Coronavirus en Navarra | El abrazo de la esperanza

Pacho Guerrero, residente de El Vergel, el primer inmune de Navarra, recibió el martes la visita de su hijo, su nuera y sus nietos cinco meses después

27.01.2021 | 00:59
Vera abraza a su abuelo pacho junto a su madre, Susana, y su padre Óscar.

Pacho nunca se imaginó que abrazar a sus nietos, algo que ha hecho tantas otras veces, se fuese a convertir en un hito y mucho menos en un acontecimiento mediático. Pero esta pandemia que ha puesto patas arriba nuestras vidas también ha convertido en extraordinario lo que antes era corriente y los abrazos, en un momento en el que priman las distancias, ahora simbolizan la esperanza para salir de esta pesadilla.

Ayer, Pacho Guerrero –residente de El Vergel de 70 años y primera persona inmune de Navarra– recibió la visita de su hijo, su nuera y sus dos nietos, a quienes llevaba 5 largos y duros meses sin ver. Pasaban pocos minutos de las seis de la tarde y el sol se iba escondiendo cuando Óscar Guerrero, Susana Rodríguez y los pequeños Vera y Joel aparecieron en la residencia El Vergel para ver a su yayo, Pacho. Allí estaba él, esperándoles en la entrada, y, tras un sprint, Vera, de 7 años, fue la primera en llegar hasta su abuelo, con quien se fundió en un emotivo abrazo, al que le siguieron los del resto. "Ha sido muy emotivo. Tenía muchas ganas de estar con ellos porque han sido 5 meses muy largos", reconocía Pacho, visiblemente emocionado tras su mascarilla.

Ahora, una vez que ha podido ver a su familia, Pacho mira con más esperanza al futuro: "La vacuna parece que va a ayudar a recuperar cierta normalidad y eso en las residencias es importante, estamos muy contentos". Y tiene claro que es lo siguiente que quiere hacer, aunque todavía tarde un poco: "Quiero ir a comer a Noáin, a casa de estos (señalando a su hijo y a su nuera), que Susana, no es porque esté aquí, pero hace una sepia de olé, y tengo muchas ganas de comerme una".

Su historia es la de miles de familias que llevan meses guardando las distancias para protegerse y en especial a los más mayores. "No hemos venido a verle desde septiembre, cuando se volvió a poner la cosa fea. Ha sido duro, pero, aunque suene raro, la mejor manera de quererles ha sido no estando con ellos", comentaba Óscar, hijo de Pacho, mientras tenía en brazos a Joel, de 5 años. Han tenido que verse a través de videollamadas, "los mayores han tenido que aprender a manejar estas cosas para poder comunicarnos", apuntaba Susana.

Pero las pantallas son frías y la alegría que sintió ayer la familia con el reencuentro fue inmensa. Más todavía tras unos meses especialmente duros, no solo por no poder verse. "Nos contagiamos los cuatro el 21 de diciembre, pasamos la Navidad confinados y yo la Nochebuena en el hospital, porque no saturaba bien. Para colmo, mi abuela, que también se contagió, falleció el día 29 con 100 años", relató Óscar. La familia pasó la covid-19 relativamente bien, aunque Óscar se llevó la peor parte: "Todavía arrastro secuelas. Tengo mucha tos y suelo tener bastante dolor de cabeza, sobre todo en la parte de la nuca". Los dos pequeños lo pasaron de manera asintomática, tan solo perdiendo el olfato y el gusto, que ya han recuperado. "Este segundo confinamiento lo han llevado peor, pero en general se han portado muy bien", comentó su madre, que lo achacó a las fechas y a que veían que el resto de sus amigos estaban en la calle. "Hemos hecho muchos TikToks", interrumpió Vera, que cogió rápidamente los huevos Kinder que Pacho les había comprado a ella y a su hermano. "Más vale que he recuperado el gusto, porque sino esto y las chuches no me sabrían a nada", destacó la pequeña.

Camionero por Europa Pacho trabajó casi toda su vida recorriendo Europa con su camión, profesión que ahora ha heredado su hijo, aunque a nivel más local. También trabajó como conductor en el Tanatorio San Alberto, y en este caso el legado lo ha seguido su nuera, que trabaja en el tanatorio San Pedro de Noáin, además de como enfermera en Oncología en el CHN.

Para una persona que se dedicó a recorrer países, no salir de una residencia durante meses ha sido difícil. "Me decían: date una vuelta por el jardín, pero yo no quería eso. A mí me gusta irme por ahí a dar mis paseos", comentó Pacho, que celebró que ahora ya tienen algo más de libertad.

"La vacuna va a ayudar a recuperar cierta normalidad y eso en las residencias es importante"

Pacho Guerrero

Residente de El Vergel y primer vacunado