“Mi hermano vivía atemorizado por su expareja: vendió el piso e hizo testamento la semana pasada”

Una hermana de José Luis González Cuesta afirma que el vecino de Orkoien pretendía marcharse a vivir a Argentina

Se citaron para pedirle el dinero que le “quitó” y advirtió a una hermana: “Si no tienes noticias mías, ven a mi casa”

07.02.2020 | 12:30
Agentes de la Policía Foral introducen en el furgón los cuerpos de los dos varones hallados el miércoles en un piso de Orkoien.

PAMPLONA - "Vivía atemorizado por su exnovio, tenía el miedo metido en los huesos. La semana pasada vendió el piso, hizo testamento e iba a dejar el trabajo para irse a vivir a Argentina". Habla Esperanza González, una de las hermanas de José Luis González Cuesta, de 53 años, hallado el pasado miércoles en un domicilio de Orkoien junto a su expareja sentimental, Marin Vasilev Chernev, de 41, ambos con tiros efectuados con una pistola hallada en la mano del primero de ellos, quien supuestamente se habría quitado la vida después de que su exnovio recibiera un tiro en la tripa, en circunstancias que están siendo investigadas por la Policía Foral.

La familia de José Luis González, integrada por doce hermanos y hermanas, quedó rota este miércoles cuando una de ellas acudió al domicilio que el propio José Luis había traspasado la semana a un sobrino y encontró a su hermano muerto con un tiro en la cabeza. "Mi hermano había llegado a una situación límite y decidió romper con su exnovio porque le maltrataba, le amenazaba... Hace meses nos dijo que se había roto un brazo en el trabajo y estos días nos ha contado una amiga que se lo debió romper su expareja. Estaba decidido a irse fuera de España, a Argentina, donde vive un exnovio suyo, porque ya no podía más", explica Esperanza.

La hermana de José Luis señala que en la vivienda "nos hemos encontrado un cajón lleno de cerraduras que mi hermano cambiaba a menudo para impedir que su excompañero entrase en casa. Sabemos por una amiga que guardaba los cuchillos cuando Marin estaba en casa, porque una vez le puso uno en la barbilla. Además, bebía mucho, tenía problemas con el alcohol, y mi hermano quiso llevarlo a algún centro a tratarlo. Pero José Luis no lo denunció nunca, no quería preocuparnos y él se lo callaba todo. Quería solucionarlo, dejar su trabajo, sacar las cosas de su casa, y marcharse a Argentina", incide.

Para ello, explica su hermana, "José Luis vendió la vivienda a un sobrino el lunes de la semana pasada", es decir, apenas ocho días antes de los hechos y ese mismo día "hizo testamento", algo que Esperanza relaciona con "el miedo que tenía, porque vivía atemorizado por culpa de este hombre (en referencia al otro fallecido), porque aunque había dejado la relación, se presentaba en Orkoien en cualquier momento para controlarle, para amenazarle y para pedirle dinero".

PROBLEMAS POR EL DINERO Al respecto, afirma que "mi hermano era un banco para sus deudas. Cuando se conocieron, no tenía ni un euro y mi hermano le ha dado mucho dinero, le compró una furgoneta y se la puso a su nombre, ha hecho muchas cosas por él, porque tenía muchas deudas. Y también le ha quitado mucho dinero a raíz de haber vendido el piso a mi sobrino. Hay quien habla de 20.000 euros, de 35.000 o de 40.000. Yo no lo sé", admite Esperanza.

Aunque la Policía Foral investiga en qué circunstancias se citaron ambos varones en el domicilio situado en el paseo José de Saramago el pasado martes, Esperanza desvela que "José Luis le dijo a mi hermana Maite que iba a quedar con Marin para que le devolviera el dinero que le había quitado. Era un asunto que quería arreglar antes de marcharse a Argentina, porque era mucho dinero el que le debía. Mi hermano le dio las llaves de casa a mi hermana y le dijo que si al día siguiente no tenía noticias suyas, que fuera a casa a ver qué pasaba", previendo que algo podría suceder en el encuentro que mantendría con su exnovio.

La familia de José Luis está convencida de que Marin Vasilev Chernev "no iba a dejar que mi hermano se fuera para siempre" y no creen que el vecino de Orkoien "tuviera intención de matarlo". "Quizá la pistola era de Marin, hubo un forcejeo y se disparó. O mi hermano tuvo que disparar en defensa propia, porque hubo una discusión y la situación se les fue de las manos. Tendremos que esperar a ver qué va diciendo la investigación, pero mi hermano nunca habría disparado a una persona de forma premeditada", concluye Esperanza.