Las científicas olvidadas en los libros de texto

La AMIT ha elaborado un encarte para devolver a algunas 'Matildas' al lugar que siempre tuvieron que ocupar: los materiales educativos

11.02.2021 | 09:42

Han estado siempre en todas las ciencias y a todos los niveles, pero los libros de texto se han encargado de esconderlas. Para cubrir esa falta de referentes, la Asociación de Mujeres Científicas y Tecnólogas (AMIT) ha elaborado un anexo con mujeres pioneras para los manuales de educación.

El encarte pretende devolver a algunas Matildas ignoradas al lugar que siempre tuvieron que ocupar: los libros de texto.

Barbara McClintock (1902-1992)

Bióloga estadounidense que descubrió lo que en genética se conoce como los "genes saltarines". Este hallazgo ponía de manifiesto que los genes no siempre ocupan el mismo lugar en los cromosomas, pero su descubrimiento no fue aceptado por sus colegas y el rechazo llegó a tal punto que decidió abandonar esa línea de investigación.

Sin embargo, veinte años después, otros científicos descubrieron lo que ella ya había visto y explicado y por eso ganó un Nobel de Medicina en 1983.


Rosalind Franklin (1920-1958)

Fue una química británica. Con ayuda de rayos X obtuvo una imagen en la que se desvelaba, por primera vez, la estructura del ADN. Durante decenas de años, el mérito por este descubrimiento se lo llevaron únicamente su jefe y dos de sus compañeros de laboratorio.

A los 15 años, Franklin decidio dedicar su vida a la ciencia. A los 21 años se graduó en biofísica en la Universidad de Cambridge y dedicó siete años en París a la investigación sobre técnicas de difracción de rayos-X. En 1953, caputró la famosa foto que demostró que el ADN era una doble hélice.

Su compañero de laboratorio Maurice Wilkins mostró sin su consentimiento la captura a los científicos James Watson y Francis Crick, que publicaron el hallazgo en la revista Nature. En el último párrafo, y entre otros, citaban a Rosalind Franklin y le agradecían "sus resultados experimentales no publicados e ideas". En 1962, los tres científicos recibieron el Premio Nobel de Medicina.

Henrieta Swan Leavit (1868-1921)

Astrónoma estadunidense. En el Observatorio de Harvard donde trabajaba observó durante años miles de placas de cristal que contenían imágenes del cielo procedentes de dos telescopios. Debía calcular las distancias a la que estaban las estrellas mirando esas placas. Llenó cientos y cientos de cuadernos con sus anotaciones que ayudaron a completar la catalogación de cada estrella conocida del firmamento.

También estudió un tipo concreto de estrellas, las Cefeidas, cuyo conocimiento permitió idear un sistema para medir las distancias entre los astros del cosmos.

 


Inge Lehmann (1888-1993)

Geóloga y sismóloga danesa. Lehmann se graduó en matemáticas por la universidad de Copenhague y Cambridge, y sismología en Hamburgo (Alemania), Darmstadt (Alemania), Estrasburgo (Francia), De Bilt (Países Bajos) y Uccle (Bélgica). 

La llamada discontinuidad de Lehmann fue su mayor descubrimiento. Nuestro planeta está formado por diferentes capas: la corteza, el manto (superior e inferior) y el núcleo (externo e interno). La sismóloga descubrió en 1936 la discontinuidad que separa el núcleo externo del núcleo interno. El descubrimiento fue de gran importancia, ya que hasta entonces se creía que la Tierra era hueca.

Lehmann utilizó los terremotos para demostrar su teoría.

Mary Anning (1799-1846)

Paleontóloga británica y comerciante de fósiles. Entre sus hallazgos más destacados están los primeros esqueletos de ictiosaurio, un dinosaurio mitad pez mitad lagarto, y plesiosaurio.

Anning vivió en una zona de la costa inglesa llena de fósiles y a eso se dedicó: vendía los fósiles a los paleontólogos más importantes de su época con los que además mantenía una relación científica.

Su trabajo fue esencial para entender la vida prehistórica, sin embargo, pese a sus logros científicos, nunca se le permitió publicar por ser mujer. En cambio, varios geólogos usaron sus hallazgos en sus propios trabajos.

Margarita Salas (1938-2019)

Bioquímica española. Junto a su marido Eladio Viñuela inició el desarrolo de la biología molecular en el Estado espñaol. Su estudio sobre el virus bacteriano Phi29 ha permitido conocer cómo funciona el ADN, cómo sus instrucciones se transforman en proteínas y cómo estas proteínas se relacionan entre ellas para formar un virus funcional.  

Sus hallazgos han tenido muchas aplicaciones en medicina, biotecnología y hasta en criminología. Una de esas aplicaciones es, por ejemplo, las PCR que permiten saber si alguien está infectado por el coronavirus.


Dorothy Crowfoot Hodgkin (1910-1994)

Química británica. Con ayuda de los rayos X descubrió la estructura de la penicilina en 1945. Gracias a ese logro, pudo fabricarse para toda la humanidad este importante medicamento, el primero que existió para combatir las infecciones.

Descubrió, además, la estructura tridimensional del colesterol (1937), la vitamina B12 (1954) y la insulina (1969), complejas biomoléculas cuyo exceso o defecto causa graves enfermedades como la diabetes.

Por estos descubrimientos, Crowfooot recibió el premio Nobel de Química en 1964.


Emmy Noether (1882-1935)

Matemática alemana. Nació en el seno de una familia en la que las matemáticas estaban muy presentes, sin embargo, en su infancia y juventud se dedició al estudio de idiomas. Se matriculó en la universidad en estudios de historia e idiomas –solo había dos mujeres matriculadas y necesitaban un permiso del profesor para acudir a las clases– pero poco a poco fue cambiando de intereses y terminó estudiando matemáticas. Se convirtió en una reputada experta en álgebra y desarrolló el Teorema de Noether, esencial en muchos campos de la física.

Trabajó en la Universidad de Gotinga sin salario durante años, hasta que en 1923 fue contratada con un pequeño sueldo mensual. Con la llegada del nazismo al poder, Noether, que era judía, fue despedida y huyó a Estados Unidos, donde siguió desarrollando su carrera en álgebra y murió apenas un año y medio después. 


Lise Meitner (1878-1968)

Física nuclear austríaca. Descubrió la reacción de fisión nuclear en la que se basó la bomba atómica y posteriormente las centrales de energía nuclear.

Sin embargo, no quiso participar en el proyecto estadounidense de construcción de la bomba atómica. En 1944, se otorgó el premio Nobel de Química por el descubrimiento de la fisión pero no a ella sino solo a su colaborador, Otto Hahn.


Mary Leakey (1913-1996)

Antropóloga británica. Su descubrimiento más importante fueron las huellas de Laetoli encontradas en depósitos de cenizas volcánicas.

Eran un camino de huellas fósiles de pisadas que había dejado un grupo de homínidos, antepasados de los seres humanos, hace más de tres millones y medio de años.

Lo más importante de esas huellas es que gracias a ellas se pudo saber que aquellos individuos andaban erguidos.


Hildegarda de Bingen (1098-1179)

Médica, botánica y cosmóloga alemana. Escribió un tratado de medicina que incluía tratamientos para todas las enfermedades conocidas y se convirtió en el más usado en Europa durante siglos. Para sus medicinas empleaba fundamentalmente plantas.

También estudió el universo y lo describió cómo nunca se había hecho hasta su época. Compuso obras musicales, fue una gran pintora e incluso inventó una nueva lengua. Era monja y vivió casi toda su vida en conventos.


Marie Lavoisier (1758-1836)

Química francesa, fue colaboradora imprescindible de su marido, Antoine Lavoisier, considerado el "padre de la química". Trabajó como su ayudante de laboratorio, dibujante, traductora y editora.

Sobre todo, las traducciones y correcciones que hizo para que su marido pudiera leer obras de química permitieron rehacer esta ciencia y convertirla en un área moderna de investigación.



Marie Tharp (1920-2006)

Geóloga y cartógrafa estadounidense. En 1977 creó el primer mapa científico del suelo oceánico. Con su trabajo demostró que en el fondo del océano había una cordillera que se conoce como dorsal mesoatlántica.

"Gracias en parte a su trabajo se demostró que las teorías geológicas de la deriva continental y la tectónica de placas que explican cómo la superficie de la Tierra crece por algunas partes y mengua por otras es correcta", explica la Asociaciación de Mujeres Investigadores y Tecnólogas (AMIT).


Hedy Lamarr (1914-2000)

Inventora austríaca. Le atraía mucho la ingeniería pero no llegó a estudiarla porque se dedicó a la actuación y se convirtió en una de las actrices europeas más famosas – protagonizó el primer desnudo integral femenino de la historia del cine–. Emigró a Estados Unidos para huir de su marido nazi y en América llegó a ser una de las actrices más populares de Hollywood.

Durante la Segunda Guerra Mundial inventó y patentó un sistema para impedir que los torpedos fueran detectados y se lo ofreció al Ejército de los Estados Unidos. No se usó hasta muchos años después, pero hoy es la base de las comunicaciones sin cable, como el WIFI.


Ángela Ruiz Robles (1895-1975)

Inventora española. Fue una maestra que en 1949 inventó una enciclopedia mecánica, precursora de los libros electrónicos, con la que quería disminuir el peso que sus alumnos llevaban cada día al colegio. Recibió muchos premios por su invento, que ella quería que se fabricara en España, pero no encontró una empresa interesada en hacerlo.

También enseñó ortografía, mecanografía y contabilidad y editó libros sobre estas materias en su editorial ELMACA, acrónimo de los nombres de sus hijas Elvira, María y Carmen.

Ada Lovelace (1815-1852)

La primera programadora de la historia, Gran Bretaña. Fue una niña muy curiosa a la que su madre le enseñó matemáticas porque no quería que fuera poeta como su padre, Lord Byron, que se había desentendido de ellas.

Una de sus maestras fue otra gran matemática británica, Mary Somerville. Ada Lovelace fue la primera persona en la historia que ideó y escribió cómo programar una máquina, es decir, el antecedente directo de la programación de ordenadores.

 


Katherine Johnson (1918-2020)

Matemática estadounidense. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para el ejército norteamericano en mejorar el diseño de sus aviones.

Posteriormente comenzó a trabajar en la NASA y sus cálculos permitieron establecer la trayectoria para el vuelo de la misión Apollo 11, en la que los humanos pisaron por primera vez la Luna.



 


Grace Murray Hopper (1906-1992)

Informática y militar estadounidense, destacó por desarrollar el primer compilador y los lenguajes de programación Flow-Matic (1957) y COBOL (1959-1961).

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