Josean Echauri / PSICÓLOGO DE PSIMAE, INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA DE URGENCIA

Josean Echauri: "Conviene estar bien informado, no sobreinformado de bulos, y que Ábalos diga que esto se puede alargar solo alimenta la angustia"

17.03.2020 | 02:05
Josean Echauri, en su despacho. Foto: Oskar Montero

El equipo del gabinete psicológico que dirige Josean Echauri espera enfrentarse estos días a situaciones de todo tipo. Son los gestores de las ansiedades inevitables

pamplona Josean Echauri, responsable del gabinete de psicología forense Psimae, que atiende habitualmente a las víctimas de delitos en Navarra, recuerda que su equipo también se encuentra activo a través del 112 para la intervención psicológica de urgencia en crisis y situaciones de emergencia. Así son tales las desapariciones, fallecimientos o catástrofes, y en ese marco tan amplio de desgracias que pueden afectar al ser humano, se encuentra esta crisis transfronteriza y que va a enfrentar a las personas a situaciones hasta ahora más propias de la fición. Hasta el momento, en el segundo día del estado de alarma y, por tanto, del confinamiento general, no habían tenido que prestar atención por cuestiones de ansiedad y estrés, pero no son descartables.

Día 2 de la cuarentena. Aún no les han movilizado para atenciones piscológicas, supongo que es pronto.

–Con el tiempo se pueden dar situaciones de todo tipo, relacionadas con la angustia, el estrés y la ansiedad. Estamos empezando un cambio de rutina importante. Estamos en el punto inicial y todos los inicios tienen ese punto de novedad, en el que la gente transmite cosas positivas, es más frecuente el humor, no tomárselo tan en serio, pero si la cosa va para largo van a surgir roces y complicaciones. La convivencia diaria con varias personas en un piso pequeño va a costar, el problema es que ahora no tenemos tan a mano salir a dar una vuelta y ahora se nos restringen esas salidas que en cierta manera nos desempolvan ese punto emocional. Esa limitación de movimientos la tenemos. Por ello, hablamos desde la especulación, pero si el hacinamiento es de dos semanas o más es posible que la convivencia se complique y resienta.

¿En qué se va a convertir ese miedo que ahora se siente?

–Se pueden dar varias situaciones. En los inicios el miedo tiene más que ver con la incertidumbre, la angustia y la desinformación. Tenemos un exceso de mala información, de bulos que corren por cualquier red social, que la gente los escucha, se los cree y los difunde, y es una cadena imparable. Son cosas difíciles de contrastar y la gente lo asume como cierto, como el hecho de si hay que tomar ibuprofeno o no. Hasta que esto se estabiliza, se tarda tiempo. Un veterinario me comentaba hoy que la semana pasada parecía que se acababa el mundo, que la gente se llevaba sacos de comida para las mascotas y, sin embargo, hoy estaba solo. La incertidumbre juega malas pasadas. Es fundamental tener buena información, desde los profesionales, fuentes fiables, oficiales y medios de comunicación rigurosos. El otro miedo tiene que ver con el hacinamiento en casa, y vamos a ir viendo el desgaste psicológico que eso va a ir produciendo. Puede que merme incluso en lo físico, por no poder hacer deporte al aire libre al estar encerrados. Eso nos puede cargar emocionalmente frustrándonos y pueden surgir sentimientos de hostilidad y rabia. Eso lo debemos manejar conforme pasen los días para que no salten chispas.

Preocupa la situación de mujeres víctimas de violencia o víctimas silentes que ahora van a estar confinadas con potenciales agresores?

–La convivencia diaria va a hacer que salten chispas. Si hay una experiencia prèvia de maltrato, eso se puede agudizar. Nos podemos encontrar con situaciones en las que la víctima no se sienta con derecho a denunciar por su propia vulnerabilidad, va a minimizar esas situaciones y va a priorizar todo lo que está pasando antes que a ella misma. Es un colectivo en riesgo que con convivencia va a estar más en riesgo, por eso las hemos puesto en aviso. Hay perfiles de agresores muy controladores. Y luego va a haber otras relaciones, sin violencia, en las que van a darse más roces que en otros tiempos. Como en octubre que, tras la convivencia del verano, se disparan los divorcios.

¿Cómo se vacuna uno de situaciones de ese tipo?

–Lo primero hay que beber de Fuentes oficiales y profesionales. No hay que fiarse de opiniones sin fundamento. Hay ansiedad por la información. Hay que calmarse, hacer la digestión, es importante estar informados porque sabemos a qué nos atenemos. Creo que es un error la insinuación que ha hecho hoy el ministro Ábalos de que igual hay que alargar más el estado de alarma, por lo que la gente ya se empieza a asustar. No es propio decir eso al 2º día. La información hay que darla en pequeñas dosis, porque si no nos atragantamos. Ese anuncio de Ábalos sí que crea angustia.

¿Y cómo se maneja la convivencia?

–Hay que planificar la estancia. Hacer turnos, hacer deporte en casam, si tenemos niños hay que marcarse unas pautas, animarse a hacer cosas distintas, desde recetas de cocina distintas a practicar meditación o relajación. Vamos a jugar a favor de obra. Nos están dando la oportunidad de tener este tiempo por lo que vamos a aprovecharlo para ese libro pendiente, para esa llamada, para ese documental... Hay que sacar toda esa ansiedad de manera productiva.

¿Cómo se puede actuar con las personas mayores, el foco de riesgo?

–Con ellos hay que mantener el contacto continuado, que no se sientan olvidados y llamarles todos los días. Hay que hablarles, que escuchen a los nietos, en la medida de lo posible visitarlos, llevarles algo de comida y que no salgan a la calle. Hay que calmarles en la incertidumbre. Son un colectivo muy poderoso, que ha pasado hambre, guerra, postguerra, y otra cosa es que les remueva antiguos sucesos traumáticos.

"Hemos puesto sobre aviso a las víctimas de violencia, Van a estar aún más controladas y van a minimizar las conductas"

"Con los mayores hay que mantener el contacto, que no se sientan olvidados, y con los niños hay que hacer pautas. Pero habrá roces y chispas"