La aprobación de la ley vasca de Cambio Climático encara ya su recta final

El Parlamento espera recibir esta normativa a final de año o principios del próximo
El anteproyecto inicia su tramitación administrativa con el proceso de participación pública

09.02.2020 | 13:37
La playa de Ondarreta, ayer casi desierta tras el frente que descargó lluvia por la tarde

donostia - La ciudadanía tiene gran parte de responsabilidad, pero sobre todo tiene en sus manos una descomunal capacidad para actuar frente al cambio climático. También la clase política, las multinacionales y los lobbies económicos... Y Euskadi no quiere quedarse atrás. De hecho, trabaja desde hace años en reducir las causas del calentamiento, concienciar a la sociedad y, en la medida de lo posible, prever y atenuar los temidos efectos de este fenómeno que amenaza al planeta.

Hace ya varios meses que, en petit comité, un equipo del Gobierno Vasco presentó a las delegaciones de las diputaciones forales los primeros borradores de la que pretende ser la Ley Vasca de Cambio Climático. En principio, y si nada se tuerce, será aprobada en el periodo restante de esta legislatura, cumpliendo así otro compromiso puesto sobre la mesa allá en 2016 por el gabinete del lehendakari, Iñigo Urkullu.

Ayer mismo, el consejero de Medio Ambiente del Ejecutivo vasco anunció el arranque de la tramitación administrativa de dicha normativa. La previsión que maneja el departamento que comanda Iñaki Arriola es que el documento final sea ratificado en seis meses, antes de que finalice el presente año o ya durante los primeros compases de 2020.

"Aunque se trate de un problema que afecta al conjunto de la humanidad y que tiene que ser afrontado de forma planetaria, queremos que Euskadi sea punta de lanza en la lucha contra el calentamiento global", describió Arriola en una conferencia de prensa posterior al habitual Consejo de Gobierno de los martes, celebrado esta vez en plena Reserva de Urdaibai, en Torre Madariaga de Busturia, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente. El consejero puso en valor la trascendencia de este reglamento que, una vez cumplidos los plazos de tramitación e información pública, se somete ahora al proceso de participación pública e inicia su tramitación administrativa.

Según apuntó Arriola, el anteproyecto de Ley de Cambio Climático pretende definir el marco de actuación de todas las administraciones públicas, el sector privado y la ciudadanía para alcanzar metas marcadas en la Estrategia de cambio climático 2050: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 40% para 2030 y un 80% en 2050, y alcanzar para esa misma fecha un consumo de energía renovable del 40% sobre el total. De este modo, describió Arriola, será posible "asegurar la resiliencia del territorio a los efectos del cambio climático".

"Se trata de abordar decididamente la transición hacia una economía sostenible, competitiva y descarbonizada al máximo, involucrando al conjunto de la sociedad en la tarea de frenar o atenuar los efectos que la acción humana está teniendo sobre el clima y los ecosistemas naturales", subrayó. El consejero de Medio Ambiente confirmó que el Gobierno Vasco trabaja con el horizonte de cumplimiento de los plazos de legislatura.

"Hemos presentado al Consejo de Gobierno lo que es el borrador del anteproyecto de Ley de Cambio Climático, de manera que orientativamente en un plazo de seis meses, hacia final de año o principios del año que viene, estaríamos aprobando el anteproyecto de Ley de Cambio Climático en el Consejo", dijo Arriola. "Lógicamente nosotros trabajamos con un horizonte de cumplimiento de legislatura en cuanto a los plazos de gestión que tenemos encomendados en el Gobierno", insistió.

Juventud concienciada Por otro lado, según datos publicados ayer por el Observatorio Vasco de la Juventud, el 88% de los jóvenes de entre 18 y 29 años confiesa sentir "preocupación por el cambio climático". La directora de Juventud del Gobierno Vasco, Agurtzane Llano, indicó que estos datos han sido extraídos del informe Cambio climático y energía que el Gabinete de Prospección Sociológica del Ejecutivo realizó en octubre de 2017.

En el mismo, se señala que el 72% de la juventud vasca cree que el cambio climático se debe principalmente a la actividad humana y no a procesos naturales, mientras que otro 25% piensa que se debe a ambas causas y solo un 1% piensa que el cambio climático está causado principalmente por procesos naturales. "La idea de que se debe principalmente a la actividad humana también está más extendida entre la juventud que en el conjunto de la ciudadanía vasca", que es del 63%, destacó Llano.

El 93% de la juventud cree que "para luchar contra el cambio climático cada persona debe reducir su consumo de energía". Esta opinión, aunque es general en toda la sociedad, está más extendida a medida que desciende la edad. Así opina el 81% de las personas de 65 y más años, el 87% de las que tienen entre 46 y 64 años, el 90% de quienes tienen entre 30 y 45 años y el 93% de los menores de 30 años.

Los apuntes

Perfil ambiental. En el ámbito de las emisiones de los llamados gases de efecto invernadero (GEI), según indica el informe Perfil ambiental de Euskadi, respecto a 2005 se han reducido un 46,3% en la industria, un 39,7% en el sector de la agricultura, un 33% en los servicios, un 26% en los residuos, un 15,7% en el sector residencial y un 13,6% en el sector de la transformación de la energía, mientras que únicamente se ha reducido un 8% en el sector transporte. De ahí la apuesta decidida de las instituciones por fomentar la electrificación del sector, tanto a nivel profesional como de usuario.

Desacoplamiento. Entre 1995 y 2016, la economía vasca creció un 65% y simultáneamente las emisiones de CO2 a la atmósfera disminuyeron en un 18%. "Euskadi se fijó como objetivo para 2030 reducir las emisiones totales de gases de efecto invernadero en un 40% y marcha según lo previsto: ya ha reducido en un 26% sus emisiones con respecto al año de referencia, 2005", declaró a comienzos de año Elena Moreno, viceconsejera de Medio Ambiente. Este relato ambiental es conocido en términos técnicos como desacoplamiento, que significa compaginar crecimiento económico y lucha contra el cambio climático.