Le piden 14 años por violar a su sobrina en el negocio que compartían

Ella declaró que la emborrachó, que la agredió cuando dormía en el suelo y que luego la amenazó

09.02.2020 | 12:48
Palacio de Justicia de Navarra.

Ella declaró que la emborrachó, que la agredió cuando dormía en el suelo y que luego la amenazó.

pamplona - Un varón, vecino de Pamplona y de origen suramericano, fue juzgado ayer en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra acusado de un delito de agresión sexual por el que la Fiscalía y la acusación particular le reclaman 14 años de prisión. El hombre está acusado de violar a una joven de 18 años, que era familia de su mujer, con la que convivían en el domicilio común del matrimonio en Pamplona y con la que tenían un negocio a medias donde ocurrieron los hechos. La propia joven, para explicar el parentesco que le unía al encausado, declaró que lo trataba "como si fuera mi papá". El acusado negó haber violado a la chica, mantuvo que las relaciones fueron consentidas, que cometió un error por haber traicionado a su mujer pero que no violó a la joven, sino que tuvieron una relación sin penetración después de que ella hubiera tomado varios chupitos de whisky en el negocio que compartían.

La mujer da una versión opuesta. Admitió que había bebido en el establecimiento junto al hombre, pero dijo que luego se quedó dormida en el suelo y, al despertarse, ella se encontró con los pantalones bajados y con el acusado desnudo, encima de ella y penetrándola. Tras la agresión, la joven afirmó que el procesado le había amenazado para que no contara nada de lo ocurrido y advirtiéndole de que nadie la iba a creer.

Los hechos ocurrieron el 21 de septiembre de 2017 a partir de media tarde en un negocio de cara al público que ambos compartían. Las versiones empiezan a diferir desde el inicio. La joven se había marchado a clases a la autoescuela y regresó al sufrir una avería en la bici. El procesado, para justificar una herida que posteriormente ella tenía en la pierna, dijo que esta se había caído de la bici, pero ella lo negó tajantemente. Una vez en el local en el que trabajaban, ella declaró que su tío empezó a ofrecerle chupitos para que bebiera, como si fuera un juego de identificar bebidas. Él admitió haberle dado hasta siete chupitos, pero que ella tenía problemas con el alcohol y que le pedía más porque se sentía mal. Al poco rato, ella dijo sentir que se desvanecía y él dijo que la había dejado dormida, primero en una silla y luego con unos cartones en el suelo.

La víctima afirmó que de repente se despertó y se encontró que no podía moverse, ni hablar, que tenía al acusado encima y que la bloqueaba: "No tengo una visión completa, tengo fotogramas de cuando me quitaba la ropa. Me sujetaba de las muñecas. Yo estaba tirada, intenté quitármelo de encima, moviéndome, empujándole, pero era muy pesado. Le dije que a ver qué hacía, que parase y me dejara en paz. Pero él seguía y me estaba penetrando. Al final, conseguí apartarlo, me puse la ropa y salí corriendo. Pero no podía salir porque no tenía llaves. Y entonces él me pidió que no dijera nada a su mujer, que todo lo que iba a ocurrir iba a ser grave". La defensa le cuestionó a la víctima si antes tenía una buena relación con el acusado. Ella manifestó: "Antes me llevaba muy bien con ellos. Él a veces me rozaba el pecho al coincidir en el pasillo o se ponía celoso si me hablaba algún cliente, pero no le daba ninguna importancia porque para mí era como mi padre. Nunca hubiera pensado mal de él". La joven, una vez que pudo salir del local (lo hizo descalza y sin ropa interior), llamó a una amiga para contarle lo sucedido y luego se encontró con la mujer del procesado, que es tía suya, a la que hizo lo mismo. Esta la llevó a Urgencias, pero allí, ante las médicas, solo habló su tía. "Ella les dijo que me había violado un cliente". Poco antes de eso a la joven le había desaparecido el móvil, al dárselo a su tío. Con el aparato había grabado vídeos que subió a Instagram en los que se les veía a ambos bebiendo.

El acusado dice que dejó descansar a la joven, que estaba "tomada, pero no borracha" y que él se fue al cenar. Al regresar, se la encontró de cuclillas y con los pantalones bajados, como si fuera a orinar, y ahí surgieron los hechos. "Al ayudarla a levantarse, la cogí de los brazos y acabamos abrazados, acariciados. Luego nos besamos y tuvimos una relación hasta que ella me dijo que no siguiera". - E.C.