El acusado del triple crimen de Cáseda asume la autoría y exculpa a sus dos hijos, que niegan que le incitaran

Juan Carlos Jiménez declara que cuando sacó el arma ya "no se acuerda de nada", "tenía la cabeza nublada"

25.05.2021 | 10:12
Juan Carlos Jiménez padre, acusado del crimen de Cáseda, declara ante fiscalía y defensas.

Juan Carlos Jiménez padre, uno de los tres acusados por el triple crimen cometido en Cáseda en 2018, ha afirmado este martes, en la segunda sesión del juicio con jurado, que no recuerda nada de lo que pasó una vez que cogió la escopeta del coche, ha insistido en que él fue el único autor de los disparos y ha exculpado a sus hijos Juan Carlos y Emilio, que han negado que le incitaran a efectuar los disparos. "Fui allí para hablar con mi consuegro porque la relación entre mi hija Amparo y Julián no podía seguir así", ha declarado.

"Cuando saco el arma, ya no me acuerdo de nada", ha afirmado el acusado, quien ha apuntado que "en poco tiempo se terminó todo" y no puede dar más detalles sobre lo sucedido, porque en ese momento "tenía la cabeza nublada".


Juan Carlos Jiménez padre, con camisa de rayas, durante el juicio. Foto: ENRIQUE CONDE

En este sentido, ha destacado: "En el momento en que cojo la escopeta, con los nervios de la pelea, no sé qué me pasa por la cabeza". Jiménez afirma que todavía se pregunta "cómo pude hacer eso, aún no se si es verdad o mentira. Sentí tal miedo y nervios al verme acorralado por ellos que reaccioné disparando. Fue una desgracia que estuviera la escopeta ahí". " Se me nubló la vista. Solo quería ir a Cáseda para llevarme a mi hija, pero ellos iniciaron la pelea y me llevó la ira y la rabia. No era consciente ni de cuántos habían fallecido. Ojalá pudiera devolverles la vida, tengo que pagar por ello 20 o 400 años".

Juan Carlos ha sido el primero en declarar en el juicio por el fallecimiento de Fermín J.E., de 50 años, y de dos de sus hijos, José Antonio y Cristian, de 20 y 17 años, a consecuencia de los disparos de escopeta que recibieron el 18 de septiembre de 2018.

Los tres fueron tiroteados por Juan Carlos Jiménez, de 53 años, quien acudió a Cáseda junto a sus hijos Juan Carlos y Emilio, con motivo de una disputa conyugal de su hija Amparo con Julián, hijo de la víctima de 50 años.

El acusado ha asegurado que siente "muchísimo" lo ocurrido, "no solo por mi familia, sino por la familia de ellos también". "No solo han perdido ellos, los demás también hemos perdido", ha aseverado.

 
Ha manifestado el declarante, en estado de emoción, que se encuentra "muy mal" y que "esta tragedia no tenía que haber sucedido". "Me pongo en su lugar y sé todo el daño que he hecho y que lo tengo que pagar, lo tengo que pagar porque yo lo he hecho", ha dicho, para continuar diciendo que "lo siento un montón".
 
Sobre si quería acabar con la vida de los tres fallecidos, ha detallado el procesado que "llevo cazando desde que tenía 18 años; nunca he tenido antecedentes ni por peleas ni nada". "Llevo tres años preso y aún me pregunto cómo pude hacer eso. Todavía no sé si es verdad o mentira. No lo quería hacer, por favor. Ojalá les pudiera devolver la vida ahora mismo", ha manifestado.
 
En respuesta a preguntas del Ministerio Fiscal, ha señalado que su hija, que estaba casada con un hijo del padre fallecido, volvió a la casa familiar en Muniáin de la Solana nueve días antes de los hechos tras separarse de su marido, en el mes de septiembre, y que unos días después ella regresó a Cáseda para retomar su relación. "Me preocupaba mucho porque es la única niña que tengo, es mi princesa", ha señalado.
 
Ha indicado que mantuvo ese día una conversación con su hija y le transmitió que la parecía "muy mal lo que estaban haciendo otra vez".
 
"Ella dijo que quería volver con él. Yo le dije que te está maltratando, te tiene maltratada en todos los aspectos", ha relatado, para comentar que dijo que "bajaría a Cáseda", a donde ella había vuelto.

Numerosos medios de comunicación siguen en una sala anexa la segunda jornada del juicio. EFE
 
Sobre por qué llevaba armas en el coche, ha explicado que "soy de etnia gitana" y que por ello " el cien por cien de las veces llevo una navaja, un palo". Ha detallado además que los cuchillos estaban ya en el coche, así como la escopeta. " Esa escopeta llevaba días en el coche porque unos días antes estuvieron cazando, en la sociedad de cazadores de Muniáin de la Solana, mis dos hijos", ha comentado, para detallar que "los cartuchos y lo que llevaban eran de esa especialidad de caza que estaban ejerciendo".
 
Una vez Juan Carlos J.J. y sus dos hijos llegaron a Cáseda, ha explicado, habló con su hija y le dijo que se metiera en el coche para volver a casa y ella le contestó que no, que se quedaba con su marido. "A mi hija le dije que ya te vale, te están haciendo lo que te están haciendo y quieres seguir", ha añadido, para indicar que " mis palabras fueron 'Amparo vamos a casa, móntate en el coche que nos vamos'".
 
También a preguntas de los abogados defensores de los tres acusados, el inculpado ha indicado que una de las víctimas, Fermín (padre de los otros dos fallecidos), empezó una pelea. " Fermín y yo empezamos a pegarnos", ha dicho, para detallar que su hijo Juan Carlos J.J. también se estaba peleando con el marido de su hermana.
 
Según ha contado, "Fermín le dijo a su hijo Cristian 'saca la vara' y me dio en la espalda". "Me apaleó Fermín con la vara y Cristian también; yo me caí hacia atrás. Me levanté, fui al coche a buscar un palo y cogí la escopeta", ha dicho, para indicar que no sabía que esa escopeta era la cargada. "La escopeta la cogí yo", ha expuesto el acusado.
 
Juan Carlos J.J. ha explicado que desde que sacó el arma del vehículo "no se acuerda "de nada". "Solo me acuerdo que saqué el arma, fui hacia allí y en poco tiempo se terminó todo", ha dicho, para señalar que después "mi hijo Juan Carlos me agarró del cuello y me dijo que si se quiere quedar -ella- que se quede".
 
"No me acuerdo de cuántos disparos. Tenía la cabeza nublada. En una pelea, uno está muy nervioso y pierdes el sentido", ha dicho, para insistir en que lo siente "enormemente", "siento que hubiera estado ahí la escopeta".
 
Al terminar la pelea, ha relatado que "mi hijo Carlos me quitó la escopeta y la metió en el coche, me agarró y me dijo qué hacemos", para continuar que " dijo de ir al cuartel a entregarnos, nos montamos en el coche y nos fuimos". Según ha señalado, sus hijos no dispararon porque uno se estaba peleando con su yerno y el otro "no participó". "Es un chico muy tímido, una de las personas más buenas de este mundo, tiene un corazón de oro", ha descrito.
 
El procesado, que ha indicado que no tenían mala relación con la otra familia, ha afirmado que su hijo Juan Carlos tiene la costumbre de dejar la escopeta cargada en el vehículo. "Es un cabeza rota", ha explicado, para indicar que la escopeta no se cargó para ir a Cáseda. " Estaba cargada desde días antes de que mis hijos fueron a cazar", ha apuntado.
 
Ha explicado que fue a Cáseda para " quitar a esa persona que le estaba haciendo la vida imposible a mi hija". "Julio la maltrataba, ella no manda nada en casa, él es el machista, no quiere que ella vaya a este lado... Sé que reñían pero no hasta el punto de que le daba una paliza... sí que es verdad que muchas veces venía con alguna marca pero ella decía que se había dado con algo", ha explicado. 
 

"Siempre ha reconocido los hechos"

La abogada de Juan Carlos Jiménez, ha señalado antes del inicio de la vista oral del juicio, que su defendido "ha reconocido siempre los hechos".

La letrada María Lázaro ha señalado, en declaraciones a los medios de comunicación, que su defendido es "el único autor de tres delitos de homicidio en estado de arrebato", y ha añadido que los dos hijos de Juan Carlos Jiménez, también acusados en esta causa, "no tuvieron ningún tipo de participación".

Por su parte, Ignacio Rodríguez Ruiz de Alda, abogado de la familia de las víctimas, ha señalado a los medios que "hoy es un día muy importante, hoy es el día más crucial del juicio, se va a poner en evidencia qué pasó realmente y cuales son los hechos reales".

Ha recordado que este martes testificará, después de que lo hagan los tres acusados, "el único superviviente de la familia Jiménez que estuvo ahí presente, vio morir a su padre y a sus dos hermanos".

Según ha señalado, mantiene la petición de prisión permanente revisable para los tres acusados, "no es un capricho, la ley establece que cuando hay más de dos fallecidos, la tercera pena sea la prisión permanente revisable".
noticias de noticiasdenavarra