Marta Barja Afonso / Navarra en Italia

"Me da miedo tener un problema médico y que no me puedan atender porque en Italia el sistema sanitario está colapsado"

20.03.2020 | 03:26
Marta Barja Afonso en su domicilio de Bolzano, al norte de Italia. Foto: cedida

Marta Barja Afonso, noaindarra de 28 años, se mudó hace un año a Italia para trabajar de voluntaria. Ahora, no puede salir del país donde lleva más de una de una semana en cuarentena

pamplona – Son siete los días que Marta Barja Alfonso, "de Noáin de toda la vida" y de 28 años, no ha visto nada más allá de las paredes de su casa de Bolzano, al norte de Italia, el país europeo más afectado por la pandemia del COVID-19. La navarra, graduada en Trabajo Social por la Universidad Pública de Navarra, viajó a la península italiana para "conocer el país, su cultura y su idioma" hace casi un año, así como para trabajar de voluntaria atendiendo a mujeres que han sido víctimas de trata. Lo que Marta no sabía era que pasaría los últimos días o, más bien, las últimas semanas de su aventura despidiéndose de Italia desde la ventana.

¿Cuándo comenzó su experiencia en Italia?

–En abril hace un año que me mudé para hacer un proyecto de voluntariado en el que trabajo con mujeres que han sido víctimas de trata, especialmente en el campo de la prostitución y la esclavitud. El proyecto terminaba el próximo el 6 de abril así que me compré un vuelo de vuelta a casa para ese mismo día, pero hace dos semanas me lo cancelaron.

¿Cómo empezó su cuarentena?

–La noche del 9 de marzo el Gobierno pidió a todo el mundo que permaneciera en casa, así que llamé a mi jefa y me dijo que no fuera a trabajar de forma presencial hasta nuevo aviso. Desde entonces no he salido de casa porque me pareció lo más sensato.

¿Sintió miedo?, ¿pensó en hacer la maleta y volver a casa?

–Al principio pecas de no tomártelo del todo en serio, pero fui viendo que las medidas preventivas eran cada vez más severas y no me quedó otra que aceptar la dimensión de todo esto. No pensé en volver porque no creí que fuera a ser tan grave, pero sabiendo lo que se ahora, tampoco me hubiera vuelto porque es lo más seguro para todos. Sí que me da un poco de miedo el pensar que me pueda pasar algún otro problema médico, que no tenga que ver con el coronavirus, y que no puedan atenderme, porque le mayor problema aquí es que el sistema sanitario está colapsado. Aún así, no he pensado mucho en ello. Si me dicen que si me quedo en casa voy a estar bien, ¿por qué me voy a comer la cabeza? Pero, así como yo no soy alarmista, vivo la situación opuesta con mi compañera de piso que es muy hipocondríaca y ni siquiera se atreve a salir de casa para hacer la compra.

Y, ¿usted ha salido ya a comprar?, ¿cómo es la situación fuera de casa?

–He estado exactamente una semana sin salir de casa para nada. La primera vez fue el pasado martes –17 de marzo– que fue cuando ya no aguantaba más sin hacer la compra. Apenas vi a gente por la calle, y aquellos a los que vi imagino que estarían en mi misma situación. La mayor parte de la gente se concentraba en el supermercado, aunque no dejan entrar a grandes grupos a la vez y se toman las medidas de seguridad muy en serio.

¿Cómo lleva el encierro?, ¿la está superando o lo supera usted a él?

–Lo estoy llevando bien en el sentido de que me encanta estar en casa. Además, trabajo mucho con el ordenador, así que puedo seguir haciéndolo que, quieras que no, te distrae y ocupa las horas. Por otra parte, también me se entretener sola y, dentro de lo que cabe, vivo en un piso bastante grande en el que tenemos balcón, cosa que se agradece mucho, así que la cuarentena no me ha pillado en mal sitio.

¿Cómo gestiona el tiempo en su día a día?, ¿sigue una rutina?

–La primera semana ha sido un caos porque, por una parte, me quería levantar pronto pero, al mismo tiempo, quería aprovechar para dormir un poco más. Al final terminaba perdiendo toda la mañana. Ahora sí que me estoy marcando unos tiempos e intento llevar una vida lo más normal posible: si tengo trabajo lo hago o sino me busco otras cosas para estar ocupada. En definitiva, intento seguir con la vida que tenía antes, con sus cosas más básicas: levantarme, abrir las ventanas, hacer la cama, desayunar y vestirme. Puede parecer una tontería, pero yo me tiré la primera semana de cuarentena en pijama y me notaba mucho más decaída que si me arreglo como para salir a la calle.

Además de la cuarentena de Italia, digamos que, de una manera u otra, también le afecta la de España.

–Ese es el mayor problema, que yo las estoy viviendo las dos. Ya llevo mes y medio en esta situación y, ahora que parece que aquí el panorama se está estabilizando, en cuanto a que podemos entender que ya hemos llegado al límite, es ahora cuando está empezando en casa. Además, allá parece que todo ha sido mucho más precipitado, de la noche a la mañana, cuando en Italia al menos se veía venir y fue más progresivo. Hablando con mis amigos y familia estoy viviéndolo todo de nuevo y ya se cómo va a seguir avanzando, porque España esta siendo el reflejo de Italia.

Y, ¿cómo lleva su familia el estar separados?

–Bueno, imagino que están preparados como lo estarían todos los padres. Intento hablar a diario con ellos para decirles que estoy bien y que no tengo miedo. Además, ellos ya saben que me las apaño bien sola, pero he de admitir que tampoco me gustaría que esta situación se alargará más de lo previsto.

"Estoy viviendo dos cuarentenas y sé cómo va a avanzar todo en casa, porque España está siendo el reflejo de Italia"

"Intento hablar todos los días con mi familia para contarles que estoy bien, pero admito que no quiero que esta situación se alargue"