Una reparación contra reloj

La n-121, destruida por las riadas del día 8 de julio, se rehabilitó y se abrió al tráfico en tan solo una semana

09.02.2020 | 21:13
Estado de la N-121 tras las riadas del día 8 de julio.

Las riadas que sufrió la Zona Media el pasado día 8 de julio dejaron un paisaje desolador: casas derruidas, coches arrastrados por el agua y carreteras completamente destrozadas, una de las más afectadas fue la N-121 (Pamplona-Tudela) a la altura de la curva de El Maño. Ante una catástrofe de tal magnitud, el Gobierno de Navarra se puso manos a la obra al día siguiente para comenzar la reparación de la calzada que, gracias a la labor de decenas de trabajadores, se volvió a abrir al tráfico tan solo una semana después de que se produjesen las inundaciones.

En ese punto concreto, el Cidacos atravesó la carretera partiéndola, literalmente, y dejando un gran socavón muy profundo en el que se almacenaron distintos materiales arrastrados por el río, según informó ayer a este periódico el director del Servicio de Conservación de Carreteras, Juan Serrano. En este sentido, la primera actuación que llevaron a cabo fue la de limpiar la carretera de los diferentes materiales que había arrastrado el agua, para después comenzar con las labores de maquinaria habituales y después hormigonar para que adquiera resistencia el tramo de carretera que se tenía que reconstruir.

"Nuestra prioridad era solventar el problema con la mayor rapidez posible", apuntó Serrano. Y es que el tráfico fue restablecido, en ambos sentidos, en la tarde del 16 de julio, exactamente una semana y un día después de que ocurriese la catástrofe. Una reparación a contrarreloj en la que el Gobierno de Navarra aportó "los medios técnicos, humanos y materiales para hacerlo en el plazo más corto posible". Así, una vez finalizados los trabajos de reafirmado y señalización del paso provisional habilitado en el punto kilométrico 30 de la N-121 -curva de El Maño-, que fueron ejecutados por Dirección General de Obras Públicas.

fin de semana intensivo El Centro de Conservación de Tafalla, adscrito al Servicio de Conservación, junto con la empresa Erri Berri, empresa adjudicataria de la conservación integral de la vía, aceleraron los trabajos durante el fin de semana del 13 y 14 de julio para así aportar una solución en la plataforma de circulación y dar continuidad a la N-121, una de las calzadas más dañadas por el temporal.