El pasado mes de noviembre, Imanol Pradales regresó de su viaje a París con la sensación de que había abierto una vía y había desbrozado el camino para mantener una relación bilateral con las autoridades del Estado francés. No en vano, el lehendakari mantuvo la primera reunión en 31 años con un ministro del otro lado de la muga, en este caso, con la ministra delegada para el Mar y la Pesca, Catherine Chabaud. Con ella, consiguió abrir un canal de comunicación y enlace con otras autoridades y secretarios de Estado, y desbrozar una vía para que el Estado francés sienta la presión vasca sobre el Tren de Alta Velocidad. Pero también se reunió con la representante de la región de Île de France, Valérie Pécresse, para exponerle las capacidades del autogobierno vasco; y con la presidenta de Occitania, Carole Delga, quien preside a su vez el organismo que agrupa a todas las regiones del Estado francés. Y, fruto de las complicidades que pudo reforzar también a nivel territorial, el lehendakari volverá a París el 2 de abril para tomar la palabra ante el Senado francés y “defender precisamente la descentralización como concepción política más justa, eficaz, equilibrada y, por tanto, democrática”, según anunció él mismo en sus redes sociales.
“Lo haré invitado por la Federación de Regiones del Estado francés en un momento en el que los gobiernos de Île de France, Occitania o Nueva Aquitania vuelven a impulsar, junto a otros, el debate político para la revisión y reforma de un modelo francés de Estado centralizado y recentralizador. Un debate que pone en el centro las negativas consecuencias de una pulsión recentralizadora del poder que ahonda en el desequilibrio y aumenta las tensiones territoriales. Espero que el modelo vasco de autogobierno pueda servir de referencia para todas y todos ellos”, reivindicó.
Oposición "frontal" a una Europa como "club de estados"
Pradales realizó el anuncio dentro de una reflexión más amplia sobre Europa como “suma de los pueblos, idiomas, identidades y culturas diferentes que la conforman”. O Europa opta por esa suma de pueblos, “o no será”. “No esperaremos sentados a que nos otorguen un papel protagonista. No cuando tenemos tanto en juego. Ya estamos dando pasos concretos para contribuir a un proyecto que nació para darnos cabida a todas y todos. Un proyecto que tiene como base una identidad europea compartida en la que, como vascas y vascos, siempre hemos creído. Y porque consideramos que más y mejor Europa es, por supuesto, más y mejor Euskadi”, concluyó.
Pradales venía de recordar el lema europeo, “unidos en la diversidad”, y se preguntó si sigue siendo así. “Desde que asumí el honor de ser lehendakari, he defendido que la Casa Vasca, ese lugar común que hemos ido construyendo entre todas y todos, debe crecer de puertas hacia adentro y, también, de puertas hacia afuera. Y esto último pasa porque Euskadi sea capaz de jugar la partida en el mundo. De moverse mucho y bien en el extranjero, trabajando alianzas con quienes comparten nuestros valores, y acertando en las apuestas necesarias para seguir garantizando nuestro futuro como país”, defendió. Sin embargo, constató que en los últimos tiempos se está reforzando la idea de Europa como “club de estados”, un club “excluyente que pretende orillar en el proceso de construcción europea a pueblos y naciones sin Estado como Euskadi”. “Y nos oponemos de manera frontal”, avisó. Pradales acaba de regresar de un viaje a Bélgica, donde ha estado ya tres veces. También ha viajado dos veces a Estados Unidos, ha estado en Luxemburgo y en el foro de Davos, y ha recibido a representantes de Gales o Fukushima.