Daniel Innerarity en 2009. Diez años después, tras una gigantesca aceleración de los acontecimientos, la derecha ha perdido esa capacidad de adaptabilidad, y se debate entre la involución y el inmovilismo. La investidura de Pedro Sánchez y la conformación de un gobierno de coalición progresista son las últimas muestras de lo desnortada que anda la derecha española, incapaz ni siquiera de reconocer la existencia de un conflicto político. Porque la base del acuerdo de investidura constata una obviedad. El punto de partida, la necesidad de diálogo, puede resultar a estas alturas demasiado vago, por la volatilidad acumulada de Pedro Sánchez, del PSOE y también de ERC. Los socialistas pueden considerar un logro la división del independentismo. Una fractura que puede acabar por abocar a Catalunya a unas nuevas elecciones, con su componente de incertidumbre. En medio de mucha desconfianza en el soberanismo, las decisiones del viernes de la JEC mandan un mensaje funesto sobre las posibilidades reales de salir del bucle a medio plazo.

A pesar de todo, desde una óptica optimista, el Gobierno de coalición va a tener un carácter histórico, y la necesidad perentoria de no naufragar ante la deriva involutiva de la derecha y la irrupción ultra. El Partido Socialista parece haber entendido que las recetas de esa derecha solo conducen a un bloqueo ya dañino para el equilibrio democrático y la imagen del Estado español en Europa. La actitud del PP compitiendo con Vox y arrastrada por este, puede volverse en contra de Casado, y cohesionar a un Ejecutivo que va a necesitar una gran determinación, voluntad sincera y dosis de audacia para resistir los embates y arreones de una derecha de viaje al pasado. El hecho de que Sánchez, Iglesias y ERC se jueguen tanto en el envite puede ayudar a llevar a buen puerto el principio de entendimiento. La investidura tiene un dato políticamente no menor: la abstención de EH Bildu. Otegi ha hablado de una "ventana de oportunidad", aunque haya subrayado también su escepticismo. De "oportunidad" habla el acuerdo entre el PSOE y ERC, con dos infinitivos claves en su frontispicio: "desbloquear y encauzar". Para ello, la implicación del PNV, que cumple 125 años en 2020, será clave. El acuerdo del PSOE con los jeltzales habla de "atender los sentimientos nacionales de pertenencia", Más allá de esta cuestión, el concurso del PNV engrasará la gobernabilidad.

pluralidad progresista

Vectores desde Navarra

Todos los partidos que sostienen al Gobierno Foral pueden sentirse satisfechos con el tablero resultante. El PSN, el primero. En particular la presidenta María Chivite y Santos Cerdán, un hombre clave en la resurrección de Sánchez en 2017. También Podemos e Izquierda Ezkerra tienen motivos para la satisfacción. Optimismo que no es ajeno a Geroa Bai, que deja su impronta en la persona e ideas del mencionado Daniel Innerarity, al que incluso se le ha sondeado para ocupar la cartera del Ministerio de Universidades, posibilidad que ha descartado. Este catedrático de filosofía política y social, nacido en 1959, es un activo intelectual de primer orden. Su labor empezó a hacerse conocida a principios de siglo. Fue Premio Nacional de Ensayo en 2003, Premio Eusko Ikaskuntza 2008 y Premio Príncipe de Viana en 2013. Innerarity ha combinado su labor reflexiva e investigadora con una implicación en la primera línea política, si bien hasta ahora saldada sin demasiado éxito. El año pasado fue candidato a las Europeas por Geroa Bai, integrada en la Coalición por una Europa Solidaria, encabezada por el PNV, y en 2016 fue cabeza de lista de Geroa Bai en las Generales de 2016.

Con este currículum, no es de extrañar que Innerarity sea un hombre influyente. A finales de 2018, fue invitado a la cárcel de Lledoners por Oriol Junqueras y Raül Romeva. A comienzos de 2019, Podemos le propuso como relator de aquellos contactos frustrados entre Moncloa y el Palau de la Generalitat, pero la polémica surgida dio al traste cualquier intermediación. Sin embargo, sus ideas no cayeron en saco roto. La de la mesa de negociación, de votar un acuerdo en vez de acordar una votación, es marca de la casa. Innerarity la había desarrollado en una conferencia que dio en junio de 2018 en Barcelona, cuyas ideas condensó en un artículo en El País el 7 de agosto de este año, titulado Un algoritmo para Cataluña. El texto de esa conferencia, que se publicó un año más tarde, lo recibió Pablo Iglesias a finales de verano. Innerarity tiene hilo directo con el líder de Unidas Podemos desde hace mucho tiempo. También departe de vez en cuando con el lehendakari Iñigo Urkullu, que fue quien envió el texto de dicha conferencia a Pedro Sánchez. Celebradas, a pesar de todo las elecciones del 10-N, los resultados de los comicios convencieron al presidente en funciones de la necesidad de girar hacia un gobierno de coalición con Unidas Podemos. El 12 de noviembre comenzó a cambiar la historia. A partir del 7 de enero, probablemente empieza un tiempo nuevo; la hora de la verdad.