Mikel Buil García - Portavoz de podemos-ahal dugu en el parlamento de navarra

"Tengo la sensación de que este Gobierno es menos transformador, que el avance está siendo más lento"

21.08.2020 | 23:57
"Tengo la sensación de que este Gobierno es menos transformador, que el avance está siendo más lento"

Asume que la pandemia ha venido para quedarse; afea el papel del PSOE ante la crisis del emérito; y tilda de "acoso fascista" los ataques contra Iglesias y Montero

A Mikel Buil García (Pamplona, 5 de noviembre de 1979) le toca gestionar la reconstrucción de Podemos Navarra en el Parlamento. El partido morado es otro tras un final de legislatura horrible, en el que dos facciones se acuchillaron hasta desangrarse: de 7 escaños –claves para el cambio– en 2015 pasaron a 2, el suyo y el de Ainhoa Aznárez. Superada la debacle electoral y dentro del Gobierno –Podemos tiene una consejería–, Buil quiere recuperar la estabilidad interna y la ilusión de la gente sin recetas mágicas, con un discurso a la izquierda del PSN, pero real y sin adanismos. La pandemia seguirá, dice; habrá que retocar la política fiscal si se quieren evitar los recortes; y el Gobierno debe consolidar todos los avances sociales que ya empezaron la legislatura pasada si se pretende hacer algo diferente a "el hormigón y los recortes".

Cumple cinco años como parlamentario. ¿Ha sido 2020 el año más duro?

–Ha sido un año complicado, por la nueva realidad de nuestro grupo y por la pandemia. Pero también ha sido bonito para llegar a consensos potentes y desarrollar políticas económicas y sociales que han contado con una mayoría muy cualificada de esta Cámara.

Superada la primera oleada, da la sensación de que el virus está resurgiendo antes de tiempo...

–La situación es inédita en occidente, y más que reactivar Navarra, lo que hay que hacer es adaptarse y transformar Navarra para convivir con esta maldita pandemia.

¿Eso supone asumir que tendremos que vivir con el virus?

–En política lo que nos toca es ponernos en el peor escenario para ofrecer las mejores soluciones. No sabemos dónde va a acabar esto, ni el impacto que va a tener en todos los ámbitos. Todos los planes a medio y largo plazo siempre quedan arbitrados por la situación de la infección. Todo el mundo se ha dado cuenta de que no vamos a volver a la situación anterior a la pandemia. El reto es adaptarnos a esta nueva realidad.

¿Cuáles pueden ser los retos más inmediatos que van a tener que afrontarse tanto desde el Parlamento como del Gobierno?

–Lo más importante es la vuelta al colegio y el cuidado de las personas que nos cuidan. Tenemos a los profesionales de la atención primaria agotados, tenemos que poner esfuerzos en no sobrecargar, en saber dejar descansar a los profesionales de la salud. A corto plazo, debemos mantener todos los aspectos sociales, como por ejemplo seguir evitando que se produzcan desahucios, e impedir que se hagan recortes.

¿Serán suficientes los decretos y las medidas extraordinarias que se han hecho desde el Parlamento para afrontar esta situación?

–Esto seguro que solo es el principio. Lo que hemos hecho hasta ahora ha sido reaccionar. Ahora se trata de ser proactivos. Por ejemplo, con el Plan Reactivar Navarra, vemos que hay bastantes eufemismos, aunque nos sintamos identificados con algunas partes.

¿Plantearon todo esto?

–Nosotros, de hecho, no aprobamos las conclusiones. Planteamos que el ahorro previsto por el Ingreso Mínimo Vital, unos 50 millones, se dedicara a perfeccionar y mejorar nuestros servicios sociales, y que no se restara del gasto en Derechos Sociales. No lo conseguimos y nos abstuvimos.

Más allá del Plan Reactivar Navarra, ¿se quedan satisfechos con cómo se han resuelto los límites de endeudamiento y las ayudas estatales?

–La deuda es financiación a corto, y es necesaria. Lo que pasa es que esta situación requiere de políticas fiscales, algo que podemos hacer aquí, con nuestro autogobierno. No hablo de subir impuestos a todos, hablo de retocar Sociedades, ya que muchas empresas han encontrado el truco para pagar menos de lo que deberían. Ahora es necesaria la deuda, pero la política fiscal debe ser potente para amortizarla en el menor tiempo.

¿Tiene la sensación de que sin una revisión fiscal habrá recortes?

–Sí, claro que es una posibilidad. Y va a ser nuestra línea roja. Con Podemos, para eso, no van a contar.

Geroa Bai propuso aprovechar el buen rating de Navarra para emitir deuda. ¿Qué les parece?

–Es una opción viable. La legislatura pasada tuvimos una disputa importante por el tema de la banca pública con Geroa Bai, que paralizó la posibilidad de una herramienta financiera pública. Tener una banca pública nos permitiría comprar el dinero al 0% al Banco Central Europeo, no a entidades con recargo de intereses. Esa es la reflexión que le hacíamos a Geroa Bai.

Dice que Geroa Bai paralizó el proyecto, ¿en qué se basa?

–Cuando se hicieron el estudio y las ponencias sobre bancas públicas europeas. Las conclusiones las leíamos de manera diferente. Ellos pensaban en otra herramienta, nosotros en una banca social, para familias.

Sobre la política fiscal y el endeudamiento, ¿han hablado entre los socios?

–Hemos comprometido el estudio para la tasa a la riqueza, a la tasa Google y Tobin, también sobre Sociedades. Estos estudios tienen que llevarnos a una política fiscal más avanzada. Porque las empresas le han pillado el truco a nuestra fiscalidad, y nosotros tenemos que ser inteligentes.

¿Ve a los socios en sintonía con sus propuestas?

–Yo creo que PSN y Geroa Bai coinciden bastante en una perspectiva más liberal. Pero antes de hablar de su postura, tendremos que analizar los estudios y ver cómo los entendemos cada uno.

Forman parte del Gobierno con una consejería de perfil menor. ¿Qué valoración hacen de su año en el Gobierno? ¿Han llegado a pensar que formar parte del Ejecutivo con un papel más discreto lastra de alguna manera la libertad de oposición que tendrían fuera?

–Nuestra responsabilidad era dejar en la bancada a la derecha por una legislatura más, y lo conseguimos. Es difícil plantearse ser el agarradero entre dos partidos más de centro liberal, para intentar traértelos a la izquierda. Pero la prioridad era evitar que una derecha autoritaria como Navarra Suma volviera al poder.

¿Están contentos con el Gobierno?

–Hay claros y oscuros. El Gobierno de Navarra está gestionando cosas muy bien, estamos contentos con la receptividad del vicepresidente Aierdi en materia de vivienda, donde se ha ido por delante. Y hay otros ámbitos en los que no estamos satisfechos.

¿Por ejemplo?

–Queremos avanzar mucho más en medio ambiente. No se trata solo de hablar de transición energética, también ecológica. Estamos viendo que ese cambio de modelo productivo verde puede impulsar el capitalismo verde. Que no es otra cosa que que los de siempre nos sigan vendiendo la energía del sol y el aire al precio que ellos estimen. Nos oponemos a determinados proyectos que creemos que dentro del Gobierno se están impulsando, como la Mina Muga, el recrecimiento de Yesa... ahí estamos marcando oposición porque no creemos que sea ese el cambio de modelo productivo, no puede cambiarse todo para no cambiarse nada.

¿A qué consejeros se han dirigido para transmitirles estas quejas?

–Hay contactos con todos, es frecuente y en este sentido somos leales. Antes de salir públicamente a denunciar algo, lo hemos hablado, hemos negociado, hemos visto qué posibilidades había de conseguir nuestro objetivo y en caso de no conseguirlo, hemos salido. Pero somos leales.

Usted ha trabajado también con el anterior Gobierno. ¿Con cuál se sentía más cómodo?

–Tener una mayoría de 26 nos llevó a un proceso de transformación de Navarra muy importante. Nuestro compromiso al entrar a este Gobierno es consolidar las políticas de aquel Gobierno, que era un Gobierno de centro izquierda que avanzó en materia social y fiscal.

¿Qué nota le pone a María Chivite?

–Le pongo muy buena nota. Ha encarado la constitución de un Gobierno, se le ha visto fuerte y valiente con esta pandemia, y además ha sido un año especialmente difícil en su vida personal, con lo cual estoy admirado con la fortaleza de Chivite.

Este Gobierno, en minoría, ha necesitado acuerdos puntuales. El grueso ha llegado de la mano de EH Bildu. ¿La experiencia de ir pactando tema a tema qué le parece?

–Tengo la sensación de que utilizar la geometría variable también provoca esa sensación de una de cal y otra de arena. Se pactan los Presupuestos, pero la reforma fiscal es poco ambiciosa para la izquierda, y se recupera el Diálogo Social excluyente con Navarra Suma. La sensación que tengo es de menor transformación. Hemos consolidado el trabajo anterior, pero en este sentido el avance va siendo más lento y con cal y arena.

¿Ya se han calmado las aguas en Podemos Navarra tras la convulsa legislatura pasada?

–Sí, eso ya ha pasado. La convivencia está resuelta, y los debates internos se están teniendo dentro. Y eso fortalece la organización. Sí que es cierto que hay que hacer un trabajo potente como partido para mejorar la implantación territorial, nos lo debemos como organización joven. Ese es un reto para esta legislatura.

¿Se agradece que Podemos haya dejado de estar tanto en la picota?

–Sí. Nos ayuda a la digestión emocional de todo lo que pasó. Como organización, ese tiempo era necesario para avanzar.

¿La relación con el sector crítico se ha suavizado?

–No, no hay contacto. Aquello fue un divorcio y ahí terminó la relación. Yo, con el tiempo, aunque parezca mentira, y desde luego sufrimos todos muchísimo en el plano personal, tengo cierto agradecimiento. Porque cuando empezó la escisión fue un momento muy complicado para mí, con el anuncio de que mi madre tenía cáncer e iba a morir en seis meses. Y dentro de la gran reyerta, hubo respeto hacia mi situación emocional. Hubo debate político, pero en el aspecto humano me sentí respetado. Y eso lo puedo valorar hoy, no lo pude valorar entonces.

Pasemos a la actualidad estatal. ¿Qué opinión le merece todo lo que ha sucedido en la Casa Real?

–Yo creo que todo esto no le sorprendió a nadie. Nosotros sabemos que el régimen se basa en una monarquía que todos sabemos que tiene tratos oscuros, pero que también va del señor X a las cloacas, el cierre de periódicos, Bateragune y Alsasua, por poner algunos ejemplos.

¿Le parecen incongruentes las declaraciones del PSN?

–Siempre ha sido así. El PSOE tiene una participación activa también en las irregularidades y en esa forma de funcionar de las últimas décadas. Ahí entra en sus propias contradicciones. Nosotros vamos a pedir que se retire la medalla de oro que dio Urralburu al Borbón. Tienen una magnífica oportunidad de demostrar si son o no un partido republicano. En coherencia con lo visto, se negará y tendremos condecorado al Borbón ladrón.

¿Cómo ha visto a sus compañeros de Unidas Podemos en el Gobierno del Estado?

–Creo que en la misma línea que ocurre en Navarra, Podemos pierde visibilidad. Pero espero que la sociedad reconozca en las medidas de este Gobierno las apuestas de Podemos. Que reconozcan que el Ingreso Mínimo Vital fue porque Podemos lo impuso, las medidas de conciliación, los ERTE, que en todo esto vean que el proyecto de Podemos está saliendo adelante. Yo estoy satisfecho con la salida que se le está dando a esta crisis, orientada de otra manera a la del hormigón y los recortes.

¿Cómo valora el trabajo de Iglesias?

–Muy positivamente. Además, es que lo tiene muy difícil con el acoso fascista. No solo con el acoso fascista, sino con la reacción de determinados jueces, medios de comunicación. Se está esforzando por sacar adelante buena parte del programa de Podemos. La ley Rhodes, que da muchos pasos hacia adelante en la protección de la infancia, aunque se deja la prescripción de la pederastia en casos de niños abusados por la Iglesia. El papelón que está jugando Iglesias es fundamental.

Hablando de abusos: usted ha encabezado en el Parlamento la difusión de los testimonios de los niños abusados por la Iglesia.

–Ha habido mucha impunidad. Fueron abusados, fueron niños pobres de los que se abusó, y se abusó de una forma sistemática y conocida, porque se derivaba a los violadores de un centro a otro. Un sistema que en definitiva ha causado un daño terrible a una gran parte de la sociedad, y cuya reparación está siendo por la vía política, pero no a través de su principal responsable, la Iglesia y el Arzobispado de Pamplona y Tudela.

¿El Parlamento ha estado a la altura?

–Ha costado. Pero al final, sí. Ha costado traer aquí a denunciantes contra una de las mayores empresas de Navarra, la Iglesia SA. Al final lo hicimos, tuvimos reuniones previas, y la sociedad navarra ha podido escuchar estos testimonios gracias al trabajo parlamentario.

¿Cómo está viviendo las imputaciones sobre financiación irregular de Podemos?

–Lo primero que quiero decir es que se investigue, y si hay alguna culpa la depuraremos. Lo segundo es que cada vez que hay una crisis de régimen aparecen dándole de leches a Podemos, imputándolo y creando un telón de humo. Catorce veces nos han denunciado y el resultado ha sido el mismo: inocente. Hablo otra vez de las cloacas, que en Navarra se entienden bien viendo al caso Alsasua.

¿Qué le parece Yolanda Díaz?

–Me parece uno de los papeles más trascendentes del Gobierno. Da gusto oírla y verla explicar cuestiones que deberían haber estado resueltas hace tiempo. Creo que vamos a seguir avanzando, Díaz tiene mucha potencia como para terminar convenciendo al PSOE para derogar la reforma laboral. Transmite credibilidad que ya la quisieran otros.

El otro día, usted apoyó públicamente a Iglesias y Montero por el acoso que están sufriendo.

–Desde la política tenemos que tener mucha responsabilidad en no tensionar artificialmente la convivencia en el territorio en el que estamos. No vemos esa responsabilidad en el PP, Vox ni en Ciudadanos. Transmití mi apoyo a dos compañeros con tres hijos, a los que se está impidiendo el descanso. Eso no es un escrache, un escrache es cuando un grupo pide atención a un político. Esto son acciones de grupúsculos ultras que quieren nada más y nada menos que echar de España a un representante elegido. Conforme más nos acosan, más fuertes y convencidos estamos.

"Ha habido muchísima impunidad en los abusos de la Iglesia, que sigue sin reparar a las víctimas"

"Yolanda Díaz tiene potencia como para convencer al PSOE de derogar la reforma laboral"

"Nuestro compromiso al entrar al Gobierno era consolidar las políticas de la legislatura pasada"

"Lo del emérito no sorprende a nadie, sabíamos que el régimen y la monarquía tienen tratos oscuros"


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