La CUN realiza cirugía robótica tras la recaída de un cáncer de próstata

El centro sanitario destaca la importancia de la nueva técnica al localizar el lugar exacto en el que está el tumor

10.02.2020 | 07:02

pamplona - Urólogos de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) han realizado por primera vez en España el rescate tras una segunda recidiva (reaparición) de un cáncer de próstata mediante cirugía robótica, para el que no había ninguna solución probada ya que había recibido los tratamientos convencionales, afirma el centro.

"Al paciente se le había extirpado la próstata (prostatectomía radical) y, tras la reaparición del tumor al año siguiente, se le trató con radioterapia. El cáncer, de alto riesgo, volvió a aparecer doce años después en una zona compleja previamente tratada, por lo que ya no existía ninguna opción convencional disponible para curarle", explica el doctor Bernardino Miñana, codirector de Urología de la CUN de Madrid.

El tumor de próstata, añade el centro, es el de mayor incidencia en la población masculina española con más de 30.000 nuevos pacientes al año y el segundo en mortalidad. "Es frecuente que, una vez tratado, este cáncer vuelva a aparecer. En concreto, aproximadamente entre el 10 y el 40% de los pacientes sufre una recidiva, indica el doctor.

En este caso, el paciente no tenía ningún síntoma cuando fue diagnosticado por tercera vez. "Me encontraba perfectamente, sin embargo, en un control rutinario los especialistas vieron que estaba elevado el PSA, el marcador del cáncer de próstata. El tumor se encontraba en las primeras fases, ya que el PSA era muy bajo, inferior a 1", explica el paciente.

Poder visualizar el tumor de forma tan precoz fue posible gracias a una novedosa técnica diagnóstica recién incorporada en la CUN, la realización de un PET con Galio PSMA, que se adhiere a las células cancerígenas prostáticas y permite ver dónde está situado exactamente el nuevo tumor. La combinación de esta prueba (PET con Galio PSMA) con la resonancia magnética y con la biopsia por fusión ha permitido saber dónde se encontraba exactamente la lesión, confirmar que se trataba realmente de un tumor y su grado de agresividad.

"Hasta ahora, gracias al marcador PSA, sabíamos que existía una recaída del tumor, pero no dónde estaba situado por lo que solo había dos alternativas: observar la evolución del cáncer y radiar la zona. En el caso del paciente, cuyo tumor era agresivo, ya había recibido la dosis de radiación", indica el doctor, que destaca "el mundo de posibilidades" que se abren para tratar estos tumores. - D.N.