Blanca, la deportista que logró lo imposible

la exesquiadora se convirtió en la primera española en ganar una medalla olímpica en los juegos de 1992

10.02.2020 | 02:15
Blanca Fernández Ochoa, junto a su hermano Francisco en la estación de esquí de Baqueira Beret (Lleida).

La exesquiadora se convirtió en la primera española en ganar una medalla olímpica en los Juegos de 1992

aquel bronce de 1992 marcó la vida de Blanca Fernández. La esquiadora fue la primera mujer española que ganó una medalla olímpica en esquí alpino de los Juegos de Albertville (Francia). Fue una de las pioneras en el deporte femenino español dentro de la saga que lideró su hermano , Paco Fernández, campeón olímpico y que la guió en su carrera deportiva.

Blanca Fernández (abril 1963) es la sexta de ocho hermanos de una familia del barrio madrileño de Carabanchel. Su familia se trasladó pronto al Puerto de Navacerrada, donde comenzaron a cultivar su afición por el esquí en una sierra madrileña que permanecía blanca la mitad del año. Con el paso de los años, sus apellidos quedarían relacionados para siempre con el deporte de nieve en España.

Su imagen siempre estuvo ligada de forma indisoluble a la de su hermano mayor Paquito. La brillante carrera de Blanca encontró inicial inspiración en la gesta olímpica de su hermano. Un triunfo que se produjo cuando ella tenía ocho años y que emuló ella misma años después. Con 11 años entró en el equipo de promesas e ingresó en el centro de entrenamiento de Vielha, en los Pirineos. Ese mismo año, en 1974, se proclamó campeona de España infantil de eslalon gigante, título que revalidó el año siguiente, y tras ello llegaron los campeonatos estatales de 1982 -en eslalon gigante y descenso-, 1983 -en todos los títulos absolutos- y 1989 -en eslalon, eslalon gigante y combinada-. Fueron los Juegos Olímpicos de Invierno, los que hicieron eterno a su hermano, los que marcaron su carrera. Participó en cuatro citas olímpicas: Lake Placid 1980, Sarajevo 1984, Calgary 1988 y Albertville 1992, y fue la última de ellas la que le alzó como la única española con medalla en unos Juegos invernales.

Tras lograr diploma en Sarajevo -sexta-, donde fue abanderada por primera vez, y Calgary -quinta, después de ser ganar la primera manga y caerse en la segunda-, la gloria le llegó en el eslalon de Albertville. Allí, en los Alpes franceses, conquistó la presea de bronce, última medalla española en unos Juegos de Invierno hasta que el snowboarder Regino Hernández rompió la sequía con otro bronce en PyeongChang 2018.

Tras la cita gala, que le convirtió en la única mujer española en ganar una medalla en una cita olímpica invernal, confirmó su retirada. Sus hazañas le reportaron numerosos galardones, como dos Premios Reina Sofía como mejor deportista española de 1983 y 1988, o la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo. Su esfuerzo y dedicación sirvieron además de inspiración para generaciones posteriores. Sin embargo, ninguna otra mujer pudo repetir su proeza en Albertville, que quedará para siempre como un hito histórico. - Efe/E.P.