La localidad navarra de Cintruénigo vive días de profunda consternación tras la muerte de Sara Jiménez Jiménez, una joven de 17 años cuyo fallecimiento el pasado 27 de febrero ha sacudido a todo el municipio. La familia sostiene que detrás de la tragedia podría encontrarse una situación prolongada de acoso escolar y ciberacoso, una denuncia que se hizo pública a través de una carta leída por su tía durante el funeral.

En el texto, Sandra Alduán Ayala expresó que la muerte de la menor no fue fruto del azar ni de una enfermedad, sino consecuencia del hostigamiento sufrido. Subrayó que, al igual que ocurre con el dolor físico, cada persona afronta de manera distinta el sufrimiento emocional, y reclamó una respuesta contundente frente a este tipo de conductas.

La familia, que ha optado por no hacer declaraciones públicas, pide la implicación de padres, docentes e instituciones para frenar el acoso, advirtiendo de que no se trata de “cosas de niños”, sino de hechos con consecuencias devastadoras. También reclama un refuerzo urgente de los recursos en salud mental, al considerar que se trata de una problemática creciente que requiere mayor atención y preparación por parte de los servicios sanitarios.

Desde el Ayuntamiento se ha trasladado públicamente el rechazo absoluto a cualquier forma de acoso. El alcalde de Cintruénigo, Óscar Bea, ha trasladado la "consternación" con la que los vecinos de la localidad en la que reside la familia de la joven ha recibido la noticia de su muerte "a causa del acoso escolar, que debía de llevar sufriendo unos cinco años".

En declaraciones a EFE, el alcalde ha señalado que el próximo lunes por la tarde se ha convocado una concentración silenciosa con el lema 'El acoso escolar mata' en memoria de la joven, cuya familia ha trasladado que, independientemente de las posibles denuncias a los acosadores y otras posibles responsabilidades, "no existen los recursos suficientes para poder atender este tipo de problemas".

Al parecer intentaron ayudar a la joven con profesionales privados, ya que, aunque estaba en el servicio público de salud mental, "te atienden, pero luego vuelve a tu pueblo nuevamente y vuelve a esa vida cotidiana, cuando ahora es más fácil acosar con el ciberacoso, con las redes sociales, con cuentas falsas...".

"Ha debido de ser un cúmulo de cosas, ella no ha podido soportar y el sistema no ha sabido poner remedio en salud mental", ha advertido Bea, quien ha trasladado el interés de la familia por dar un toque de atención "para que esto no vuelva a pasar, y que los recursos que han visto insuficientes para ellos se consigan de alguna manera" para otros.

Sobre el ciberacoso, un problema creciente al que da alas las redes sociales y el anonimato en el que se escudan algunos perfiles, el alcalde ha abogado por contar con "una ley nacional por la que cualquier cuenta tenga que abrirse con un certificado digital, con algo que se sepa quién está detrás".

También ha cuestionado el acceso a determinadas redes sociales de los menores, donde pueden ser objeto de un acoso "en edades en las que la mente está creciendo, no están los cuerpos desarrollados, no eres capaz de sintetizar lo importante de lo no, se le da mucha importancia a cosas que no la tienen, pero una simple mirada del líder de un grupo puede significar que te quedes excluido".

Son problemas globales contra los que se puede actuar desde lo local, ha dicho, para exponer que en Cintruénigo el Ayuntamiento todos los años impulsa campañas en contra del 'bullying' y el acoso escolar por redes sociales, con charlas en los colegios, contra el racismo y la xenofobia.

No obstante, ha reconocido que los mensajes pueden no llegar a quienes no acuden, y que muchas veces asisten "quienes menos lo necesitan, que es la gente que pone interés", aunque ha asegurado que el consistorio seguirá haciendo hincapié en la concienciación.

Como muestra de duelo y protesta, la concentración silenciosa que se ha convocado en la localidad para la tarde del lunes 9 de marzo a las 19:30 horas.

Cartel del Ayuntamiento de Cintruénigo convocando a la concentración en memoria de Sara.

MENSAJE LEÍDO POR LA TÍA DE SARA EN EL FUNERAL

Buenas tardes a todos y gracias por acompañarnos en este día tan triste.

Qué bonito es tener hijos.

Algunos lo tenemos más difícil, pero cuando por fin lo conseguimos, entendemos que todo ha merecido la pena. Porque un hijo es amor, es esperanza, es vida.

Pero qué duro es que te lo arrebaten. Porque a Sara nos la han arrebatado. No ha sido una enfermedad inevitable. No ha sido el destino.

Ha sido el bullying.

El acoso es una violencia real que ocurre dentro y fuera del entorno educativo. Provoca heridas que no se ven, pero que duelen. Genera daño físico, emocional, social y es provocado por otras personas.

Ciberacoso, ¿os suena también?... Qué fácil es hacer daño detrás de una pantalla! Qué fácil es escribir desde un móvil sin medir las consecuencias!, ¡Que cobardes!!

No basta con insultar “por costumbre”, feo, gordo, alto, pequeño, corto... También se insulta por ser diferente. Por ser gay. Por ser lesbiana. Por ser adoptado. Por ser rubio. Por ser discapacitado. Se señala, se humilla, se aísla...

No todos soportamos el dolor físico de la misma manera. Cada persona tiene un umbral distinto para el sufrimiento físico. Y lo mismo ocurre con el dolor psicológico. Un dolor que, además, transforma por dentro, que afecta a la mente, a la autoestima, a la forma de verse y de sentirse en el mundo.

Padres. Educadores. Instituciones: tenemos que parar esto. No son “cosas de críos”. Son actos que destruyen vidas.

A los servicios sanitarios de salud mental les pedimos más recursos, más preparación, más presencia. Es una realidad que crece cada día y que necesita respuestas urgentes, no podemos esperar.

Hoy despedimos a Sara con el corazón destrozado, pero también con el compromiso de que su nombre no se apague en el silencio. Que su historia sirva para despertar conciencias. Que su ausencia nos obligue a actuar.

Porque ningún niño, ninguna niña, debería sentirse solo. Y ningunos padres deberían enterrar a su hija por culpa del acoso.

Sara, por si nadie te lo ha dicho aparte de tu familia... eres guapa, lista, inteligente... Eres maravillosa...

Siempre vivirás en nosotros.

En redes sociales multitud de mensajes han expresado la incredulidad ante una partida tan prematura y en muchos se pone en valor la pasión de Sara por la jota, una faceta que marcaba su personalidad y con la que conseguía emocionar al público en cada actuación.

Sara, nacida en Ucrania en 2008, fue criada desde los 18 meses por la familia Jiménez Jiménez en Cintruénigo. Estudió Infantil y Primaria en el Colegio Otero de Navascués y después Secundaria en el Instituto La Paz. A los 12 años sufrió acoso escolar dentro y fuera del centro y en redes sociales, lo que requirió atención en Salud Mental de Navarra y posteriormente su traslado a un centro formativo de Barcelona. En 2025 regresó a Cintruénigo para estudiar en la ETI de Tudela, donde fue ingresada en el Centro de Salud Mental de Navarra, falleciendo el 27 de febrero. Le gustaban la gimnasia rítmica, la trompeta, la pintura y cantar; formaba parte de la Escuela de Jotas Aires de la Lama y también era voluntaria en ANFAS ayudando a niños con discapacidad.

Pésame del Gobierno foral

El portavoz del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, ha afirmado que, en el ámbito de sus "competencias", el Ejecutivo foral "actuó estrictamente conforme a los protocolos" en el caso de la menor fallecida.

"En el ámbito de las competencias del Gobierno de Navarra se actuó estrictamente conforme a los protocolos en toda esta situación, pero no puedo avanzar más información. Es una información que ahora mismo es reservada y por tanto nos debemos al cumplimiento estricto de la norma", ha señalado.

En respuesta a los medios de comunicación durante la rueda de prensa posterior a la sesión de Gobierno, Remírez ha transmitido "nuestro pésame y nuestro cariño a la familia de la menor fallecida, que tiene toda nuestra solidaridad, nuestro aliento y cariño". También ha querido hacerse "cargo" de "la petición expresa de la familia, que ha señalado que no hagamos uso político de esta cuestión, como desgraciadamente estamos viendo por parte de algún representante público en esta tierra".

"Como Gobierno de Navarra, nos debemos primero al cumplimiento estricto a la normativa. Es una cuestión que afecta a una menor y, por tanto, exige confidencialidad, no por una falta de transparencia del Gobierno, sino una cuestión de estricto cumplimiento legal", ha subrayado. En este sentido, ha remarcado que "la confidencialidad en la protección de menores es un principio fundamental que además está recogido en la Ley Orgánica 1/1996, de protección jurídica del menor" y en otras leyes "no solo del Estado, sino también propias" de la Comunidad foral.